access_time 21:14
|
2 de diciembre de 2009
|
|
EDUCACIÓN

Los ciberhuérfanos: solos en internet y sin brújula

Qué deben hacer los padres para cuidar a sus hijos de los peligros de la red de redes. Los abusos vía nuevas tecnologías. Diagnóstico y claves.

   Internet presenta luces y sombras que no debemos desconocer. Hoy los adultos necesitamos poder orientar responsablemente a los chicos en su navegación por la red, en todo momento, y especialmente en el período de vacaciones, cuando se incrementa el tiempo de ocio. Imaginemos dos escenas: en la primera, papá y mamá están con sus hijos, María, de 12 años, y José, de 8. Juntos caminan por la iluminada ciudad observando las distintas vidrieras. En un momento, los dos niños se separan de sus papás y comienzan a vagar por otras calles más solitarias y oscuras. Dándose cuenta del alejamiento de sus hijos, los padres los buscan y finalmente reprenden: “No es prudente caminar por calles que no conocen y en las cuales pueden encontrarse con extraños peligrosos”. La segunda escena es en casa, con estos mismos niños conectados a internet, navegando durante horas sin rumbo y sin padres a la vista. Decimos simplemente que en momentos en que internet se ha convertido en un paraíso sin ley, la falta de asistencia equivale a abandonarlos en la calle durante una noche oscura.

   Hoy se puede observar que navegar en internet es para los chicos una experiencia solitaria, y que existe en los padres una visión ingenua sobre sus hijos, para quienes pareciera que la virtualidad es la que los protege de las amenazas del mundo real. Para que los padres puedan promover con eficacia el uso seguro de internet en casa, deberían tener un buen conocimiento de las redes y sus posibilidades. Sin embargo, los estudios indican un alto grado de desconocimiento de parte de los adultos de las verdaderas amenazas a las que sus hijos están expuestos. A la hora de preguntarles, sólo mencionan superficialmente el temor al aislamiento y en menor grado la pornografía, desconociendo la pedofilia, las consecuencias de la exposición excesiva a la publicidad mal intencionada y careciendo de la información necesaria sobre los mecanismos de protección técnicos y legales. Internet es una puerta a barrios conocidos y barrios peligrosos, a lugares donde los chicos interactúan con amigos y también con gente extraña. Es por eso que tenemos que ayudarles a desarrollar hábitos de uso claros para internet.

   Los niños, en muchas ocasiones, están técnicamente más avanzados que los padres, tienen los conocimientos técnicos suficientes, pero no tienen la experiencia que se requiere para protegerse a sí mismos cuando están conectados. La prevención no pasa por negarles todo acceso a internet. Lo importante es establecer pautas educativas claras para proteger las interacciones y restaurar la confianza para poder disfrutar de las posibilidades que brinda este universo virtual.

   TODOS A NAVEGAR. Internet transformó el mundo de tal forma, que hoy tomamos el acceso a la web como un indicador de calidad de vida en una sociedad que definimos como de la información y la comunicación. Pero su acceso ya no es privativo de determinados sectores sociales. El mapa de la conectividad pública de Argentina, según un estudio de la Universidad de Washington que se realizó en 25 países emergentes, muestra que funcionan unos 18 mil cíbers que permiten a 5,5 millones de argentinos acceder a internet, 1.330 bibliotecas populares con conexión a internet y 364 espacios de acceso en organizaciones civiles sin fines de lucro. Según un informe previo, uno de los aspectos más notables es el uso de cibercafés por gente de bajos ingresos, incluyendo niños y adolescentes en situación de calle y habitantes de barrios carenciados, pero también de aquellos niños y adolescentes que poseen conexión en su casa y no desean ser controlados. Los datos preliminares para Argentina indican que se encuentra en un estadio intermedio en relación al acceso, capacidad y ambiente para el uso de nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Esto quiere decir que, a la hora de calificar los obstáculos y las oportunidades de acceso público a la información, Argentina se encuentra en el mismo nivel que países como Colombia, Ecuador y Perú, y por debajo de Brasil y Costa Rica.

   CIBERVIOLENCIA ENTRE ESCOLARES. ¿El padecimiento de algunos chicos empieza al entrar a la escuela y finaliza a la hora de salida? La realidad nos está indicando que no. El amplio uso de los celulares y de internet ha dado lugar a nuevas modalidades de violencia y acoso. Las víctimas hoy son atacadas cara a cara dentro de la escuela y también fuera de ella, a través de las nuevas tecnologías que hoy están a disposición de los chicos. Sabemos que los adolescentes no sólo se sienten tremendamente atraídos por todo lo relacionado con las nuevas tecnologías, sino que, además, las manejan muy bien. Así es que los jóvenes con una personalidad agresora también se valen de esos medios –además de los “tradicionales”– para abusar de sus compañeros y también de sus docentes. El maltrato y las formas de violencia indirecta mediante sms, correos electrónicos anónimos, redes sociales o páginas web difamatorias o que alojan videos como trofeos (YouTube, Twitter, MySpace) son cada vez más habituales y se han convertido en una de las armas preferidas de los abusadores a la hora de burlarse, atemorizar o, en definitiva, buscar la forma de dañar a sus compañeros.

   En estas páginas se pueden ver fotos, videos, encuestas o comentarios difamatorios sobre el niño agredido. La violencia por internet generalmente es anónima y se hace desde un sitio seguro. Algunos estudios muestran que muchas de las víctimas de la ciberviolencia nunca han sufrido la experiencia cara a cara. Expertos previenen a niños y adolescentes diciéndoles que “la persona que envía mensajes insidiosos a tu computadora puede figurar en la escuela como uno de tus mejores amigos”. La capacidad de los colegios de controlar o detener estos hechos que tienen lugar fuera de su ámbito es muy limitada. Los casos aumentan, los autores no imaginan el daño psicológico que infligen a la víctima y los padres se desesperan porque no saben cómo hacer para que no se difundan las fotos o frenar el video. Los niños expresan que preferirían tener un ojo morado o un brazo roto a sufrir los rumores o las burlas en masa a través de internet.

   EL CIBERACOSO ESCOLAR. El 10 de febrero fue instaurado como el Día de Internet Seguro a nivel mundial, y para este año el tema seleccionado fue el ciberacoso escolar (ciberbullyng), una forma de violencia que sufren los niños y adolescentes, que consiste en situaciones de hostigamiento e intimidación a través de internet o el celular. Ese día, 56 organizaciones en el mundo desarrollaron actividades con el fin de sensibilizar a la población en el uso responsable de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Un estudio en Reino Unido sobre 600 jóvenes de entre 12 y 15 años y sus padres aporta datos relevantes, ya que 44% afirma conocer a alguien que ha sufrido hostigamiento a través de la web y 48% de los padres reconoció que desconocía hasta ahora la existencia del acoso on line. El 74% de los adolescentes afectados no lo había comunicado, porque tenía miedo de que sus padres, al enterarse, les impidieran utilizar internet.

   En España, las cifras también son preocupantes, ya que, según una encuesta de la Asociación Protégeles aplicada a 2.000 jóvenes españoles de entre 11 y 17 años, 19% había enviado algún mensaje intimidatorio al celular. En Argentina, un estudio realizado por el Observatorio de la Convivencia Escolar (de la UCA) reveló que casi 30% de los alumnos encuestados había sufrido actos de violencia a través de las nuevas pantallas (celulares, PC) y 20% reconoció haberlos realizado. Un fenómeno que está preocupando mucho en la actualidad, es el de suplantación de identidad a través de las redes sociales. Facebook, que posee en América latina más de 40 millones de miembros y muestra a Argentina liderando las cifras con más de siete millones de usuarios, es el espacio perfecto para obtener la fotografía de una persona e información sobre ella y crear una página para que, haciéndose pasar por él, sus amigos comiencen a establecer comunicación. Se han descubierto también alumnos que armaban un perfil falso de la víctima, a la que hacían aparecer insultando a otros compañeros de escuela.

   Al otro día, la víctima era agredida por aquellos que el yo falso había insultado. En varios estados europeos se comienza a prohibir a los alumnos tomar fotos o grabar videos dentro de la escuela. Algunos han llegado a permitir a la dirección expulsar al alumno que utilice estas fotos y videos para abusar de un compañero. Esta es la sanción más severa, mientras que hay otros países que proponen tareas educativas o suspensión de varios días, entre otros. Lo cierto es que la mayoría de los directivos encuentran muchas veces en los propios padres el principal obstáculo para limitar el uso de los celulares u otros dispositivos en la escuela. Las normas de disciplina y convivencia deben incluir estas nuevas formas de maltrato y violencia. Junto con el límite y la sanción, para que realmente sea “correctiva”, las normas deben ser trabajadas, mostrando el valor que protegen. Por lo general, los chicos no miden el daño que pueden provocar con estos actos, y es por eso que limitar sin explicar el motivo incita, en chicos trasgresores, el desafío a superar reglas que importan sólo “al adulto”.

   En aquellos lugares en que se han visto desbordados por esta nueva forma de ejecutar agresiones, la persecución a la ciberviolencia ha quebrado en muchos estados de Norteamérica la delgada línea que protege la privacidad individual. Algunos contratos educativos desde los primeros años de la educación primaria de este país ya indican que “el colegio podrá observar todo el uso de la computadora; los estudiantes no tienen que asumir que cualquier cosa que hagan en la red es privada”. En realidad, esto es muy difícil de realizar si no se cuenta con la ayuda de empresas informáticas. De la misma forma, si no existe un consenso social sobre este tema es muy difícil esperar soluciones. Esto se ve en aquellos adultos que se han alzado contra este tipo de medidas, ya que consideran que dos adolescentes que se dicen cosas repugnantes forma parte del “proceso de crecimiento”. Actualmente, muchos programadores dicen estar desarrollando programas que detectan insultos y otras amenazas. Creemos que será necesario algo más para evitar el desafío que implica la ciberviolencia. En nuestro caso, estamos convencidos de que las estrategias deberán ser educativas y consensuadas entre la familia y la escuela.

   ¿ONLINE = OFFLINE? Los defensores de internet dicen con sarcasmo que es un demonio, un lugar peligroso en el que te pueden humillar, robar la identidad o el dinero, como en cualquier otro lugar. Los peligros que puede representar son exactamente los mismos a los que nos enfrentamos en la vida offline. O, dicho de otra manera, si el mundo es malo, la red será mala. Y si nadie nos prohíbe pasear por el mundo, pese a sus peligros, ¿por qué internet debe ser diferente? En general, cada vez más se acepta la idea de que el problema principal radica en el anonimato que invade la vida online y que nos lleva a mostrar nuestra cara más desagradable, a sacar el monstruo que todos llevamos dentro. Por eso, muchas empresas cada vez son más exigentes e impiden el acceso a sus servicios a aquellos usuarios que no estén identificados: “Cuando saben quiénes somos, nos portamos mejor”. Hoy se calcula que 50 por ciento de los padres sabe que sus hijos tienen acceso a internet, pero sólo 20 por ciento ha establecido normas para asegurarse de que los menores hagan un buen uso de este recurso.

   Es la televisión la que aparece como el medio que más preocupa a los padres y para la que sí aseguran imponer normas sobre el tiempo y la programación. Por lo general, los padres suelen coincidir en las normas por las cuales prohíben visitar ciertas páginas de internet o limitan navegar demasiadas horas por la red, pero hoy queda claro que del mismo modo deberían enseñar a sus hijos los riesgos que puede implicar el uso de internet (enviar datos personales, concertar citas y demás).

SEGUÍ LEYENDO:

Diario El Sol Mendoza. Domicilio: La Rioja 987, M5500 Mendoza. Argentina. Director Periodístico: Jorge Hirschbrand. © Copyright Cuyo Servycom SA 2020. Todos los derechos reservados.