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21 de diciembre de 2012
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Lograr el equilibrio a través del yoga

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El yoga es hoy una alternativa para llevar una vida más armónica. Su práctica puede ser muy buena pero hay que buscar siempre a las personas que la enseñan de una manera seria e informarse bien. Es una disciplina integral que ayuda a aquietar la mente y relajar el cuerpo. Pero ¿cuál es el mejor estilo para cada persona?

A lo largo de la historia, el ser humano ha intentado diferentes formas de encontrar un equilibrio entre su mundo interno, la sociedad en la que vive y el todo o la naturaleza. El yoga es una de esas formas", dice María Susana García, profesora de yoga recibida en la Federación Argentina de Yoga. María Mettler, maestra del centro Valle Tierra, especializada en un estilo de yoga llamado Kundalini, explica así lo que se busca a través de su práctica: "Que el cuerpo siga a la mente y la mente, a la respiración, hasta sosegarse, para dar lugar a un estado meditativo y a un mayor estado de conciencia".

Ellas son dos apasionadas de una disciplina milenaria que está cada vez más difundida en nuestro país. "Cuando encontrás una receta para vivir de una manera más plena, lo querés compartir con otros –se entusiasma Mettler–. A través de las prácticas, uno consigue silenciar la mente para escuchar el alma y eso es maravilloso; nuestra mente es muy ruidosa".

El yoga es hoy una alternativa para llevar una vida más armónica. Su práctica puede ser muy buena para el cuerpo, pero hay que buscar siempre a las personas que la enseñan de una manera seria e informarse bien, ya que es un ámbito en el que, a la luz de noticias recientes que reflejan el accionar de grupos o "sectas" malintencionadas, puede resultar un terreno propicio para caer en manipulaciones o bajo la guía de personas poco formadas.

María Susana García enseña una suma de técnicas que sintetiza con el nombre de "yoga integral" y piensa que la práctica constante de la disciplina tiene un efecto poderoso en personas de todas las edades. "Con los años, si no movés el cuerpo y elongás los músculos, adquirís malas posturas y una rigidez que hace que la columna se debilite y se generen todo tipo de malestares. Entre muchos aportes positivos, el yoga mantiene la columna sana. Las prácticas nos ayudan a fortalecernos a nivel psíquico y físico, y a relacionarnos con mayor armonía con nosotros mismos y con el entorno en general".

Una disciplina integral

Haciendo un poco de historia, se sabe que el yoga nació hace más de diez mil años en la India y que la palabra sánscrita "yoga" procede de la raíz "yug", que significa "unión", es decir, enlazar nuestras potencialidades para lograr el equilibrio e integrarnos con el todo o Dios, según la interpretación de cada persona en particular.

En la Antigüedad, el yoga surgió como una práctica rígida y reservada solo a los hombres, pero con los años se transformó en un fenómeno global practicado por millones de mujeres. Esta idea fue abordada recientemente por una dupla de directoras neocelandesas, Saraswati Clere y Kate Clere McIntyr, en un documental titulado Yogawoman (2011). La película recopila historias que reflejan el poderoso impacto transformador que el yoga tuvo en la salud, la forma física y el bienestar emocional de personas de todo el mundo. Está narrada por la actriz Annette Bening, una voz famosa entre muchas otras, como las de las actrices Gwyneth Paltrow o Minnie Driver, que, junto a otras expertas y apasionadas del yoga, cuentan su experiencia con esta disciplina. El film se puede adquirir vía Amazon.com.

En la Argentina son cada vez más las personas que eligen practicar las diversas formas y concepciones que ofrece el yoga. El más difundido en Occidente es el Hatha Yoga o yoga físico, y suele identificarse al yoga en general solo con esta práctica; sin embargo, existen por lo menos otras cuatro formas de yoga: el Ashtanga, el Kundalini, el Iyengar y el Bikram. Si bien los maestros aseguran que no hay límites de edad para practicar cualquiera de estas opciones, ya que las posturas y los ejercicios se adaptan a las capacidades de cada uno, hay prácticas que requieren más esfuerzo que otras. Para elegir entre ellas, los maestros recomiendan probar con diferentes clases hasta encontrar la que mejor se ajuste a nuestras expectativas y necesidades. Si el objetivo es reducir el estrés, tal vez sea conveniente comenzar por una clase de yoga tradicional o Hatha Yoga; si lo que se busca es hacer un trabajo físico más intenso, la recomendación será inclinarse por el Asthanga Yoga. Para hacer un trabajo de alineación corporal y mejorar la postura, convendrá probar con el Iyengar Yoga. Y para aquellos que busquen una experiencia más anclada en lo espiritual, con meditación y cantos de mantras incluidos, la opción más adecuada será el Kundalini Yoga.

Los beneficios

Quienes practican yoga saben que los beneficios son muchos: permite aliviar tensiones, contribuye a disminuir la ansiedad, ayuda a controlar el peso y a revertir cuadros de depresión; tiene efectos positivos sobre la hipertensión, el asma, el hábito de fumar y el sedentarismo, además de estimular el sistema inmunológico y otorgar una sensación de bienestar físico y emocional general.

"A nivel físico, el Kundalini Yoga, por ejemplo, fortalece el sistema nervioso. A través de la respiración, le vas devolviendo tranquilidad a tu mente. Con las prácticas ligás movimiento y respiración, para lograr una concentración más profunda. Todo se va uniendo para crear una receta mágica, una energía nueva dentro de uno", cuenta la profesora María Mettler.

Los especialistas consultados sostienen que las prácticas ayudan a aquietar nuestra mente y a destrabar conflictos que se fueron alojando en músculos, órganos y huesos. "Las asanas (posturas de yoga) apuntan a mejorar distintos aspectos del funcionamiento del organismo. En cada sesión se alterna la realización de estas asanas con la respiración yóguica, para alcanzar el objetivo de purificar los nadis (canales de energía), activar los chakras y lograr un completo estado de salud", dice un manual de terapias naturales y métodos de armonización y equilibrio, prologado por Miguel Grinberg.

David Lifar, un referente en el tema, con una larga experiencia como director de la Fundación Indra Devi, afirma que además de activar los mecanismo de autorregeneración del cuerpo, las diferentes posturas tienen alcances curativos y preventivos. "Poco tiempo después de comenzar con las clases, las personas logran conciliar mejor el sueño, tienen más energía y, en consecuencia, obtienen una visión más optimista de la vida", dice.

Estos son los diferentes tipos de yoga. Se trata de las vertientes que más aceptación tienen en Occidente:

El Hatha Yoga invita a trabajar sobre las distintas posturas tomando conciencia de la respiración en todo momento. Reúne posturas (asanas), llaves energéticas (bandas), gestos psíquicos (mudras) y ejercicios respiratorios (pranayama). Es ideal para principiantes porque las clases son suaves. Para saber más, www.fundacion-indra-devi.org/ www.centroanandayoga.com.ar

El Ashtanga es el yoga más exigente a nivel corporal. Se trabaja la respiración uniendo los cuerpos físico, mental y energético. Se distingue por trabajar intensamente la fuerza, la flexibilidad y la resistencia, desarrollando la capacidad respiratoria y la musculatura general. www.ashtangaba.com.ar; www.carlos-frione.com.ar

El Iyengar pone especial atención en la postura y el alineamiento del cuerpo para que la energía fluya por todo el organismo. Está especialmente indicado para aliviar el dolor. Más información en www.mariaireneom.com.ar y http:yogaiyengarstellabeguet.blogspot.com.ar

El Kundalini es una práctica tonificante que estimula el sistema nervioso e inmunológico, equilibra el sistema glandular, mejora la fuerza y la flexibilidad, y ayuda a desplegar el espíritu. Se hacen series de ejercicios para trabajar partes del cuerpo con una finalidad determinada. Conocelo en www.valletierra.com

El Bikrames también conocido como "yoga caliente", ya que se realiza en una sala climatizada a más de 50 grados centígrados. Consiste en veintiséis posturas que se realizan de manera encadenada para preparar el cuerpo, calentar y estirar los músculos, ligamentos y tendones. Las prácticas permiten tonificar, desintoxicar el cuerpo y reforzar el sistema inmunológico. Si querés conocerlo mejor antes de decidir si es el tipo de yoga que te gustaría practicar, podés consultar esta página web: www.byba.com.ar

El método DeRose. Esta vertiente toma técnicas del yoga antiguo o swasthya y las combina con otras técnicas y conceptos. Se trata de una propuesta de reeducación del comportamiento, con énfasis en la buena calidad de vida, las buenas maneras, la buena alimentación y la buena forma. Algunas de las herramientas que utiliza para lograrlo son la reeducación respiratoria, la administración del estrés, las técnicas orgánicas que mejoran el tono muscular y la flexibilidad, los procedimientos para perfeccionar la descontracción emocional y la concentración mental. www.metododerose.com.ar. nn 

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