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13 de diciembre de 2018
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Fuero Penal Colegiado

Lo juzgaban por femicidio pero la mujer había muerto por sobredosis

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Leonardo Celso Ibarra Lemos y Cecilia Cortez.

La muerte de Cecilia Cortez, ocurrida en agosto del 2016, tenía como imputado a su marido, Leonardo Ibarra. La necropsia había arrojado que la mujer había fallecido por ahorcamiento. Sin embargo, durante el debate, el caso dio un giro y el imputado fue absuelto. Las causas de la resolución.

El caso de Cecilia Cortez ingresó a los Tribunales provinciales como femicidio. El acusado era su pareja, Leonardo Celso Ibarra Lemos (43), quien fue apuntado como responsable de la muerte, ocurrida en agosto del 2016 en Guaymallén, por sus propias hijas. Las jóvenes aseguraron haber atestiguado varias escenas de violencia de género contra su madre y hasta ellas habían sufrido amenazas, detallaron.

Si bien en un principio se creyó que Cortez había muerto por causas naturales, una necropsia sostenía que la mujer había sido estrangulada, por lo que Ibarra Lemos, que estaba preso por un robo, fue imputado por el hecho.

La causa llegó a juicio y durante el proceso judicial dio un importante giro: se determinó que la mujer murió por una sobredosis de cocaína, y el marido fue absuelto.

Asimismo, el Tribunal Penal Colegiado, presidido por la jueza María Belén Salido, no consideró la compulsa por coacciones de Ibarra Lemos contra su fallecida mujer y una de sus hijas. A pesar de esto, fue condenado junto con otro sujeto a 4 años de cárcel por un asalto armado que había sido perpetrado ese mismo año en Lavalle.

Los detalles

El 29 de agosto del 2016, Cecilia Cortez fue hallada sin vida por su hija mayor, en ese entonces de 21 años, en su casa de Guaymallén. En un primer momento, se pensaba que había sido una muerte por causas naturales, aunque el cadáver fue trasladado al Cuerpo Médico Forense (CMF) y se le realizó una autopsia.

Días después, el cuerpo fue regresado a la familia y se hizo el velorio, en el cual estuvo presente Lemos Ibarra, de quien la mujer se había separado días antes.

Casi dos meses pasaron hasta que el entonces fiscal departamental Juan Carlos Alessandra recibió el resultado de la necropsia. La misma arrojó que la mujer presentaba signos de estrangulamiento manual, hematomas en región frontoparietal y lesiones compatibles por compresión de dedos en el cuello.

Con esos elementos, el representante del Ministerio Público solicitó la detención de Ibarra Lemos, quien ya se encontraba en el penal porque había sido detenido a comienzos de setiembre por un asalto armado junto con otros tres sujetos. Debido a eso, la causa de robo agravado fue acumulada a la que investigaba la muerte de Cortez.

Lo cierto es que a Ibarra Lemos lo imputaron por homicidio agravado por mediar relación de pareja y violencia de género. También por coacciones simples y coacciones agravadas por uso de arma de fuego en concurso real, debido a que sus hijas denunciaron amenazas previas.

Las jóvenes declararon en el expediente que su padre era un hombre violento, que maltrataba física y psicológicamente a su madre. Incluso, que habían presenciado cómo, en una ocasión, su progenitor tomaba a Cortez del cuello hasta casi asfixiarla.

La investigación avanzó hasta llegar a juicio, que comenzó a mediados de noviembre, a cargo del ex fiscal en jefe de Homicidios (actualmente en Valle de Uco) Javier Pascua.

Durante el debate, se comenzó a profundizar sobre distintas aristas que parecían haber quedado establecidas durante la instrucción. Entre las más importantes, se acreditó que existió un importante consumo de cocaína por parte de la víctima previo a su muerte.

Además, la situación de permanente uso de esa sustancia fue confirmada por las hijas de Cortez, cuando prestaron declaración.

A través de eso, se comenzó a indagar sobre la posibilidad de que el deceso de la víctima lo haya producido una sobredosis de esa droga. Esto se terminó de determinar a través de las declaraciones de la médica del Servicio Coordinado de Emergencias (SEC) que le practicó maniobras de reanimación a Cortez, quien aseguró que la víctima no presentaba marcas en el cuello.

Además, también prestó su testimonio la profesional del CMF que hizo la autopsia al cuerpo de la mujer. La misma explicó que, si bien Cortez murió por asfixia, no se pudo probar el estrangulamiento. Esto porque no había lesiones en las vías respiratorias.

Asimismo, se estableció que la sobredosis de cocaína produce asfixia y que el corazón de la mujer presentaba deficiencias correspondientes al consumo de esa sustancia.

En tanto, uno de los puntos principales para descartar el homicidio fue que no existían pruebas de que Lemos Ibarra haya estado esa noche en la casa de su mujer. Por último, se fundamentó que, cuando fue hallada por sus hijas, Cortez aún respiraba agónicamente, por lo que no pudo haber sido estrangulada.

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