access_time 21:29
|
12 de junio de 2019
|
Investigación

Lo habían declarado inimputable hace 9 años y ahora lo acusan de abuso

https://elsol-compress-release.s3-accelerate.amazonaws.com/images/large/1560382314700Portada%20Ibanez.jpg
El acusado se encuentra detenido, a la espera de que la Justicia se defina.

El hombre, de 41 años, fue detenido el viernes tras ser acusado de abusar de una vecina en la Quinta Sección de Ciudad. Padece esquizofrenia paranoide y quedó en libertad luego de dejar al borde de la muerte a un joven en el 2010. Pese a eso, deberán hacer los estudios correspondientes para saber cómo actuó esta vez.

El viernes, un caso de abuso sexual a una mujer sacudió a los vecinos de la Quinta Sección, en Ciudad. La denuncia sostiene que un hombre ingresó a la fuerza a la casa de la víctima y la violó mientras la amenazaba con un cuchillo.

El presunto autor, que reside en la zona, fue detenido luego del hecho y quedó a disposición del fiscal de Delitos Contra la Integridad Sexual Gustavo Stroppiana.

Cuando el sujeto, de 41 años, fue identificado, constataron que se trataba de alguien que ya había protagonizado un hecho violento hace 9 años y que había sido declarado inimputable en esa causa.

Ver también: Atacó a su mejor amigo y le clavó una lapicera en el cuello

Ese episodio sucedió en el 2010, cuando le pidió hospedaje a un amigo por una noche. A las pocas horas de llegar a su casa, lo atacó sin razón alguna, clavándole una lapicera en el cuello y golpeándolo en la cabeza con un pisapapeles.

La víctima de ese caso, Gastón Lavilla (41), habló ayer con El Sol y contó que “sobrevivió porque tuvo suerte”, ya que permaneció algunos días en coma tras la brutal agresión.

Al enterarse del nuevo hecho que protagonizó su agresor, a quien considera “peligroso”, pidió que no vuelva a la calle para evitar nuevas víctimas de su actos. Además, responsabilizó al Estado y a la familia del hombre por no brindarle “la contención que necesita”.

Sorpresivo

El viernes 3 de noviembre del 2010, Lavilla recibió la visita de un amigo, que hacía un tiempo que no veía. El hombre le pidió que, por favor, lo recibiera en su casa porque se había peleado con su familia y no tenía dónde quedarse.

Lavilla no tuvo problemas en recibirlo en la propiedad que habitaba con su esposa y su hijo, quien por aquellos días tenía un año. El hombre cenó con su familia y hasta le cedieron la ducha para que se higienizara. Luego, le pidió ayuda a Lavilla para que le ayudara a operar un programa de PC, por lo que ambos se dirigieron a una habitación de la planta alta, donde su amigo tenía la computadora.

En un momento, de la nada, el sujeto le clavó una lapicera BIC a Lavilla en el cuello. Acto seguido, comenzó a golpearlo con un pisapapeles en la cabeza.

La esposa de la víctima escuchó gritos y golpes, razón por la que subió las escaleras. Al ingresar a la habitación encontró a su pareja inconsciente en el piso, sobre un charco de sangre.

Posteriormente, Lavilla fue llevado de urgencia al Hospital Central. Al mismo tiempo, policías llegaron hasta el lugar y encontraron al agresor en el interior de la casa, como si nada hubiese pasado, relató la víctima a este diario.

Allí, el autor del ataque fue detenido y quedó a disposición de la Justicia, que le inició una causa por intentar asesinar a su amigo.

Pero, mientras Lavilla se recuperaba, familiares del acusado presentaron su historial médico a los investigadores, ya que este padecía esquizofrenia paranoide, razón por la cual había tenido episodios similares y hasta dos intentos de suicidio, indicaron fuentes consultadas.

A partir de eso, el agresor fue sometido a un estudio interdisciplinario, en el que participan diferentes especialistas de la salud mental. Estos determinaron que el hombre no era consciente de sus actos cuando atacó a su amigo, por lo que lo declararon inimputable.

La decisión generó indignación en Lavilla y su familia, porque en el expediente de la causa, figuraba que su agresor no quedaba alojado en ningún nosocomio psiquiátrico, porque “no representaba ningún peligro para sí mismo, ni para terceros”, contaron.

El abuso en la Quinta

Pasaron varios años y, a las 19 del viernes pasado, una mujer de 35 años se encontraba en su casa de Paso de Los Andes, entre la calle de bares Arístides Villanueva y Sargento Cabral, cuando un sujeto le dio una patada a la puerta e ingresó a la propiedad.

Seguidamente, amenazó con un cuchillo a la mujer y la obligó a practicarle sexo oral y a masturbarlo, revelaron fuentes del caso.

Tras el ataque sexual, la mujer acudió a la línea de emergencias 911 para denunciar el hecho. Al cabo de algunos momentos, efectivos llegaron al lugar y lograron aprehender al sospechoso.

Por las características del hecho, Stroppiana imputó al sospechoso a fin de realizar las medidas necesarias para determinar si fue el autor del hecho, como un cotejo de huellas y ADN y peritajes psicológicos.

En las primeras horas de la investigación, los pesquisas del caso se encontraron con el antecedente del acusado y también con su historia clínica. Pese a eso, se abordó el caso como todo abuso, con el objetivo de determinar, en primer lugar, si efectivamente las pruebas apuntaban como autor a la persona que había sido detenida, explicó un investigador cercano a la causa.

Una vez reunidas las pruebas necesarias, se deberá analizar la enfermedad metal que padece el sospechoso del abuso. A partir de allí, junto a especialistas en la materia, el fiscal deberá determinar si el hombre fue consciente de sus actos o no durante el hecho investigado.

“Que haya sido declarado inimputable en un caso anterior, no significa que lo sea en otro episodio”, explicó la fuente consultada. Para esto, se debe tener en cuenta el contexto bajo el que actuó cuando abusó de la mujer y también conocer si la enfermedad que padece estaba siendo controlada de alguna forma, agregó.

Al igual que en el caso previo, deberá ser una junta interdisciplinaria la que examine al imputado y determine la criminalidad de sus actos.

“Con bronca”.

Durante su charla con El Sol, Gastón Lavilla expresó las sensaciones que le generaron enterarse de este nuevo hecho protagonizado por la persona que casi le quitó la vida: “Estoy con bronca, porque podría haberse evitado”.

El hombre consideró que existe responsabilidad por parte de la Justicia y los médicos que dieron el diagnóstico en el 2010, pero también apuntó al Estado y a la familia de su agresor, ya que no le brindaron la contención o el cuidado necesario para que no vuelva a lastimar a nadie.

Con respecto a eso, opinó que debe cambiarse la ley de Salud Metal para que estas personas estén resguardadas en un lugar, a fin de evitar ese tipo de episodios.

Comentarios de la nota

© Copyright 2017. Cuyo Servycom S.A.