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3 de julio de 2015
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Triple frontera

Lo asesinaron porque lo confundieron con otro

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<p>Brian Sosa ten&iacute;a 18 a&ntilde;os. Recibi&oacute; un tiro en la cabeza entre los barrios Uni&oacute;n y Fuerza y San Antonio&nbsp;mientras manejaba una moto y muri&oacute;.&nbsp;</p>

Brian Leonel Sosa murió la noche del domingo 21 de junio después de recibir un balazo en la cabeza mientras conducía una moto de baja cilindrada por un barrio de la triple frontera, la popular zona limítrofe entre los departamentos de Godoy Cruz, Luján y Maipú.

El joven de 18 años agonizaba y fue trasladado por familiares al Hospital Paroissien pero no resistió y llegó sin vida. Un primo que circulaba con él como acompañante se transformó en el único testigo del ataque. No aportó casi nada en el expediente porque –explicó–, el matador y los dos sujetos que se hallaban con él cubrían sus rostros con prendas de vestir.

Se bajaron en un principio tres hipótesis: el clásico ajuste de cuentas entre conocidos, guerra de bandas por temas de drogas y conflicto por una mujer, tal como informó este diario el martes 23.

La causa avanzó –poco– en las últimas horas por falta de pruebas y el fiscal de Instrucción Fabricio Sidoti, de acuerdo con lo aportado por fuentes judiciales, sostiene que a Sosa Castillo lo asesinaron por error.

El asesino se confundió de víctima y terminó con la vida de un chico que nada tenía que ver con bandas que venden drogas en la triple frontera o peleas adolescentes por una mujer.

Hasta anoche, el expediente no tenía detenidos. Declarantes en el sumario aportaron la identidad de un joven como autor del crimen, pero no hay pruebas para detenerlo e imputarlo.

Si bien en un principio la investigación presentó tres detenidos –la UID departamental los capturó durante la madrugada del lunes en el asentamiento Renacer de Maipú–, a las pocas horas el fiscal los desvinculó del hecho.

Los efectivos actuaron por llamados anónimos que aportaban el nombre de estos sujetos –uno de ellos de 14 años– pero no hubo forma de comprometerlos con el ataque.

A uno de los apresados, el Catita, llamado Denis Gastón Bustos y de 27 años, le encontraron en su propiedad un revólver calibre 38 con carga completa. El otro fue su primo, Federico Miranda, de 18 años. El menor de 14 años quedó desvinculado rápidamente. No pudieron vincular al primero de ellos porque en el teatro del hecho no se levantaron vainas servidas y el arma del detenido no había sido disparada.

Con el paso de las horas y los días, el expediente comenzó a recibir algunas declaraciones que apuntaban a un sujeto como autor del hecho. Pero lo más llamativo es que concluyeron que a Sosa lo mataron por error. 

Este chico de 18 años hacía un par de meses que se había mudado a una casa de la triple frontera después de que su familia tuviera problemas económicos. Tanto se habló después del hecho, que esto último también fue analizado como móvil. Su padre falleció hace no mucho tiempo y pesquisas dejaron correr la versión de que a Sosa lo habían ultimado por deudas que mantenía su progenitor.

Con pocos elementos recolectados, la causa comenzó a transitar un camino sinuoso. Pero la información fue dando un importante giro y los detectives se convencieron que el pibe fue asesinado porque lo confundieron con otro sujeto. 

Lo cierto es que el domingo 21 en la noche, Sosa circulaba con su primo en una Maverik 110 por calle Malvinas Argentinas hacia el oeste, que divide los barrios San Antonio y Unión y Fuerza, Un joven se acercó y le disparó con un revólver. El proyectil se incrustó en la sien derecha y murió a los pocos minutos. Tres sujetos escaparon de la escena. 

La familia y sus amigos reclamaron justicia. Tanto es así que, el miércoles, se juntaron en Acceso Sur y Paso para exigiendo el pronto esclarecimiento del homicidio.

Drogas, robos y tiroteos

La zona conocida como triple frontera –límite entre Godoy Cruz, Maipú y Luján– integra gran cantidad de barrios, como La Gloria, Eucaliptus, Nueva Generación, Villa Unión y Fuerza (Renacer), San Antonio, Huarpes III, Los Alerces I, II y III y Soberanía Argentina, entre otros. Si bien algunos jefes policiales sostienen que no existen bandas dedicadas a la venta de drogas, los efectivos que hacen calle y recorren diariamente el sector casi todos los días, sostienen totalmente lo contrario. Es más, explicaron que hay muchos jóvenes que no estudian y que intentan posicionarse en bandas delictivas “trabajando” para algún distribuidor de drogas.

“No es raro verlos con motos de baja cilindrada y ropa deportiva cara. Son jóvenes que ganan dinero de esa forma, vendiendo al menudeo”, contó un pesquisa.

Precisamente, los policías y vecinos dan como ejemplo a la bandita juvenil conocida como Los Chachis. Amigos de la víctima, también efectivos e investigadores judiciales confiaron que se trata de menores de entre 14 y 18 años que se mueven por esos barrios, consumen y venden drogas y también han sido protagonistas de robos y homicidios utilizando armas de grueso calibre.

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