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6 de abril de 2007
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EL DÍA DESPUÉS DE LA ANEGACIÓN DE VIVIENDAS

Lluvia de reclamos tras la tormenta

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En Agrelo y Ugarteche, la calle Cobos fue la más perjudicada. Los vecinos se quejan porque hay fincas que tapan los desagües aluvionales. El intendente de Luján disparó contra Hidráulica e Irrigación

Como una gran paradoja, por falta de obras y atención oficial, Cobos, la calle que lleva el apellido del gobernador, fue una de las más perjudicadas por la tormenta de lluvia y granizo que azotó a los barrios Castillo y Costa Esperanza, ubicados en el límite entre Agrelo y Ugarteche, en Luján de Cuyo. Allí, unas 80 familias, a fuerza de pulmón, intentaban ayer volver a la normalidad, luego de quedar, en la noche del miércoles, literalmente pasados por agua y barro. En total, en ambos distritos fueron 200 las familias afectadas, aunque, por temor a los robos, ninguna abandonó sus viviendas para dirigirse a los refugios municipales.

A SECAR. El poco sol que hubo durante el mediodía les sirvió para ventilar sus casas, sacar la ropa y el calzado, rezando para que el barro que se apoderó de las viviendas comience a secarse y pidiendo también al cielo que se apiade y no vuelva a largarles agua, al menos, por unos días.Mientras, un perro había quedado “pegado” a una red eléctrica que cayó sobre un viñedo, por lo que Edemsa decidió cortar el suministro de energía hasta que levantaran los postes.

UN RÍO, UN ARROYO. “La lluvia y el granizo me agarraron en la viña. Salí corriendo para mi casa y, cuando llegué, ya era un río de casi un metro. Casi me da un ataque al corazón y la presión se me fue por las nubes”, contó, con lágrimas en los ojos, Ramón Mercado (53), viudo y padre de tres varones.

    “Tenemos miedo de que vuelva a llover. El pronóstico no es muy alentador. Es una tristeza enorme y una impotencia ver que lo poco que tenés lo podés perder de un día para otro.Hacíamos malabares para que no se cayeran las cosas al agua. Teníamos un arroyo adentro de la casa”, se lamentó Rosa Gómez (47), otra vecina. “Tuvimos que dormir en las sillas y rogando que no cayera más agua. Las membranas quedaron destruidas y no se podía entras a las piezas”, expresó Carina (23), mientras sus pies se hundían en el lodo.

DESAGÜES TAPADOS. Así, la impotencia, la indignación y el sufrimiento les ganaron a los rostros de los habitantes del lugar, quienes se quejaron por la falta de atención oficial. Aunque el municipio trabajó durante toda la noche del miércoles y ayer las autoridades de la Secretaría de Desarrollo Social de la comuna se acercaron con botellas de agua, náilones, calzado, frazadas y algunos colchones, el malestar se da porque desde el Gobierno nada se hace para evitar que las fincas aledañas sigan taponando y desviando los desagües aluvionales. “Hay gente que compró fincas y taponó los desagües, por eso se inundó el barrio.Nadie hace nada y estamos cansados de los políticos que sólo vienen a buscar votos”, se quejó Matías, un joven vecino.

MÁS CRÍTICAS. Sobre la calle Cobos –sin asfaltar y llena de pozos–, baja hacia el este un desagüe aluvional –arroyo– que, curiosamente, está tapado. Hacia el oeste existe un defensa aluvional que estaba rota. Para que estos sitios funcionen o dejen de utilizarse, es necesario el trabajo y la autorización de la dirección de Hidráulica, que hasta el mediodía de ayer no había ido al lugar.

    “Estamos asistiendo a la gente pero acá hay responsabilidades que le corresponden a cada área. Irrigación tiene que encargarse de limpiar los canales mientras que Hidráulica debe autorizar los desvíos aluvionales. Mientras, en el piedemonte se sigue avanzando y en la Legislatura la ley de suelos duerme. Así, el futuro de Mendoza se está jugando con dados”, remató Omar Parissi, intendente de Luján.

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