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9 de octubre de 2006
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GODOY CRUZ

Llegó el ansiado desahogo

Ante Independiente, el Expreso fue inteligente y, con una notable contundencia, obtuvo su primer triunfo en el torneo.

    Hasta el sábado al mediodía Godoy Cruz seguía virgen de triunfos. La primera alegría del Expreso en el torneo Apertura se hacía esperar demasiado, el tiempo pasaba y la preocupación aumentaba. La mayoría coincidía en que el Tomba merecía más de lo que tenía, pero la pelotita no entraba en el arco y cualquier explicación a esa falta de puntería se perdía con el viento.

    “Ya va a entrar”, decían los pacientes ante la ansiedad de muchos. Y el sábado, con un grande como Independiente enfrente, Godoy Cruz tuvo su primera vez, esa tarde que nunca olvidará, ese desahogo que ganará el adjetivo de histórico cuando se lo recuerde, dentro de varios años.

    El Bodeguero se dio el gusto de ganarle al equipo del Rolfi Montenegro, a pura astucia, con más inteligencia, ante 30.000 personas en un estadio Malvinas que fue un infierno encantador, justo frente al legendario Diablo de Avellaneda. De yapa, esa fiesta se vio por la tele para todo el país. El equipo mendocino no jugó muchísimo mejor que en otros partidos.

    Tampoco cambió su esquema táctico ni su concepción del fútbol. ¿Y cómo hizo para ganarle a los de Burruchaga? Fue muy contundente. Y eso era lo que le había faltado en todo el campeonato. Esa fue la clave. Creó seis situaciones claras y marcó tres tantos.

    No tuvo piedad y cambió por goles los impresentables errores de los defensores del Rojo. Para entender mejor la efectividad del equipo de Juan Manuel Llop hay que ver que ante Banfield, hace dos fechas, el Expreso tuvo más de diez chances de convertir y en una sola llegó a la red. En el primer tiempo, además, pudo controlar los constantes ataques del Rojo.

    Parecía que entre Montenegro, Díaz, Armenteros y Denis se iban a llevar por delante a los mendocinos, quienes sólo atinaban a tirales pelotazos al solitario Poy. Pero cuando Villar pudo juntarse con Pérez por la derecha, llegó el grito de Poy. El Rojo bajó la guardia un segundo y el Expreso metió un golpe que dejó atontado a los visitantes. En el complemento, fueron dos pestañeos de Independiente y dos tantos del Expreso. El despliegue de Villar, Buján y Pérez fue impresionante.

    Se comieron la cancha. Pinto estuvo parado siempre en el lugar justo y fue el equilibrio necesario. Lo de Poy fue notable. Solo, el rosarino se las rebuscó para anticipar, descargar de frente, crear espacios, desbordar. Daba la sensación de que Poy iba en quinta y los defensores, a gas, lo perseguían por obligación. La defensa también cumplió, con actuaciones muy altas como las de Salomón y Devaca. Godoy Cruz sabe cuáles son sus limitaciones y explotó al máximo sus virtudes.

    Al orden, al despliegue y a la solidaridad, el sábado le agregó contundencia. Y con eso despachó a un grande. Ahora va al Bajo Flores a jugar con San Lorenzo. Siempre hay una primera vez, dicen. El Expreso esperó, la tuvo, no le dolió y, encima, la disfrutó. Ante el Santo, que se venga la segunda.

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