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21 de marzo de 2007
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VÍCTIMA DE LA MODALIDAD VIRTUAL

Le dijeron que su hijo estaba secuestrado y murió

Un anciano de 73 años murió de un infarto en su casa de la localidad bonaerense de Quilmes Oeste luego de recibir un llamado extorsivo en el que le advertían que su hijo estaba secuestrado, aunque, en realidad, era una farsa, informaron ayer fuentes policiales.

    Un anciano de 73 años murió de un infarto en su casa de la localidad bonaerense de Quilmes Oeste luego de recibir un llamado extorsivo en el que le advertían que su hijo estaba secuestrado, aunque, en realidad, era una farsa, informaron ayer fuentes policiales.

    El caso ocurrió el fin de semana, cuando Gregorio Meczkalo fue encontrado muerto en su casa, ubicada en Martín Rodríguez 2278 de esa localidad del suroeste del conurbano, por su hijo Mario, quien era el que, presuntamente, estaba secuestrado. Mario aseguró que, de acuerdo a lo que le contaron vecinos, los falsos secuestradores habían solicitado por él un rescate de cinco mil pesos.

    El hombre cree que su padre lo pagó, porque no encontraron unos 3.000 pesos que había en la casa. Según explicó el hijo de la víctima, su padre estaba tirado en la cocina, al lado del teléfono, con la tarjeta de su negocio de electricidad en la mano.

    “Evidentemente, le dio el infarto cuando estaba por llamarme. En la tarjeta está el número de mi local y en grande le había anotado el celular, por cualquier emergencia”, señaló Mario.

    Según lo que pudo reconstruir el hombre, su padre recibió el llamado extorsivo entre las 10.30 y las 11 del viernes y, de inmediato, corrió hasta una remisería situada enfrente de su casa para pedir ayuda. Si bien Mario indicó no tener certeza de que la llamada haya sido realizada desde un penal, la hipótesis de los investigadores es que la comunicación, como ocurre en la mayoría de los secuestros virtuales, debe haber llegado desde una unidad carcelaria.

    La primera en enterarse de lo sucedido fue una de las hermanas de Mario, gracias al llamado de una vecina que fue a la remisería y se enteró de lo sucedido. La hija de Meczkalo llamó a la casa de su padre pero nadie atendió el teléfono. Luego, fue hasta la vivienda, tocó timbre y tampoco obtuvo respuesta. Fue otra hermana de Mario quien logró, posteriormente, comunicarse con él para avisarle de lo sucedido.

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