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25 de noviembre de 2009
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SAN MARTÍN

Le dieron una paliza a canillita para robarle la moto y la recuperó tras pagar 700 pesos

Debió abonarle a un conocido que sabía dónde estaba el vehículo, para poder seguir trabajando. Es el tercer asalto que sufre. Pidió más protección en barrios conflictivos para él y sus colegas.

    Roberto Heredia tiene 64 años y es conocido en populares barriadas de San Martín porque hace décadas despierta a la gente con los diarios locales. Ama su trabajo como canillita y asegura que todo lo que consiguió en la vida lo logró con sacrificio. A pesar de ser querido por un centenar de vecinos, no pudo escaparle a la delincuencia, otra vez. Tres sujetos lo atacaron salvajemente y lo golpearon la cara el lunes a las 5.45, cuando salía de su casa para ir a cumplir con su labor diaria. Le robaron la moto y lo dejaron tirado, inconsciente.

    Igualmente, se recuperó y ese día repartió los diarios a sus clientes. Tarde, pero no abandonó su servicio. Doce horas después, recuperó la Zanella 110cc tras pagarle a una tercera persona 700 pesos y no quiere “mandar al frente a nadie”, comentó, porque tiene miedo a las represalias. Heredia reparte los diarios por los barrios Uruguay, San Pedro, Ambrosio, Perito Moreno y Primavera. Muchos de esos conglomerados del Este son conflictivos y aún así hace años que entra con su moto que tanto le costó conseguir, para que sus clientes puedan amanecer con los matutinos al lado.

    El hombre, para quien no existen los domingos ni feriados de descanso, aseguró que, más allá de que esto ya le ocurrió tres veces, no va a dejar de trabajar. Sabe quiénes fueron los que lo atacaron pero no quiere decir nada, porque, sostuvo: “Puedo tener problemas importantes”, manifestó a El Sol. “No puedo mandar al frente a nadie, porque si lo hago, después los tengo en contra y yo ando repartiendo diarios por ahí y me arriesgo a que me hagan mierda”, señaló.

    CÓMO OCURRIÓ EL ATAQUE. El lunes a la madrugada, uno de los diarios locales arribó tarde a San Martín. Por ese motivo, Heredia debió salir de su propiedad con su vehículo 45 minutos después. Allí convive con su segunda esposa y los dos hijos de ese matrimonio (tiene un tercer hijo con la primera mujer). Todos los días, el canillita parte a las 5.10 y no regresa hasta el mediodía. El día del hecho debió salir a las 5.45. “A esa hora, estaba saliendo de mi casa y Jorge, un vecino que vive enfrente, me dijo que tuviera cuidado porque había tres tipos sospechosos.

    Entonces, entre a mi casa y no vi nada raro, y Jorge se metió a la de él. Cuando salí y estaba por abrir el portón, vinieron tres delincuentes y me destrozaron la cara, me pegaron mazazos con piedras en la cabeza, los brazos y los hombros y yo nada pude hacer para defenderme”, explicó la víctima. Y continuó: “Cuando vieron que estaba la puerta abierta, entraron a la casa y robaron la moto. Después me enteré de que dos de los muchachones eran del barrio Primavera y uno del barrio Ambrosio”.

    El trabajador aseguró que esos malvivientes “tienen esa costumbre de atacar a las personas de esta manera. Ya es la tercera vez que me pasa lo mismo y dos veces recuperé la moto de la misma forma”. Tras ser agredido, uno de los vecinos salió a auxiliarlo y juntos fueron a buscar a los delincuentes, pero no los encontraron. “Después me enteré de que se cayeron con la moto”, sostuvo el damnificado.

    CÓMO LA RECUPERÓ. Heredia recuperó el ciclomotor gracias a la colaboración de un joven de Villa del Carmen. “Yo lo llamé a este chico, que conozco, tres veces y no me contestó. Luego, él se comunicó conmigo como a las 12 y me dijo que tenía pistas de la moto”, indicó la víctima. Pero para recuperar el rodado, el canillita tuvo que entregarle 700 pesos a su contacto. “Eran los poquitos ahorros que yo tenía. Imagínese que con mi trabajo no puedo ahorrar mucha plata”.

    Tras el pago, Heredia realizó la denuncia correspondiente en la Comisaría 12ª y, como ya es habitual luego de cada hecho delictivo, la víctima y sus colegas reclamaron mayor seguridad en la zona donde viven. “Queremos (los canillitas) que haya más controles a la hora en que nosotros andamos en la calle, trabajando. Los delincuentes saben que entre las 5.30 y las 6 los policías hacen el cambio de guardia y aprovechan para robar y para hacer lo que quieren en esa media hora. Es un descontrol y esto hay que solucionarlo de manera urgente”, se despachó Heredia, en representación también de sus compañeros.

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