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3 de noviembre de 2009
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WASHINGTON Y SU POLÍTICA HACIA EL SUR

Latinoamérica aún aguarda la nueva era que planteó Obama

Analistas indican que la oposición en EEUU impide avances en la relación.

    Al igual que buena parte del resto del mundo, América latina celebró la victoria presidencial en Estados Unidos de un Barack Obama que había prometido una “nueva era” en las relaciones hemisféricas. Pero, a un año del histórico triunfo, el balance de su gestión hacia sus vecinos del sur viene acompañado de sentimientos encontrados, señalan los expertos. En el año que se cumple mañana de su histórica victoria electoral, y cuando lleva más de nueve meses en la Casa Blanca, Obama ha echado ya a rodar algunas de sus promesas electorales.
    Específicamente, el mandatario no se retrasó mucho en anunciar el alivio de las restricciones a los viajes y envíos de remesas de los ciudadanos cubanoamericanos hacia Cuba, una de sus promesas de campaña que ha ido acompañada de otros tímidos pasos de acercamiento hacia la isla, como la reanudación de las conversaciones migratorias o los primeros pasos para restablecer el correo directo tras casi cinco décadas, entre otros.
    A pesar de que Obama todavía mantiene el embargo contra La Habana, apoyó el levantamiento de la suspensión de Cuba de la Organización de Estados Americanos (OEA), un organismo al que el mandatario norteamericano le ha dado, en general, un especial impulso en el marco de su apuesta por el “multilateralismo”, que INTERNACIONALES tan bien fue recibida cuando anunció una “nueva era” basada en un diálogo de “iguales” ante sus pares latinoamericanos, en la Cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago, en abril. “Hay un nuevo clima, una nueva intencionalidad, el trabajo conjunto que hemos realizado, por ejemplo, en Honduras, ha demostrado muy claramente la voluntad del gobierno de Obama de trabajar de forma multilateral, con nosotros, de no usar ninguno de los procedimientos del pasado, y eso ha provocado un muy buen clima”, dijo el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza.
     Según el director de Programas de la Oficina de América Latina en Washington, Geoff Thale, esta nueva aproximación estadounidense hacia la región se simbolizó en el apretón de manos que le dio Obama a su par venezolano, Hugo Chávez, en la histórica cumbre de Trinidad y Tobago. “La administración (Obama) ha dado algunos pasos positivos en la dirección correcta, pero tiene que hacer más si espera impulsar de verdad una nueva política hacia el hemisferio”, advirtió Thale. Uno de los principales obstáculos en la continuación de esta vía, coinciden los expertos, es el bloqueo al que están sometidos nombramientos clave de su gobierno de cara a América latina a raíz de la oposición de algunos senadores republicanos a la postura condenatoria del golpe de Estado de Honduras que adoptó la Casa Blanca.
    El senado mantiene congelada la nominación del chileno Arturo Valenzuela, un reconocido experto en América latina, como próximo secretario de Estado adjunto para el Hemisferio Occidental, puesto ocupado hasta ahora por un miembro del equipo de la anterior administración, la de George W. Bush, Thomas Shannon, quien también está a la espera de su ratificación como próximo embajador en Brasil. “La administración Obama empezó con mucha fuerza pero se ha topado con algunos fuertes vientos en contra y no ha conseguido hacer tanto como deseaba” en la región, señaló Peter Hakim, director de Diálogo Interamericano, un centro de pensamiento de Washington.
    La congelación de las nominaciones regionales de Obama es una cuestión “particularmente problemática” que demuestra, a juicio de este experto en América latina, el “partidismo extremo” de la política estadounidense. Además, apuntó, “las divisiones políticas e ideológicas de la región, así como su automática desconfianza hacia Washington, constituyen obstáculos enormes para cualquier iniciativa política estadounidense”, algo que, consideró, se demostró durante la crisis de Honduras, pese a que la decisiva actuación de Washington haya sido clave para el logro de una salida negociada en el país centroamericano.
    “La mayoría de los latinoamericanos siguen teniendo una imagen positiva de Obama y de su política exterior. Incluso, Fidel Castro ha dicho cosas positivas de él”, opinó Thale. Sin embargo, insistió, el gobierno de Obama todavía “tendrá que dar pasos más concretos en los próximos meses para demostrar que los cambios son sustanciales, no meramente retóricos”.

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