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14 de octubre de 2009
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OPINIÓN

Las mujeres acaparan los Nobel (por Thomas Borchert, de DPA)

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Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que... una mujer gane el Premio Nobel de Economía.

Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que... una mujer gane el Premio Nobel de Economía. Bromas como esta perdieron sentido en Estocolmo con la concesión del premio a la economista Elinor Ostrom, que pone fin a 40 años de exclusividad masculina en esta categoría.

La elección de Ostrom, que comparte el galardón de este año con el también estadounidense Oliver Williamson, no es el único paso adelante de las mujeres en la edición 2009 de los Nobel. Si en el 2008 no figuraba ninguna entre los 11 premiados, este año aparecen cinco, una proporción extraordinaria a tenor de la historia del premio.

Es cierto que el “sexo fuerte” retiene también este año su mayoría, con siete galardonados (incluyendo el ansiado Nobel de la Paz, en manos del presidente estadounidense, Barack Obama), pero su predominio se tambalea como nunca antes.

Los integrantes del jurado sueco, en su gran mayoría varones, rechazan cualquier influencia de estas cuestiones en sus elecciones. El miembro del Comité Mats Persson asegura: “No podemos pensar de forma táctica, si es mujer, hombre, estadounidense, no estadounidense, de derecha, de izquierda. Elinor Ostrom ganó el Premio Nobel no por su sexo, sino por sus aportes a la investigación”.

Este año, sin embargo, el avance femenino llama la atención. En Medicina, las mujeres ganaron por 2 a 1 con la distinción de las estadounidenses Elizabeth Blackburn y Carol Greider. El resultado inverso se dio en Química, gracias a la presencia israelí Ada E. Yonath entre otros dos hombres. El premio de Literatura fue para la germanorumana Herta Müller.

“Es una sensación estupenda otorgar el Premio Nobel a una mujer”, admitió el jurado de literatura Peter Englund la semana pasada. Sin embargo, se apresuró a aclarar, nadie debe llamarse a engaño: “Herta Müller es sencillamente buena, no una mujer para cubrir una cuota”. “Esa sensación estupenda es mucho más frecuente en literatura”, constató Persson, del jurado económico. Y es que tres de los últimos seis premios en esa categoría fueron para escritoras, lo que deja a las mujeres igualadas a corto plazo.

A largo plazo queda un largo trecho para poder afirmar lo mismo en el resto de categorías. Desde la primera edición de los Nobel en 1901 hasta la de este año, 762 hombres ganaron el galardón, frente a apenas 40 mujeres, incluyendo a la francesa Marie Curie en dos ocasiones.

El Premio Nobel sigue siendo así un bastión masculino. Y también un bastión de fracks y reverencias: el protocolo prescribe que los varones deben vestir esa prenda en la ceremonia de entrega, cada 10 de diciembre, y hacer una reverencia ante el rey Gustavo de Suecia.

Para las mujeres, por el contrario, la elección del vestuario queda más a su voluntad, y ante el monarca sólo deben hacer una pequeña flexión. Es suficiente para el estricto protocolo de los Nobel.

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