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25 de marzo de 2020
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Opinión

Las miserias del Judicial y las colectas por el coronavirus

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El Gobernador siguió vía aérea los operativos de control durante la cuarentena.

El recorte de los salarios sorprendió a los funcionarios políticos. Como siempre, algunos lo tomaron bien y otros no tanto. No fueron pocos los que piensan que el gobernador se apresuró.

La decisión de Rodolfo Suarez de recortarles el sueldo a los funcionarios políticos por el mes de marzo y ordenar pagarles con un tope de 50.000 pesos provocó un sismo sordo hacia las entrañas de la política en general.

Probablemente, Suarez actuó en soledad, de manera inconsulta, cortándose solo, como le achacan y le cuestionan en voz baja, y, quizás, nunca imaginó las consecuencias de su orden o, por el contrario, deliberadamente fue a buscar un efecto que se trasladó rápidamente por todo el país. Si fue así, encontró, al menos por unas horas, un remanso, un trago de agua en medio del desierto por el que transita su gobierno desde el mismo momento en que comenzó, con el duro e inesperado revés que recibieron sus intenciones de activar la minería a gran escala y con la negativa opositora a aprobarle el presupuesto con deuda y roll over que suponía.

La pandemia de coronavirus, con sus efectos devastadores en todo sentido, según cómo se encare, cómo se enfrente y cómo se lidere, podría significar y ser una oportunidad de oro para aquellas administraciones de gobierno golpeadas por diversas circunstancias. Entre ellas, claramente, aparecen la provincial, de Suarez, y la de Alberto Fernández, en la Nación.

Una, la de Suarez, como está dicho, por los desajustes del comienzo; otra, la de Fernández, porque le ofrece al presidente una plataforma propia para despegarse de su mentora, Cristina Fernández de Kirchner, y construir su propia imagen y caudal político.

El recorte de los salarios sorprendió a los funcionarios políticos. Como siempre, algunos lo tomaron bien y otros no tanto. Al margen del golpe al bolsillo a funcionarios que cobran hasta cerca de 200.000 pesos (el tope máximo que corresponde al sueldo del gobernador) –y que por marzo sólo recibirán 50.000–, el malestar se trasladó al campo político, y no fueron pocos los que piensan que Suarez se apresuró, que gastó una bala de plata que podría utilizar más adelante, quizás cuando llegue la agudización de la crisis sanitaria con sus consecuencias económicas y financieras, de tintes marcadamente devastadores.

Incluso, los molestos deslizaron que el gobernador podría haber esperado un mes y encarar un pedido solidario de fondos más amplio, incluyendo a los propios empleados estatales, a todo el universo de agentes del Estado para que aportaran un porcentaje mínimo de sus haberes para reunir fondos para hacerle frente a la pandemia, mientras que a los funcionarios les podría haber indicado un descuento fuerte de sus ingresos, quizás hasta de 70 por ciento, especulan. Con una medida de tal calibre, evalúan, el dinero reunido hubiese sido mucho más importante que el que alcanzará con lo que dispuso.

Pero, está claro que Suarez no hizo tales cuentas, ni siquiera especuló con un agravamiento de la crisis o al menos no lo hizo en la medida en que sí lo hicieron algunos de su equipo. Lo pensó, lo elaboró y lo largó vía su cuenta personal y oficial de Twitter.

Duro fue el impacto de la invitación a podar sueldos en el Judicial. Allí decidieron anunciar un recorte expresado en porcentajes, como aquellos que desde el Ejecutivo le hubiesen sugerido a Suarez. Decir, por caso, que los miembros de la Corte se descontarían 50 por ciento de sus haberes, como lo harán, quizás se pensó que podría interpretarse como un desprendimiento fuerte e impactante. En realidad, por lo que cobran, claro que lo es. Los sueldos a ese nivel de funcionarios superan los 300.000 pesos. Pero muy distinto hubiese sido autoimponerse como tope, y sólo por un mes, un ingreso de 50.000 pesos.

Sin embargo, en el universo de los jueces, un total que supera los 300 magistrados, se venía ideando una suerte de colecta para adquirir equipamiento destinado al sistema de salud. Por caso, un grupo de jueces del fuero laboral le anunció a la Corte que está en condiciones de donar tres respiradores mecánicos, decisión que ratificaron, incluso, luego de que se les pidiera renunciar a 30 o 40 por ciento de sus haberes, sólo por el mes de marzo, para ir en línea con la medida del Ejecutivo.

La crisis y su evolución en crecimiento, el miedo, la incertidumbre y, por qué no, hasta un dejo de culpa, quizás, motivó una suerte de competencia –inédita e impensada– entre empresarios y personajes notables de la sociedad. Luego de que, el sábado, el Consejo Empresario Mendocino (CEM) comunicara que entre sus miembros habían realizado una colecta y reunido alrededor de 7 millones de pesos para donar en equipamiento al área de salud pública, desde San Rafael apareció una reacción en el mismo sentido. “Esto, más que nada, tuvo que ver con la eterna rivalidad entre norte y sur”, comentó alguien. Pero, lo cierto es que un total de 150 personas del Sur, empresarios y profesionales, decidieron hacer un aporte personal en dólares. Las donaciones oscilaron desde 1.000 hasta 20.000 dólares y lograron reunir unos 250.000 dólares. Y, en nombre de la Cámara de Comercio de San Rafael, hicieron las gestiones ante dos empresas radicadas en Córdoba y se habrían inclinado por comprar el total de lo recaudado en respiradores mecánicos de la empresa Leistung, que los vende a un costo de 11.500 dólares por aparato. Cada aportante debe enviar su aporte a una cuenta y, calculan, que entre 20 a 25 días tendrán los respiradores en San Rafael.

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