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4 de septiembre de 2006
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Análisis

Las dificultades de EEUU para castigar a Irán

Los europeos, con Rusia a la cabeza, más China, son los que le ponen trabas a las acciones que quiere llevar adelante el gobierno de Bush contra Irán por el enriquecimiento de uranio.

       El camino de EEUU para imponer sanciones a Irán en el Consejo de Seguridad será arduo, no sólo por la oposición de Rusia y China, sino también por el planteamiento más conciliador de los países europeos. Vencido el plazo fijado para que Irán acabe con sus actividades de enriquecimiento de uranio, y ante la respuesta negativa de Teherán a esa exigencia, EEUU ha empezado su campaña para la imposición de sanciones al régimen iraní en la ONU. La situación en Oriente Medio no resulta, sin embargo, favorable, tras la reciente guerra en Líbano.


      EEUU ha perdido el arrastre político que ha tenido en otras ocasiones, tras mostrarse de nuevo en ese conflicto como un aliado incondicional de Israel, lo que le ha restado aún más autoridad moral entre los países musulmanes de la región. Washington dispone, además, de pocas vías de presión directa sobre Irán, ya que desde la revolución de 1979 del imán Jomeini no mantiene relaciones diplomáticas con la República Islámica, a la que, a partir de 1995, dejó de comprar petróleo.


       Cualquier iniciativa en el Consejo deberá discutirla primeramente con los otros miembros permanentes del Consejo que tienen también derecho a veto –Francia, Reino Unido, Rusia y China–, así como con Alemania, en calidad de integrante de la troika europea que negocia con las autoridades iraníes desde hace un par de años. Por lo pronto, no habrá contactos en el seno del máximo órgano de decisión de la ONU hasta después de la reunión del jefe de la diplomacia europea, Javier Solana, con el principal negociador iraní, Alí Lariyani, que tendrá lugar la próxima semana. Esa reunión se producirá casi simultáneamente –y su resultado podría vincularse–, con la que altos funcionario de EEUU,Reino Unido, Francia,Rusia, China y Alemania celebraran el jueves en Berlín para perfilar el siguiente paso en la crisis nuclear iraní.


      Los seis países no parecen, sin embargo, bailar al unísono, sobre todo porque buena parte de ellos se juegan sus relaciones comerciales con Irán, el cuarto productor mundial de crudo. Francia figura en ese grupo. Aparte de tener en vigor contratos energéticos con Teherán, París enviará 2.000 soldados a la Fuerza Provisional de la ONU en el sur de Líbano (FPNUL), con lo que podría temer represalias de las milicias libanesas Hezbolá, apoyadas por Irán. En el caso de China y Rusia, los intercambios comerciales del régimen iraní ascendieron en el 2005 a 7.800 millones de euros con el primero de esos países, y a 2.400 millones de euros con el segundo.


       Moscú, además, mantiene un programa de cooperación en materia nuclear con Teherán, que incluye la construcción de la central de Bushehr, que previsiblemente empezará a operar el próximo año. El mejor indicio de la dificultad que tendrá EEUU de cumplir su objetivo lo constituye precisamente la primera declaración del ministro ruso de Exteriores, Sergei Lavrov, tras cumplirse el plazo dado al régimen iraní para que frenara su enriquecimiento de uranio. Lavrov advirtió de que su país no se sumará a un posible ultimátum internacional a Irán, y sostuvo que "el diálogo y no las sanciones y el aislamiento" deben ser la vía de arreglo para desvelar las dudas que plantea el programa nuclear iraní.


       "Tenemos en cuenta las lecciones del pasado y no podemos sumarnos a un ultimátum que llevaría a un atolladero", indicó. Los pronósticos diplomáticos que se barajan en la ONU apuntan a la imposición, como máximo, de medidas, sobre todo simbólicas, como la prohibición de viajar de altos funcionarios del régimen teocrático de los ayatolás. Otras sanciones más severas, como restricciones financieras y embargos en la venta de material nuclear no parecen de actualidad por el momento, especialmente por el temor de que Irán responda con su retirada del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP), lo que dispararía la espiral de tensión.


      Aún así, el embajador de EEUU ante la ONU, John Bolton, no las descarta, pero también indicó que la aproximación para la imposición de medidas punitivas podría ser gradual. Sea como sea, subrayó el diplomático, las sanciones serán "selectivas y no contra todo el país, para que tengan el mínimo impacto en la vida de los iraníes". 

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