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2 de diciembre de 2006
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Las cartas que Cobos ya mostró

El gobernador se decidió y echó a los funcionarios en los que no confía. Marcó la cancha. Se impuso la estrategia dura de Cornejo por sobre la acuerdista de Biffi. Cobos, con esto, se jugó por Kirchner y se condenó a la suerte de los pingüinos. Preocupa la corrupción y una gestión que no mejora

          El gobernador Julio Cobos ha mostrado parte de sus cartas, con las que piensa jugar la partida más importante, la del examen final, la del último año de gestión, la partida en la que se define su suerte en lo político. Está claro que se ha parapetado con sus incondicionales, o con los que cree que le serán fieles en un año tan difícil como excitante. Lo que tiene por delante no le deja mucho margen para errores. Entonces, también ha pensado en mandar a mujeres a jugar en lugares clave, esperanzado en que, además de la intuición femenina y el empeño que le pone la mujer a los desafíos que se le cruzan, se cosechen resultados que podrá capitalizar –sueña– cuando se evalúe la gestión en su conjunto.



         Pero, a su vez, todo indica que al jefe de Estado lo han convencido de que, con mujeres, podrá despejar las sospechas de corrupción que han comenzado a cernirse sobre el horizonte de su administración. La falta de transparencia, las dudas que surgen en áreas sensibles sobre el manejo que podría estar haciéndose de los recursos públicos, el fantasma que sobrevuela a medida que salen detalles de la investigación judicial en torno al enriquecimiento del ex titular del Casino, Miguel Alonso, le han hecho correr un hielo por la espalda al elenco de gobierno.



       La administración ha sentido el golpe de la salida a la luz de estos hechos oscuros, potenciados, obviamente, por las investigaciones que llevan adelante los tres fiscales especiales de Delitos Complejos. La creación institucional de estos espacios de investigación (las tres fiscalías de Eduardo Martearena, Luis Correa Llano y Daniel Carniello), con recursos y ocupados por profesionales no sólo capacitados, sino dispuestos a avanzar pese a las presiones, conforman uno de los mayores aciertos del Poder Judicial y de toda la dirigencia mendocina en muchos años. Aunque, hoy, aquella decisión política tomada por todos les esté pesando a muchos.



       Cobos, al sacarse de encima a funcionarios iglesistas y ahondar la brecha del enfrentamiento interno, pese a los, por poco, ruegos del godoycruceño César Biffi –quien se ha inclinado por la unidad y la tregua–, ha tomado una decisión definitiva. Y esta es otra de las cartas que ha dado vuelta, todavía sin jugar, para el clave 2007: atará su suerte,que es mucha, a la de Kirchner, que también es mucha. Más allá de las buenas estrellas que acompañan a ambos,Cobos debería tomar nota de que le irá según le vaya a Kirchner en la nación.



       Pero una pequeña merma en el encantamiento nacional podría pagarse en la provincia con un costo mucho más alto, para el gobernador, por supuesto. Kirchner puede obligar a Cobos a que se decida el futuro provincial en la Casa Rosada, como ya lo está haciendo o pretende hacer con otros distritos. Por caso, su necesidad de manejar todos los hilos de las marionetas lo ha llevado a imponer al vice Daniel Scioli como candidato en Buenos Aires. ¿Por qué no lo haría con Mendoza? Las virtudes y los defectos de la sociedad mendocina la hacen particular. De ahí el riesgo. Un candidato moldeado a los intereses de Kirchner quizás no coincida con el paladar provincial. Y hoy, el gusto de Kirchner tiene un nombre: Alfredo Cornejo.



        El diputado nacional y mentor del acuerdo entre el gobernador y el presidente, el tenaz general cruzado antiiglesista, se ha posicionado en la carrera por suceder a Cobos disputándole el espacio nada más y nada menos que a quien fuera su padrino y protector político, Biffi. Sobre esto, sobran ejemplos: Bordón- Gabrielli, Duhalde-Kirchner, Iglesias-Cobos. El misterio a develar es si a Cornejo le alcanzaría, para alzarse con la gobernación, sólo con el paraguas protector del presidente y del gobernador.Y si Cornejo podrá representar y encauzar los intereses comunes, transformándose en la esperanza para responder a la demanda colectiva del electorado mendocino.



        En medio de tantas especulaciones y movimientos de piezas en el gabinete, el gobierno de Cobos se expone a la posibilidad de que la gente interprete que ya es tiempo de decirle basta al juego de las internas por espacios de poder y por el control de las estructual partidarias, un asuntejo que ha consumido todo el 2006, un año en el que, según se prometió, la gestión se impondría por sobre cualquier otra distracción. Nada de eso ocurrió. De ahí la necesidad de volver al rumbo, de concentrarse en problemas estructurales que, a medida que nos acerquemos a octubre del 2007, cobrarán importancia en la conciencia colectiva.



        Porque se pondrán en la balanza a la hora de decidir un voto. Con la llegada de fin de año, además de los precios que suben y suben –un problema sin solución para el presidente, que repercute en el ánimo de cualquier argentino asalariado–, Cobos sufre los aspectos de la gestión que se presentan como más conflictivos ante la ineficiencia estructual momento de resolverlos. Hoy tiene otra vez a los estatales en pie de guerra porque el Gobierno no ha cumplido, en un caso similar al del año pasado, con los compromisos que asumió cuando dijo que, a esta altura del año, tendría efectivizados a los contratados de Salud.



       El sólo hecho de que estos trabajadores paralicen el servicio en toda la provincia eriza la piel de los funcionarios. Porque no hay capital político o una espalda suficientemente ancha, como pudo existir el año pasado, para sortear el malestar de la gente. La indignación de quienes usan el hospital público se podría llevar puestos tanto a la imagen del gobierno como a los sindicalistas. Bajando un poco más en la complejidad de los problemas, nadie se explica cómo no pueda solucionarse el calvario al que se expone a discapacitados, jubilados y otros abonados del sistema de transporte público de pasajeros cada mes, cuando llega el momento de renovar el crédito de la tarjeta Red Bus.



       El sólo hecho de ver todos los meses, durante dos o tres días, una marea humana cocinándose al sol en las oficinas de la Terminal de Ómnibus para cargar el abono es un despropósito, una tremenda falta de respeto, un maltrato inconcebible. Cuando la política no se ocupa de estos temas y los considera superficiales, mundanos, ordinarios, termina pagando las consecuencias el político, el dirigente y también los medios que no se ocupan. Cuando se viaja tan lejos de los intereses comunes, de los asuntos cotidianos; cuando la dirigencia decide tomar el camino inverso o uno paralelo pero no el mismo al del ciudadano de a pie, pierde referencia de lo que pasa.



         La expresión política que en el 2007 logre representar a la mayor cantidad de demandas sociales y baje un discurso en consecuencia acrecentará sus chances electorales. El desafío no es menor para el Gobierno, porque es quien más se juega y quien más pone en juego el próximo año. Cobos ya mostró parte de su estrategia al dar vuelta algunas cartas que tiene para jugar: seguirá a Kirchner y a su suerte con Cornejo,Biffi o –por qué no– a una mujer como candidata en la provincia. Habrá otro radicalismo que se irá con Roberto Lavagna y que quiere imponer a Ernesto Sanz como vice en esa fórmula.



       Tendremos un peronismo posiblemente licuado en la fórmula del gobierno y un Partido Demócrata con la esperanza de entrar por el medio de la división que deja la pelea del partido que gobierna. Y podría existir, como parece hoy, una inmensa mayoría de ciudadanos de esta provincia guachos de representación.

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