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14 de septiembre de 2017
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Relaciones tóxicas

“Las agresiones se producen por ira y no por supervivencia”

<p>El caso del rugbier asesinado por su novia en San Rafael abri&oacute; el debate acerca de las emociones violentas y sus consecuencias. Especialistas analizan la patolog&iacute;a que, en la provincia, refleja cifras alarmantes.</p>

La muerte de Genaro Fortunato, embestido por su propia novia, a la salida de un boliche en San Rafael, abrió el debate acerca de las consecuencias que conllevan las emociones violentas y cómo repercuten en la relación de pareja. Los especialistas alertan acerca del alto índice con dichas patologías que  existe en Mendoza, asegurando que en el Hospiital Pereyra más del 70% de los pacientes padece trastornos psicopáticos.

El descenlace de la pareja fue fatal: Genaro murió al ser atropellado por Julieta Silva que, actualmente se encuentra en el Penal de San Rafael, imputada por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por alevosía. 

Celos enfermizos, violencia física, posesión, mentiras y mucho más fueron algunas de las emociones que, según allegados de la pareja, prevalecieron en ellos durante los tres meses que estuvieron juntos. 

Sin hacer referencia a ese caso puntual, del cual no existen datos específicos, Sandra Kassis, Directora del Hospital Pereyra, aseguró que cualquier persona bajo determinadas circunstancias extrema, estresantes puede tener un estado de tensión psicomotriz o emoción violenta.

Este tipo de situaciones lamentables prima en la sociedad actual, de hecho, muchas personas que cometen situaciones similares a las de Julieta justifican su accionar con “sufrió una emoción violenta”, sin embargo, la psiquiatra refirió que muchas veces este tipo de casos son imputables porque hay rasgos de personalidad que son psicopáticos que tienen que ver con el hacer sufrir, hacer daño y no hacerse cargo ni importarle las consecuencias del hecho.

 

Frente a esta patología, la psicóloga Alejandrina Román refirió que la palabra hoy ha perdido significado y prima la acción. “Es un proceso que se está gestando por los cambios sociales y está prevaleciendo la violencia cruzada, algo no frecuente años atrás, en la que tanto hombres como mujeres se comunican a través de la violencia”.

“El ser humano hoy agrede no por supervivencia sino por ira. Estamos en un proceso de transformación en el que se ha naturalizado este tipo de situaciones que se han instalado en la sociedad durante la última década”, aseguró.

Personalidades con rasgos psicopáticas, en alza

Las personas que padecen este tipo de patologías no sufren, tienen conciencia plena de que están haciendo un daño a otro y no sienten culpa. Acá no hay una emoción violenta, más bien, prevalece un acto deliberado de querer hacer un daño para aliviar una angustia, una bronca o un sentimiento de resentimiento.

Frente a esto, Kassis aseguró que existe una fuerte carencia de valores, una falta de cobertura básica que un ser humano puede tener desde lo afectivo.

“La frustracion determina un acto de violencia o agresividad. Hoy esto se combina con el consumo de drogas, legales e ilegales, para aminorar la angustia de no conseguir lo que uno anhela de manera inmediata”, dijo la psiquiatra.

Respecto a esto, la especialista refirió que más del 70% de los pacientes internados en el Hospital Pereyra, cuya edad parte de los 17 años y 11 meses para arriba, padece trastornos psicopáticos y rasgos duales. “La cifra ha crecido significativamente en el último año y las internaciones, cada vez más, están siendo frecuentes en niños y adolescentes”, explicó.

La enfermedad afecta por igual a hombres y mujeres, actualmente no hay distinción genérica.

Más del 70% de los internados en el Pereyra padecen trastornos psicopáticos

Los rasgos de una persona con emoción violenta

La emoción violenta engloba varias conductas que son perjudiciales para el paciente o el entorno. En alguna época se estudió como una perturbación de la conciencia de manera breve y antes se justificaban todos los delitos con esta patología.

Sus características principales son que no sienten las emociones como el resto de las personas. Se muestran como personas locuaces, se expresan con encanto, tienen respuestas vivaces y presentan historias muy improbables, pero convincentes. 

En su personalidad se observa mucha superficialidad, tiene la autoestima elevada, un gran narcisismo, un egocentrismo descomunal. Otro de los rasgos es que no experimentan ninguna preocupación por los efectos de sus actos en los demás.

A nivel conductual suele ser una persona impulsiva, que no valora los pros y los contras de sus actos. No posee la capacidad de inhibir su respuesta que generalmente suele ser muy agresiva, tanto física como verbalmente. 
 

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