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1 de julio de 2006
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La solitaria política diplomática de EEUU

Siempre contra la corriente de la opinión mundial,Washington ahora se manifiesta contrario a un alto el fuego de Israel contra Líbano. Desaciertos de una política peligrosa

    Después de tres semanas de baño de sangre y matanza en Oriente Medio, Estados Unidos se encuentra ante un nuevo descalabro diplomático. Tras el devastador ataque israelí con misiles, que dejó más de cincuenta muertos en la aldea libanesa de Qana, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, ya no es bienvenida en Beirut. Hasta el rey jordano,Abdullah, uno de los pocos aliados árabes de Estados Unidos, ha hablado de crímenes y tomado distancia de Washington. Los europeos están frustrados porque su reclamo de apoyo norteamericano para un cese del fuego inmediato ha sido desoído.


       Estados Unidos se encuentra aislado como no ocurría desde hace mucho. El Gobierno norteamericano es consciente de esta situación, como hace tres años, cuando, contra todo el escepticismo y las críticas, continuó su marcha hacia Irak. Para el presidente George W. Bush, la cosa entonces era sencilla: “El que no está con nosotros, está contra nosotros”, sentenció. El mandatario caracterizó la lucha contra el terrorismo como una batalla final entre el Bien y el Mal en el mundo. Los enfrentamientos en Líbano son para él un nuevo frente en esa misma guerra. Así como pronosticaron que Irak debía levantarse como una nación próspera tras liberarse de las garras de la dictadura de Sadam Husein, los estadounidenses también apuestan en Líbano por la fuerza dinámica del caos.


       Pese a las condiciones desoladoras en Irak, el creciente odio hacia él y el apoyo a las fuerzas radicalizadas en Líbano, Bush permanece firme: “Esta es la oportunidad para que se produzcan grandes cambios en Oriente Medio”, dijo el mandatario en su audición radial. “Reformar países que han sufrido décadas de tiranías y violencia es difícil y lleva tiempo”, afirmó. Sin embargo, los europeos han constatado, hace poco, un bienvenido viraje en la política exterior norteamericana, El más popular de Oriente Medio El líder del chií Hezbolá, Hasán Nasrala, ha robado protagonismo mediático en el mundo árabe e islámico a los líderes de Al Qaeda, los suníes Osama Bin Laden y Ayman al Zawahiri, gracias a la guerra no declarada que libra contra Israel.


          Los discursos y las declaraciones hechas por Nasrala desde que comenzó la actual crisis, con la captura, el 12 de julio, de dos soldados israelíes, han sido transmitidos en directo por las televisión por satélite árabes, incluidas Al Arabiya y Al Yazira. Este último medio, conocido por su difusión de grabaciones de Bin Laden y Zawahiri, ha sido el único canal de televisión árabe, después de Al Manar, órgano del Hezbolá, al que el líder chií concedió una entrevista tras el inicio de la actual crisis. Las fotos de Nasrala, así como las banderas del Partido de Dios, han aparecido en las manifestaciones organizadas en varios países árabes e islámicos en apoyo al Hezbolá, incluidos estados suníes, como Egipto, Yemen y Sudán.


        Según varios expertos egipcios en el islamismo, la resistencia mostrada por Hezbolá contra Israel ha supuesto un apoyo sin precedentes a su movimiento en Líbano y el fortalecimiento de los chiíes frente a la frágil alianza suní y cristiana creada en ese país tras el asesinato del ex primer ministro libanés Rafic Hariri, en febrero del 2005. La muerte de Hariri encendió entonces el fuego de la discordia entre el gobierno dirigido por los suníes y la milicia chií, respaldada por Siria e Irán. “Nasrala ha emergido como un líder indiscutible, con una popularidad abrumadora entre los chiíes y gran número de suníes e, incluso, entre los cristianos libaneses, que suelen mostrarse contrarios al Hezbolá y su milicia”, aseguró a EfeWahid Abdelmeguid, subdirector del egipcio Centro de Estudios Políticos y Estratégicos de Al Ahram. Abdelmeguid agregó que “Nasrala le ha robado protagonismo a Bin Laden, pero creo que esto será temporal”.


       “Es cierto que el carisma (de Nasrala) no tiene precedentes entre los líderes de los grupos árabes, aunque no lo podemos comparar con el que gozó (el presidente egipcio y promotor del panarabismo Gamal Abdel) Naser durante su presidencia, entre 1954 y 1970”, agregó. El Hezbolá ha sido elogiado igualmente por clérigos chiíes y suníes del mundo árabe. Uno de los religiosos suníes más representativos, el egipcio Yusef Al Qardawi, ha emitido una fatwa (edicto religioso) en la que hacía un llamamiento a favor de la Yihad (guerra santa) lanzada por Hezbolá contra la “entidad sionista” (Israel). Asimismo, el grupo musulmán suní más influyente de Egipto, los Hermanos Musulmanes, han mostrado también su respaldo al fuerte Partido de Dios. /Naji An Qanni, de Efe alejada de los emprendimientos solitarios del primer gobierno de Bush en materia de política internacional y algo más proclive a las consultas y la cooperación.


       Como ejemplo están las conversaciones directas con Teherán en el tema nuclear, a las que Washington accedió después de muchos años de manifestar un rechazo tajante. Incluso, durante la cumbre del G-8, realizada a mediados de julio en San Petersburgo, Bush le hizo un audaz masaje en el cuello a la canciller alemana, Angela Merkel, en un gesto “confianzudo”. El texano quería demostrar que hay química con su par germana, que nuevamente ambas partes “se entienden”. Diplomáticos europeos han dado cuenta, entusiasmados, del nuevo espíritu en Washington. “Se nos escucha”, dijeron.Ministros y secretarios de Estado de todo el mundo han encontrado abiertas las puertas de la Casa Blanca, mientras que el asesor de Seguridad nacional Stephen Hadley dialogó durante el receso de verano (boreal) con varios embajadores como no lo hacía desde hacía tiempo.


       Sin embargo, los diplomáticos están viendo ahora cómo se desvanece lo que creían una influencia trabajosamente ganada. Hasta ahora, no han logrado que Washington apoye un alto el fuego inmediato. “Algunas veces uno se pregunta cuánto vale en realidad nuestra opinión”, sostuvo un diplomático europeo. “No comprendo qué es lo que quiere lograr Estados Unidos con su negativa a un cese del fuego”, dijo el ex asesor de Seguridad Zbigniew Brzezinski, en un debate en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS). Jon Alterman, de esa misma entidad, ve en esta situación una evidente derrota para la diplomacia estadounidense.


       “Esto demuestra claramente lo difícil que es para este gobierno liderar el mundo”, sentenció. Pero la Casa Blanca no quiere apartarse de su curso de acción. “Nosotros no hacemos política en base a sondeos de opinión”, dijo, rechazando las críticas, el portavoz presidencial Tony Snow.

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