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14 de septiembre de 2006
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LA RUTA A CHILE, EN MANOS DE DIOS

El 2 de setiembre los diarios informaron que Vialidad Nacional, con bombos y platillos, y ante un auditorio que incluyó al propio gobernador de Mendoza y al embajador argentino en Chile, anunció las medidas correctivas que implementarán para que el Paso Cristo Redentor se cierre sólo 10 días por año.

    El 2 de setiembre los diarios informaron que Vialidad Nacional, con bombos y platillos, y ante un auditorio que incluyó al propio gobernador de Mendoza y al embajador argentino en Chile, anunció las medidas correctivas que implementarán para que el Paso Cristo Redentor se cierre sólo 10 días por año. Me pregunto: ¿por qué diez días y no ninguno, 3, 4 o 15 o los que sean?¿Qué estadística lleva a Vialidad Nacional a esa absurda conclusión? También se anuncia una inversión de 85 millones de pesos para que, durante los próximos 5 años, se logre el objetivo planteado.

    O sea, unos 170.000 pesos por día durante los 100 días normales de temporada invernal. De esta forma, se evitarían pérdidas de unos U$S 9.000.000 (en el mejor de los casos) o de U$S 100.000.000 (en el peor de los casos, como en el 2005, que el paso se cerró 52 días). Asimismo fue anunciado un convenio con el CRICYT, cuyos expertos advertirán de la llegada de tormentas 48 horas antes y los posibles riesgos de avalanchas según las condiciones meteorológicas que ocurran.

    Son esos mismos especialistas los que, en otoño del presente año, vaticinaron científicamente, de acuerdo al análisis de los últimos 50 años de precipitaciones, que luego de un invierno de extraordinarias nevadas lo sigue un invierno seco. Nada más errado por un lado y perjudicial anuncio para el desarrollo del turismo invernal por otro. El registro propio, efectuado día a día in situ, indicó que en Puente del Inca, en el año 2005, hubo una precipitación de 5,31 metros.

    Hasta el día en que escribo esta carta de advertencia, la precipitación total del 2006 suma 4,80 metros, lo cual, muestra a las claras el grave error de predicción de estos científicos. Creo que la población, las agencias de turismo, APROCAM, el mismo Gobierno y todos los involucrados en la actividad dentro del Corredor Andino merecemos una explicación a tan burda y errónea manifestación por parte de aquellos que, tras supuestos conocimientos, manejarán nuestros futuros inviernos consultando con Dios si va a nevar o no, cuanto, qué día.

    El problema permanente no se soluciona con una base operativa en una caliente casa en Uspallata, ni con más personal ni con más maquinaria, ni con quién puede subir 6 ó 20 veces el Aconcagua. Se soluciona con criterio y sentido común en primer término, con maquinaria de última tecnología, con personal capacitado en países con experiencia. No se soluciona con la mano de Dios.

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