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8 de octubre de 2009
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OPINIÓN

La puntanidad

Definir el concepto de la palabra que representa la personalidad de un pueblo es expresar semánticamente las características e idiosincrasia que lo identifican. Es descubrir su propia, única y singular raíz.

Definir el concepto de la palabra que representa la personalidad de un pueblo es expresar semánticamente las características e idiosincrasia que lo identifican. Es descubrir su propia, única y singular raíz. Es así que para definir la puntanidad tenemos que partir del origen de este pueblo que nace de la confluencia cultural de michilingües e hispanos que se encuentran en el preciso momento de la fundación de San Luis de la Punta de los Venados. La puntanidad nace con la fundación y se desarrolla en un lento y apacible proceso cultural de asimilación mutua y pacífica, en la que convergieron costumbres y tradiciones arraigadas en ambos pueblos: michilingües e hispanos.


     Proceso que se concreta en una convivencia sin violencia por parte de dos pueblos milenarios; por un lado, los originarios del actual territorio de San Luis, como lo son huarpes, michilingües y comechingones; y por el otro, hispanos de origen celta e iberos; que en los primeros doscientos años fueron fusionándose en un entrecruzamiento que hoy podemos definir como la raíz de la puntanidad. A las costumbres y tradiciones se suman las creencias que identifican la religiosidad de los habitantes de este grupo profundamente creyente. Esta religiosidad le da identidad y pertenencia al naciente pueblo que surge bajo la advocación de su santo protector que fue rey de Francia.


     Un rey que se santificó siendo gobernante. Ejemplo de hombre público, que se hace carne en la estirpe de los precursores habitantes que se destacaron en la sociedad de la época y en cada miembro de las familias del novel pueblo que surgió. Esta estirpe la descubrimos en la historia de primogénitas familias de San Luis y en la historia política, que desde mayo de 1810 continuó con las características fundacionales hasta mediados del siglo XIX. La música, las comidas, las danzas, la religiosidad, el lenguaje, expresiones, gustos y aromas, estilo del habla, usos de elementos de la naturaleza, vestimenta, festividades, valores morales y costumbres de familias, definen, entre otras cosas, la identidad y la entidad del pueblo. La puntanidad las posee desde su propia raíz.


     En los tiempos que vivimos es necesario recordar y sostener el origen de nuestra pertenencia e identidad, para no perder, entonces, la entidad. La puntanidad existe también en los rasgos fisonómicos característicos heredados de los huarpes y que descubrimos en estas nuevas generaciones. La puntanidad, incluso, es este sentimiento de expresar la pertenencia que orgullosamente se transmite desde los ancestros hacia la posteridad. Los puntanos conocemos nuestro origen porque hemos recibido la transmisión verbal que hoy procuro entregar como testimonio para aquellos que se interesen por continuarla. La transmisión de las enseñanzas constituye el patrimonio cultural de nuestro pueblo.


     En las familias de San Luis, cada generación se apoya en la que antecede y recibe de ella, como legado que debe cuidar y perfeccionar, todos los ingredientes positivos de su bagaje intelectual. La globalización y las orientaciones dogmáticas de los últimos tiempos políticos, así como las corrientes poblacionales afincadas en San Luis en las décadas finales del siglo XX han influido en el cambio cultural, quizás también por el comportamiento de los medios masivos de comunicación alineados en esta nueva era del relativismo nihilista que busca imponer una nueva forma de familia y sociedad.


     Pero, aun cuando se quiera vaciar de contenido la puntanidad, el puntano seguirá viviendo del perfume del frasco vacío, porque ese frasco vacío es su alma que ha recibido de los labios de su madre la construcción de su identidad y pertenencia, y el sentimiento que manifiesta la adhesión del ánimo a la vida solidaria. Es aquí donde descubrimos la esencia de la puntanidad, la cualidad de nuestro pueblo

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