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26 de febrero de 2007
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TENIS - ATP DE BUENOS AIRES

La primera vez muestra el trofeo. de Juan Mónaco

Pico jugó a gran nivel y ganó el primer título ATP de su carrera en el Buenos Aires Lawn Tennis. El tandilense venció al italiano Alessio Di Mauro por un contundente 6-1 y 6-2.

   BUENOS AIRES (TÉLAM). El argentino Juan Mónaco vivió ayer el momento más feliz de su corta carrera tenística al ganar el ATP de Buenos Aires tras vencer al italiano Alessio Di Mauro por un contundente 6-1 y 6-2, en el mítico Lawn Tennis, colmado por 6.000 espectadores. Mónaco, 66º en el ranking mundial, tenía la oportunidad de quedarse con su primer torneo ante un rival, Di Mauro (98º del mundo), mucho más accesible de lo que se podía imaginar si llegaba a la final antes de comenzar el certamen.

    Y el tandilense salió a jugar con la chapa de candidato y no le pesó, pese a que lo hizo en el Buenos Aires Lawn Tennis Club y ante un público sediento de ver ganar a un local, tras el título del español Carlos Moyá el año pasado. Pico supo sobrellevar los nervios del principio y, tras levantar un break point en contra en el primer juego, ganó once puntos consecutivos que le permitieron quebrar el saque del europeo y tomar una rápida ventaja de 3 a 0. La presión de Mónaco, la profundidad y el ángulo de sus golpes fueron demasiado para Di Mauro, un clásico jugador de challengers que a los 29 años se encontró en Buenos Aires con su primera final de un torneo ATP.

   Mónaco tuvo un excelente set inicial con su primer saque y su efectividad de 80 por ciento en ese golpe fue un punto de inflexión en su juego, ya que eso le permitía ganar sus games con comodidad y esperar los de Di Mauro con suma tranquilidad. Era tanta la superioridad que sentía el tandilense sobre el natural de Siracusa que hasta le ganó un punto con una “Gran Willy”, cuando el europeo subió a la red y quedó atónito ante la genial improvisación del argentino, quien desde las tribunas era observado por Guillermo Vilas y Gabriela Sabatini.

   Tras quebrar el saque del italiano en el sexto juego, Mónaco se encaminó a ganar por 6-1 el primer set. Pico mantuvo su concentración en el inicio del segundo set y, tras quebrarle el saque a Di Mauro, el europeo solicitó la presencia del médico por una molestia en la pierna derecha. El tandilense confirmó su saque en el siguiente juego, se adelantó 2 a 0 y, de no ser porque la ansiedad le jugó una mala pasada y cometió algunos errores no forzados, podría haber ganado el parcial aún con mayor comodidad.

   En el séptimo game, Mónaco le quebró una vez más el saque a Di Mauro y, tras ganar el suyo en el siguiente, se quedó con toda la gloria en apenas 63 minutos, los más importantes desde que comenzó a jugar al tenis, ante el delirio de toda la gente, que soportó estoicamente los 40 grados de sensación térmica. Después llegaron las lágrimas, el eterno abrazo con su entrenador, Pancho Mastelli, la corrida hacia el otro sector del court para estrecharse en un sentido saludo con su barra de amigos pinchas y de nuevo el llanto para descargar tanta tensión contenida durante la semana.

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