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28 de octubre de 2013
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sociales

La música callejera, prohibida y silenciada

Un grupo de músicos callejeros y autoconvocados se reúne en Peatonal y San Martín, una vez por semana, y tocan sus instrumentos a modo de protesta por la ordenanza municipal que los prohíbe. Ellos piden que se abra el debate y se modifique esta ley.

Desde los juglares en la Europa Medieval, los músicos callejeros han entretenido al público con su música a cambio de dinero, comida y otros bienes. Desde aquella época hasta la actualidad, han sido criticados por las autoridades religiosas y políticas por considerarlos "viciosos y escandalosos".

Diferentes reglamentaciones han puesto fin a sus prácticas como si "transitar libremente" por el territorio nacional, acompañados por las melodías de sus instrumentos, fuera una falta digna de condena. Así, lo manifiesta la ordenanza municipal 10592/79 que en su artículo 49º dice: “Queda prohibido en todo el ámbito terrestre o aéreo de la Comuna la emisión de sonidos por medio de parlantes u otros elementos similares, ya sea con fines publicitarios o emisiones musicales. La infracción será penada con multa, de acuerdo a lo establecido en el artículo 55º del Código Tributario, siendo responsable aquel que la Comuna determine en cada caso, ya sea anunciante, ejecutor y/o propietario del medio utilizado. En todos los casos y siempre que sea posible, se procederá al secuestro de los elementos utilizados para ese fin, los que serán devueltos al propietario una vez que haya sido abonada la multa correspondiente”.

Todos los viernes, un grupo de músicos autoconvocados se reúne en Peatonal y San Martín, cerca de las 20, y tocan sus instrumentos a modo de protesta, pues esta ley les parece por demás injusta. En el último tiempo, "recrudecieron las represiones para toda la gente que tiene emprendimientos autogestionados en la calle, ya sean músicos o artesanos", expresa Daniel quien lleva 20 años trabajando en la vía pública. Él cuenta cómo además de quitarle sus pertenencias y de afrontar una causa de la cual fue sobreseído, terminó internado en el Sauce por enfrentarse con un preventor.

"La gente nos acepta aunque, a veces no tienen plata y nos sentimos desvalorizados como artistas, pero tenemos buena convivencia. El problema es cuando vamos a reclamar a las autoridades porque nos confiscan los instrumentos o paños con artesanías, ellos te responden "por qué no te buscas un trabajo más legal". Si se reglamenta, que se reglamente con trabajo", concluye quien ha tomado la voz por sus compañeros mientras ellos ejecutan la música prohibida.

"Pedimos que se abra el debate y para ello, estamos viendo el alcance que tiene el Concejo Deliberante, al respecto. La mayoría son oficialistas y encajonan los temas", denuncia Daniel. "Consideramos que el mejor camino es realizar una movilización multitudinaria y de unidad para poder revertir las cosas y mejorar las condiciones de nuestra labor."

 

Guillermo Romero, Subsecretario de Cultura de la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza, aseguró que el municipio está abierto al diálogo con los artistas y que si bien es cierto que la ley es un tanto anticuada se trata de una reglamentación que tiende al ordenamiento del espacio público.

"La Municipalidad les ha brindado otros ámbitos como la Alameda y el Parque Central y la posibilidad de tocar en diferentes espectáculos ya sea en la Terraza Jardín Mirador en el Ciclo Música y Vino en las Alturas o en la Pérgola de la Peatonal, aunque allí están acotados a los sábados de 12 a 13 por pedido de los vecinos de la Peatonal Sarmiento" .

Así mismo Romero aclara que los músicos que han participado en los ciclos organizados por la comuna de Ciudad han sido contratado y que algunos de ellos les cuesta aún comprender cómo es la dinámica, ya que no pueden seguir colocando la gorra para pedir colaboraciones.

Lo cierto es que las autoridades de la Ciudad están abiertos al debate y esperan que los músicos callejeros se acerquen para dialogar con ellos y con los concejales para manifestar los diferentes puntos de vista en el Concejo Deliberante.

Mendoza no es la única ciudad que destierra la música de sus calles. En Madrid el Pleno municipal aprobó la Zona de Protección Acústica Especial (ZPAE) para el distrito Centro, una norma derivada de la Ordenanza contra el Ruido y la Contaminación Acústica y Térmica (OPCAT), además se pretende, a través de otra instrucción, que los artistas realicen una audición frente a un jurado profesional, quienes serán los encargados de entregar o denegar la autorización para tocar en la vía pública en ciertos horarios y zonas.

Sobre la ordenanza municipal de la Ciudad, rige una reglamentación nacional que los músicos callejeros piden que se tenga en cuenta para abrir el debate. Según la Ley Nacional 24.269 - Recomendación Relativa a la Condición de Artista, aprobada por la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en Belgrado, el 27 de octubre de 1980.. En sus más destacados ítems la ley promulga: Se entiende por "artista" toda persona que crea o que participa por su interpretación en la creación o la recreación de obras de arte, que considera su creación artística como un elemento esencial de su vida, que contribuye así a desarrollar el arte y la cultura, y que es reconocida o pide que se la reconozca como artista, haya entrada o no en una relación de trabajo u otra forma de asociación.

La palabra "condición" (de artista) designa, por una parte, la posición que en el plano moral se reconoce en la sociedad a los artistas antes definidos, sobre la base de la importancia atribuida a la función que habrán de desempeñar y, por otra parte, el reconocimiento de las libertades y los derechos, incluidos los derechos morales, económicos y sociales, en especial en materia de ingresos y de seguridad social de que los artistas deben gozar.

Los Estados Miembros, reconociendo que el arte refleja, conserva y enriquece la identidad cultural y el patrimonio espiritual de las diferentes sociedades, constituye una forma universal de expresión y de comunicación y, como denominador común de las diferencias étnicas, culturales o religiosas recuerda a cada cual el sentimiento de pertenecer a la comunidad humana, deberían en consecuencia, y con estos fines, asegurar el acceso al arte a toda la población.

Dado que la libertad de expresión y comunicación es la condición esencial de toda actividad artística, los Estados Miembros deberían procurar que los artistas gocen sin equívoco de la protección prevista en la materia por la legislación internacional y nacional relativa a los derechos humanos.

Todos los viernes, los músicos que trabajan en la calle volverán a tomar Peatonal y San Martín e invadirán la vía pública con lo que saben hacer, llevar sus melodías al público.

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