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23 de agosto de 2006
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DISCAPACITADA VIOLADA

La madre polemizó con grupos católicos

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Ana Gazzolli fue interceptada por las ONG católicas en el aeropuerto. Volvieron a ofrecerle ayuda para que su hija no aborte. La mujer la rechazó y les pidió que no se metan más. Críticas a la Iglesia.

    A pesar de los contratiempos que ha tenido que enfrentar en los últimos días para que la Justicia permita que se le realice un aborto a su hija discapacitada –embarazada producto de un abuso sexual–, Ana Gazzolli sigue firme en su decisión. Esto fue lo que la movilizó hacia Capital Federal, ayer, lugar al que se dirigió junto a uno de los abogados que la representan para pedir que la ley que la ampara se cumpla en tiempo y forma (ver página 3).

    Sin embargo, antes de subir al avión que la llevaría a destino, Gazzolli protagonizó una discusión con mujeres de grupos ultracatólicos antiabortistas, quienes la interceptaron en el momento en que era entrevistada por los medios. “No quiero que nadie más se meta”, afirmó la mujer ante el ofrecimiento de ayuda de las ONG para que su hija continúe con la gestación.

DISCUSIÓN. Gazzolli polemizó principalmente con la representante de Vitam, Sonia Cano. La líder de la ONG le reclamó que pensara en que el aborto podía poner en peligro la vida de su hija más que la continuidad del embarazo y le ofreció ayuda profesional, económica y legal para esclarecer la violación. Con un gran disgusto ante lo que consideró una intromisión en sus decisiones privadas, la madre aseveró: “Ustedes, con su actitud, no me están ayudando en nada, todo lo contrario”.

    En tanto, remarcó que los diagnósticos médicos no aseguran que su hija viva, ni de qué manera lo haga, si el embarazo continúa su curso natural. La misma postura manifestó frente a las cámaras de Canal 9 sobre su opinión al respecto del accionar de las ONG católicas. “Me gustaría saber si no tienen otra cosa que hacer que estar en la calle. Sería mejor que dejen vivir a la gente”. Luego, les manifestó, a modo de consejo, que si tanto les interesa la vida, pueden dirigir su ayuda a niños carenciados, que no comen ni estudian. Con respecto a su postura frente a la Iglesia católica, Gazzolli reiteró ser creyente, pero dijo haberse sentido poco contenida dentro de su propia religión: “Por eso tengo dudas, nunca encontré respuestas en ellos”, dijo.

CUMPLIR LA LEY. El Sol consultó con algunas integrantes de entidades que bregan por los derechos de la mujer, ya que estas aún no se han manifestado públicamente con respecto al caso C.C.A. Sofía D’Andrea, miembro del grupo Las Juanas y las otras, explicó que su silencio fue premeditado, a fin de no interferir más con la vía legal. D’Andrea sostuvo que este caso no instala el tema de fondo del aborto, sino que se trata de una situación particular, y está absolutamente contemplada en el Código Penal. Por esto, aseguró que ni la opinión de las agrupación a la que pertenece, ni el punto de vista del gobernador Cobos importan al momento de decidir.“Sólo pedimos que la Justicia actúe rápidamente y que los médicos no tengan miedo de cumplir con su deber”, indicó.

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