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10 de mayo de 2019
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La justicia tardía ¿es justicia?

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Está claro que una de las partes más importantes a la hora de luchar contra la corrupción es la Justicia. Si los procesos no son expeditivos y las causas se dilatan en el tiempo, se pierde gran parte del efecto que se busca para evitar que las conductas se repitan.

En ocasiones, los hechos son tan claros que llama la atención la demora para que exista una sentencia. La responsabilidad es de jueces y fiscales y de cómo el Poder Judicial coquetea con el Ejecutivo y el Legislativo para saber cómo, dónde y cuándo acelerar o frenar un expediente, según el momento político. Es un comportamiento que se repite a nivel provincial y nacional, lejos de la imagen ideal de una Justicia independiente, que no se vea influenciada por el contexto. No es más que una utopía. No ocurre y termina participando en el entramado. El resultado es notable. Las condenas por causas de corrupción son escasas y, cuando finalmente ocurren, pocos recuerdan el porqué.

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