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16 de septiembre de 2019
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Investigación en el Este provincial

La investigación del crimen en Palmira apunta a un asalto

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Franco Navarrete tenía 17 años.

Franco Navarrete fue ultimado de un disparo en la vía pública, a metros de una escuela. A 150 metros de la escena fue atrapado Matías Ponce (21), a quien se le secuestró un celular que sería de la víctima. Los detalles de la investigación.

El crimen de Franco Isaías Navarrete (17), ultimado de un disparo en la noche del domingo, provocó conmoción en la comunidad del distrito de Palmira, en San Martín.

En las primeras horas, los detectives, liderados por el fiscal de Instrucción Martín Scattareggi, no tenían claro el móvil del ataque letal. Sin embargo, con el pasar de las horas, las pruebas condujeron hacia una sola dirección: al joven lo mataron para robarle su celular.

Por el hecho de sangre fue detenido Matías Joel Ponce Rubio (21), tras un allanamiento en un domicilio ubicado a sólo 150 metros de la escena del crimen. En ese lugar, que estaba alquilando el sospechoso con su pareja, policías de la Unidad Investigativa Departamental San Martín (UID) secuestraron un celular y sería el de la víctima.

El aparato estaba escondido en un tacho de basura del baño de la propiedad, dentro del envoltorio de un paquete de galletas y tapado con papel higiénico. Según estiman los pesquisas, el sujeto lo ocultó allí mientras se limpiaba las manchas hemáticas de su cuerpo y vestimenta. Esto porque testigos lo vieron ingresar corriendo a la vivienda, cubierto con sangre.

El dispositivo quedó a disposición de la Justicia, que aún no ha podido confirmar que pertenezca a la víctima, porque aguardaban la habilitación judicial correspondiente para desbloquearlo y analizarlo. Además, los familiares del fallecido no se habían presentado a declarar, por lo que no tenían manera de constatar que se tratara de su celular, explicaron las fuentes.

No obstante, existen dos pistas que apuntan a que el móvil sería de Navarrete: el fondo de pantalla es de Boca Juniors –remera que tenía puesta la víctima cuando murió– y el sospechoso no poseía un celular, declararon conocidos.

Además, conocidos de la víctima aseguraron que se encontraba en el patio delantero de la escuela N° 4-064 Intendente Juan Kairuz, jugando al Free Fire en su teléfono, un videojuego de acción con alta popularidad entre los adolescentes.

Fue allí cuando, pasadas las 21.30, lo sorprendió un sujeto y le propinó un disparo que le ingresó por el hombro derecho, atravesó una costilla y le perforó el pulmón. Tras el impacto del plomo –sería calibre 9mm o 38–, el adolescente cruzó la calle y se desvaneció. Al cabo de unos minutos perdió la vida.

Cuando los primeros efectivos llegaron al lugar donde quedó el cuerpo, en el cruce de calles San Martín y Belgrano, no divisaron ningún celular. Lo mismo sucedió cuando personal de la Policía Científica revisó el cadáver y rastrilló las inmediaciones: el aparato había desaparecido.

Según confió una fuente allegada al caso, “está cantado” que el teléfono secuestrado pertenece a la víctima, aunque resta la confirmación oficial.

En tanto, los investigadores tienen prácticamente descartado un posible ajuste de cuentas (como también se sospechó), ya que Navarrete no tenía antecedentes ni han surgido conexiones con el presunto autor del ataque.

Por otro lado, trascendió que Ponce se encontraba en libertad condicional luego de haber sido condenado en junio por lesiones agravadas por el uso de arma fuego.

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