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25 de septiembre de 2009
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ESCÁNDALO POR LOS TOMATES

La interna que Jaque no logró frenar

Las sospechas sobre una firma de la familia Landete terminaron desatando un verdadero revuelo en el Ejecutivo. El gobernador ordenó una investigación administrativa

    La interna que se vive desde hace meses en el seno del Ministerio de Salud lo hizo vivir uno de los peores días de su gestión, justo cuando cumplía 49 años. Es que el enfrentamiento político entre el cuñado de Celso Jaque y el ministro del área terminó sacando a la luz una serie de denuncias sobre hechos que habrían atentado contra la salud de la población y una interna feroz que no tiene límites, tal como quedó plasmado con los tomates Finca Landete.

    La falta de decisión del gobernador para desarticular este conflicto antes de que el tornado tomara fuerza profundizó las diferencias que ya existen entre Jaque y su vice, porque, minutos antes de ingresar al despacho del gobernador, Cristian Racconto admitió que la sociedad exige respuestas más rápidas y que esto no puede pasar dentro del gabinete. El cuñado de Jaque, que ya sobrevivió varios revuelos, como haberse ido a Bélgica en plena explosión por la gripe A, provocó un nuevo disgusto a referentes peronistas que ya le habían advertido a Jaque sobre la necesidad de desplazarlo del gobierno en una reunión que se concretó hace poco más de dos semanas.

    “Si dos funcionarios se pelean por los medios y no resuelven los conflictos de manera interna, hay que echarlos”, así de claro se lo dijo el lasherino Rubén Miranda, que asumirá la conducción del Partido Justicialista de manera adelantada. Pero Jaque no escuchó el consejo y ayer tuvo que pagar algunas de las peores consecuencias, porque Liliana Landete, su mujer, y Ricardo, su cuñado y subsecretario de Planificación Sanitaria, aparecieron involucrados en un pedido de informes que salpica a toda la familia oficial, puesto que el Súper Landete de Neuquén –lugar donde se hallaron las botellas con números de registros de establecimientos y de productos adulterados– es un negocio familiar.

    El escándalo que se desató a primera hora impidió al gobernador salir de la Casa de Gobierno y estar presente en una actividad de agenda en la que estaba comprometida su presencia. Se trata de la mesa donde un kirchnerista amigo del mandatario, el embajador de argentina en Chile, Ginés González García, confirmó la predisposición del Gobierno trasandino para bajar el control integrado de cargas a Uspallata durante todo el año, un anhelo de, por los menos, los últimos cuatro gobernadores. Pero Jaque no pudo estar en la foto y, a mediodía, lo recibió en su despacho y aprovechó para invitarlo a almorzar en un restaurante céntrico.

    Sin embargo, para salir debió sortear varios obstáculos, como montar un operativo especial, que falló, para evitar todo tipo de contacto con la prensa, que lo aguardaba en la puerta de la Casa de Gobierno. “No voy a hacer declaraciones”, expresó Jaque antes de subir a un vehículo oficial, sorprendido por la presencia de periodistas que intentaban saber qué pasos seguiría con su cuñado y con el ministro Sergio Saracco en medio del escándalo por los tomates.

REVUELO. Las corridas por los pasillos de la Casa de Gobierno fueron una postal común en todos y cada uno de los pisos, pero, en especial, en el quinto, donde se especulaba con que renunciarían todos y cada uno de los miembros del equipo de Salud. Ricardo Landete, que apareció sólo un segundo por el pasillo, se excusó: “No puedo hablar”, y rápidamente ingresó a su oficina, de la que no saldría más en toda la mañana. Uno de los que habló, por orden del gobernador, fue el ministro Saracco, quien anunció una investigación sumarial, aunque no supo explicar por qué no sabía nada sobre el pedido de informes del Gobierno neuquino.

MALESTAR. “Esto le pasa al gobernador porque nunca toma decisiones, pero lo peor es que ensucia y salpica el trabajo de todos los peronistas que dejamos la cabeza y el corazón en la gestión”, soltó un peronista de pura cepa que hoy se desempeña como funcionario. Otro de los reclamos que recayó sobre Jaque es el de no actuar como peronista, porque “somos de resolver los conflictos de manera vertical y no cuando se desparramaron por toda la sociedad”, lanzó otro miembro del gabinete, que advierte cierta lentitud del gobernador para decidir quién debe quedarse o quién cumplió su ciclo.

    En medio del revuelo sanitario, quedaron los rumores sobre posibles cambios en el gabinete, que hasta el peronismo le exige para oxigenar la agobiada gestión. Está claro, lo de Carlos Ciurca y Silvia Ruggeri y el nuevo ministro de Seguridad son temas que deberán esperar.

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