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16 de noviembre de 2009
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ENTREVISTA A MARTÍN APPIOLAZA

?La idea es darles protagonismo a muchos jóvenes discriminados?

Los amantes de las culturas urbanas podrán disfrutar hoy de Hip hop: el quinto elemento, un documental hecho por mendocinos que busca darles voz a los jóvenes, la mayoría de barrios pobres. Habla uno de los directores.

    Esta noche a las 22 en el cine Universidad (Lavalle 77), se presentará el documental mendocino Hip hop: el quinto elemento, de Martín Appiolaza y Dany Pacheco. La proyección será con entrada libre y gratuita. Al finalizar la exhibición habrá un debate sobre culturas urbanas, juventudes y prevención de la violencia, con la opinión de especialistas y funcionarios. La función es organizada por la Secretaría de Extensión Universitaria de la UNCuyo, como parte del ciclo La Universidad en el Debate Social.
    Auspician el Instituto Latinoamericano de Seguridad y Democracia, Acción Ciudadana Favim, Inadi-Mendoza y el Centro de Estudios de Seguridad Urbana y adhiere La Cooperativa del Hip Hop. Antes del estreno, Protagonistas dialogó con Martín Appiolaza, uno de los directores, quien brindó detalles de la iniciativa.

     ¿En qué consiste Hip hop: el quinto elemento?
La idea surgió de un posgrado que se estaba realizando en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNCuyo sobre violencia y cultura juveniles. Hay una línea de trabajo nueva de relacionar culturas populares y arte urbano con prevención del delito y, de casualidad, mientras hacíamos el seminario, apareció Diego Chandía, quien brindó detalles de lo que era el hip hop, su cultura, y desde entonces empezamos a instruirnos más sobre la temática y nos pusimos en contacto con personas de los distintos elementos del hip hop de Mendoza, la mayoría de ellos provenientes de barrios pobres, muchas víctimas de discriminación y temor, por razones de apariencia.

     ¿Cómo fue el proceso de realización y qué línea argumental maneja el documental?
Está dividido en dos partes, en la primera, los pibes son los encargados de contar qué es el hip hop, qué significa para ellos, además, explican los cuatro elementos principales del arte, sus bases: breakdance, DJ, rap y el graffiti. También surgen del documental temas como el arte urbano, las culturas juveniles, el hip hop como forma de expresión y prevención de la violencia.
 
    Pero, especialmente, la discriminación. Mendoza, según el Censo Nacional del Instituto contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), discrimina especialmente a este tipo de jóvenes. Por otro lado, en la segunda parte del documental, se habla sobre el quinto elemento, que, según Afrika Bambaataa, el teórico de la cultura, es el autoconocimiento, el conocimiento de los problemas de las comunidades, de uno mismo, el conocimiento de la cultura y tradición de uno mismo. Acá abordamos temáticas como discriminación, sus conflictos con la sociedad, se refleja el caso Chandía como un ejemplo de ello y se brindan detalles de lo que realmente significa este movimiento para este tipo de jóvenes.
 
    ¿Cómo director del filme, qué balance hacés del material?
Es un documental con objetivos estéticos no muy exigentes, tiene un estilo crudo, sin muchos artificios, usamos sólo una cámara, un trípode y un micrófono, usamos cortes duros, sin fundidos. Estéticamente también quisimos transmitir la ideología del hip hop: poder expresarse sin necesitar de grandes escenografías ni equipos tecnológicos, lo importante es decir lo que pasa, en ese sentido, el documental estéticamente no traiciona la cultura del hip hop y, además, cumple una función esencial, que es darles voz a los pibes.

     El que ve el documental se va a encontrar con gente que tiene mucha más claridad conceptual y cultura que los que lo discriminan. En ese sentido, ayuda a pensar que estamos discriminando a gente que tiene como objetivos, desde el arte, la inclusión, la no discriminación y la prevención de la violencia.
 
    ¿Creés que este tipo de movimiento cultural podría llegar a erradicar la violencia juvenil que afecta al país entero?
Totalmente. Hay muchos proyectos e iniciativas, con muy buenos resultados en el mundo, que trabajan desde las culturas urbanas para que los jóvenes puedan participar y expresarse. El negarles el derecho de participar y expresarse es una causal de violencia. Cualquiera al que se le niegue la posibilidad de expresarse reacciona con violencia. Entonces, apoyar la expresión y animarse a escuchar lo diferente para luego incluir sus ideas es una buena forma de reducir la violencia. Los pibes conocen mucho más sobre las causas y las formas de cómo se manifiesta la violencia que los mismos especialistas.

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