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13 de noviembre de 2012
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análisis

La frontera entre Gaza e Israel con temperatura explosiva

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Una bomba cayó sobre un vehículo israelí y de inmediato comenzaron los bombardeos a Gaza.

La frontera entre Gaza e Israel se ha recalentado en los últimos meses hasta temperaturas propias de una inminente guerra que podría verse catalizada por la proximidad de las elecciones israelíes y la petición de la OLP a la ONU de que reconozca el estado de Palestina.

"Ha llegado el momento de golpear", "La situación es intolerable", "No miraremos hacia otro lado" o "La frontera se calienta", son algunos de los titulares hoy en las páginas de los periódicos en Israel, horas después de que un cohete antitanque palestino impactara anoche en el todoterreno de una patrulla militar fronteriza e hiriera a cuatro soldados.

El ataque desencadenó la habitual cadena de bombardeos israelíes de represalia en Gaza y el posterior lanzamiento de cohetes palestinos contra el sur de Israel.

Es un círculo vicioso que en las últimas horas ha dejado cinco muerto y una veintena de heridos en la franja palestina, según Ashraf al Qedra, portavoz del Ministerio de Salud del gobierno de Hamás.

En el sur de Israel, que se ve de nuevo frente a una lluvia de cohetes -más de 50 en doce horas-, se ha informado de cinco heridos en estado leve.

Asimismo, algunas localidades israelíes volvieron a decretar hoy el cierre de escuelas en previsión de una escalada mayor, a sólo dos semanas de la última vuelta de tuerca y cuando la retórica beligerante va ganando terreno en las declaraciones de funcionarios y altos mandos.

"El mundo debe entender que Israel no se quedará de brazos cruzados (..) Estamos preparados para intensificar nuestra respuesta", dijo el primer ministro, Benjamín Netanyahu, al comenzar la reunión semanal del Consejo de Ministros.

Desde la franja, los Comités Populares de Resistencia anunciaban que "están siempre dispuestos para responder a los ataques de Israel y tiene preparadas sorpresas para el caso de que la agresión continúe".

Retórica común en momentos en los que la tensión alcanza sus decibelios más altos en la frontera entre Gaza e Israel, si bien analistas locales advierten que, últimamente, la situación es altamente explosiva y arrastra el potencial de desencadenar una nueva guerra.

"Es el tercer atentado cualitativo en menos de un mes", recordaron los principales comentaristas israelíes al referirse al creciente poderío militar de los grupos armados en Gaza y a que sus ataques son cada vez más frecuentes y certeros.

Yoav Limor, del diario Israel Hayom, escribe hoy que "la situación viene deteriorándose desde el final hace cuatro años de la operación Plomo Fundido (que causó 1.400 muertos en Gaza) pero se ha agravado mucho en el último período".

"Los tiempos entre los ciclos de violencia se han acortado mucho, los ciclos son cada vez más violentos y, lo que es peor, Hamás se ha sumado a la actividad militar", explicó.

Hasta hace unos meses altos mandos israelíes reconocían que la milicia del movimiento islamista que gobierna Gaza se mantenía al margen de los enfrentamientos para no desatar una escalada que perjudicara a su control de la franja, pero los éxitos de grupos yihadistas han empujado también a sus hombres al frente para no perder popularidad.

Así las cosas, los ataques con explosivos y cohetes antitanque de las distintas milicias han elevado el número de víctimas en el Ejército israelí, mientras que sus respuestas a las represalias de Israel son cada vez más rápidas y contundentes.

En la anterior escalada a finales de octubre, los periodistas Avi Issajarov y Amos Harel, del diario Haaretz, ya observaron que "se desvanecía el efecto disuasorio que Israel había conseguido con la operación Plomo Fundido".

"En su ausencia, y a la luz de un deterioro en el estatus de Hamás en Gaza frente a grupos yihadistas, el Ejército prevé un período de seria inestabilidad", informaron.

Limor agrega hoy que una operación israelí a gran escala depende de tres variables: una decisión del gobierno saliente (hay elecciones el 22 de enero), el apoyo o rechazo de la comunidad internacional, y la mediación de Egipto y de otros actores para calmar la zona antes de que sea demasiado tarde.

Entre ellas emerge como posible catalizador la presión de la opinión pública israelí en momentos de campaña electoral, como ya ocurrió en la operación "Uvas de la Ira" en Líbano en 1996 y la de "Plomo fundido", desde finales de diciembre de 2008 hasta mediados de enero de 2009.

No menos impacto puede tener la próxima petición del moderado presidente de la OLP y líder del movimiento Al Fatah, Mahmud Abás, para que Palestina sea reconocida como Estado no miembro de la ONU.

Se trata de un proceso que, de tener éxito, asestaría un duro golpe político al movimiento Hamás, que para defender sus tesis beligerantes y recuperar popularidad podría también "agilizar" un enfrentamiento armado con Israel. 

Periodista Elías L. Benarroch 

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