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15 de enero de 2007
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JUSTICIA PROVINCIAL

La fiscalía que tiene más de 2.500 causas

Los crímenes, robos o estafas más resonantes del 2006 están o fueron investigados por tres fiscales especiales. La mecánica del nuevo CPP.

   “La Unidad Fiscal Especial entenderá en todos los casos en que, por las características propias del hecho relacionadas con la gravedad, trascendencia pública, complejidad en la investigación, actividad delictiva organizada o cometidos presumiblemente en más de un departamento, justifiquen su intervención o cuando lo disponga esta Procuración General por razones de mejor servicio”.

    Con esta resolución del jefe del Ministerio Público,Rodolfo González, se dio el puntapié inicial –el 1 de diciembre del 2005– a la fiscalía que es hoy en día el centro de atención en los tribunales provinciales, tanto para denunciantes como para la prensa, para políticos como para delincuentes.

    El resto de los fiscales del Gran Mendoza también se apoya ella desde que se implementó la tercera etapa del Código Procesal Penal (CPP), y los responsables de esta unidad son lo ex jueces de Instrucción Daniel Carniello (45 años), Eduardo Martearena (45) y Luis Correa Llano (41).

     Todos quieren hablar con los tres fiscales. Desean encontrar información o, simplemente, hacer llegar un dato comprometedor que meritúe una investigación. Algunos hasta les temen y ruegan no aparecer en las fojas de alguno de sus expedientes. Desde cruentos homicidios hasta estafas a grandes bancos, delitos informáticos, económicos o robos con finales funestos, todos son instruidos por esta unidad.

    A este trío de magistrados le llueven las causas. Tanto es así que, en los primeros cuatro meses de vida, a la Fiscalía Especial o de Delitos Complejos, como también la llaman en los pasillos, fueron a parar más de 500 expedientes. Tras un año y poco más de un mes de su puesta en funcionamiento, la fiscalía, instalada en el tercer piso del Poder Judicial, instruye más de 2.500 expedientes, según algunas estimaciones.

   Igualmente, muchas de esas causas “mediáticas” ya fueron elevadas a juicio o finalizaron en una cámara del Crimen con su respectiva sentencia. A las tres cabezas visibles de la fiscalía se le suman varios equipos de trabajo. Entre ellos, un grupo de diez policías de Investigaciones y cerca de 50 personas, entre secretarios y otros funcionarios de menor rango, quienes están también instalados en la oficina fiscal especial, ubicada en el donde funciona el Cuerpo Médico Forense.

    COMPETENCIA. Una de las dudas que surgieron cuando la Fiscalía Especial entró en escena en la primera circunscripción fue la competencia territorial que tendría con los fiscales departamentales de Luján,Maipú, Lavalle, Las Heras, Godoy Cruz y Capital. La Procuración determinó que, de existir duda sobre la adecuación del caso, tanto los fiscales especiales como el del lugar del hecho “deberán acudir a la escena del delito”. Si no hay acuerdo, el fiscal especial es quien decide la competencia de la causa.

     LOS CASOS. Uno por uno, los casos que investigan los fiscales especiales repercutieron en la opinión pública y generaron importantes informes periodísticos durante el 2006. De acuerdo al turno semanal, cada magistrado tiene sobre su escritorio robos cinematográfico, cruentos crímenes o estafas por miles de pesos.

    Este es el caso de Daniel Carniello, quien continúa investigando, entre otras causas, el llamado caso Rubino, aquel que terminó con una mujer ejecutada en la acequia de su casa de la Quinta Sección –a fines del 2005– por tres delincuentes que quisieron robarle. Además, acaba de recibir el caso Bressant, en el que un joven de 14 años fue ultimado por un policía el 5 de mayo del 2006 en Perdriel.

    También tiene en sus manos el robo de combustible por parte de uniformados, la estafa de los tickets Vale Más, las irregularidades en la liquidación de los sueldos de algunos docentes, el conflicto empresarial por la cartelería publicitaria en Ciudad y el crimen de un policía en Garibaldi y Salta. Por su parte, Correa Llano es considerado el fiscal de los gatillo fácil y de las aberraciones en la cárcel provincial: la ejecución del joven Jonathan Chandía y el caso Bressant también lo tuvieron como protagonista varios meses.

    Por el crimen de dos presos terminó imputando a penitenciarios e internos, aunque la madre de sus causas es la de los barras de Godoy Cruz y la presunta extorsión a los dirigentes del club. Escuchas telefónicas vincularon a los hinchas violentos con funcionarios.

     Metió preso al jefe de la hinchada. Pero Eduardo Martearena no se queda atrás: tiene en sus manos el crimen más resonante del 2006, el caso Piottante- Libedinsky. A siete meses del doble homicidio, la instrucción está casi terminada, sólo falta detener al único imputado,Mauricio Suárez, quien está prófugo desde el 16 de julio.Martearena es considerado, quizás, la pesadilla de los funcionarios públicos.

  Esto porque destronó hace unos meses al presidente del Instituto de Juegos y Casinos, Miguel Alonso. El ex funcionario está sospechado de quedarse con dinero de las arcas del Casino. Por último, tiene casi cerrado el caso del presunto uso indebido de fondos legislativos para viajes por parte de la senadora justicialista Beatriz Pedernera.

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