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6 de agosto de 2019
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La fe que perdieron las víctimas

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El caso Próvolo y las acusaciones en contra de sacerdotes por abusar sexualmente de alumnos y alumnas que se alojaban en el instituto, supuestamente especializado para sordomudos, genera para aquellos que han seguido el derrotero judicial un conflicto lógico. Quienes están imputados como autores de semejantes delitos son aquellos que deberían haber reforzado la fe y la creencia de las personas que tenían a su cargo. Lejos de eso, según el expediente, aprovecharon esa situación para llevar adelante los vejámenes, contando con el mismo silencio cómplice que ayudó a tapar denuncias anteriores, al menos, contra uno de ellos.
En este punto, la misión de la Iglesia como institución es restaurar y recuperar la relación con sus fieles. Es una deuda pendiente vinculada con este tema. Para eso, no puede haber secretismo. Se debe apostar por la transparencia, abrirse, sincerarse y enfocarse más en las víctimas.

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