access_time 16:31
|
4 de septiembre de 2006
|
ARGENTINA - BRASIL

La era del Coco tuvo su peor comienzo

La Albiceleste cayó ante el Scratch por un claro 3 a 0 y empezó con el pie izquierdo la segunda etapa de Alfio Basile al frente del equipo.

    El regreso de Alfio Basile a la dirección técnica del seleccionado argentino de fútbol se inició ayer con una nítida goleada de Brasil por 3 a 0, en un partido amistoso que se jugó ante casi 60.000 personas en el Emirates Stadium de Londres, del club Arsenal. Argentina sufrió dos tantos calcados de Elano, a los 3 minutos del primer tiempo y 22 del complemento, y un golazo maradoniano convertido por Kaká sobre el final del juego. Con escasa preparación después del último mundial, el equipo de Basile, que pagó caro su estreno ante un rival de jerarquía, mostró fragilidad en la estructura defensiva y poco vuelo futbolístico en ataque, pese a la presencia de Juan Román Riquelme, Lionel Messi y Carlos Tevez.


      La victoria de Brasil, con mayoría de hinchas en el estadio, cobró mayor valor por la ausencia de Ronaldinho, la suplencia de Kaká y la ausencia de Cafú, Roberto Carlos, Ronaldo y Adriano. La falta de trabajo que advirtió Basile apenas se calzó el buzo del seleccionado argentino quedó expresada a los tres minutos con la apertura del marcador, después de una gran habilitación de Robinho y un derechazo de Elano (Bilos perdió su marca) al primer palo de Abbondanzieri. Brasil impresionó mejor por la mayor precisión del toque de pelota en la zona media y la habilidad de Robinho, clave para capitalizar el desajuste argentino entre defensores y volantes.


     Mascherano lució desorientado por la falta de marca en los carriles y su despiste provocaba la peligrosa salida de los defensores. Sin la pelota, el partido se convirtió en un problema para Tevez y Messi, en desventaja para pelear pelotas con los centrales brasileños. Basile, de impecable traje, dejó su silla y llegó hasta la línea del corralito para ajustar detalles, mientras se tocaba la cara en señal de preocupación. Dunga permanecía sentado. El partido tenía toque y aceleración por parte de Brasil y confusión del lado argentino, sobre todo por el costado izquierdo de la defensa, donde Cicinho, Elano y Robinho triangulaban con peligro.


     Lo mejor que le pudo ocurrir a Argentina fue el descanso, cuando el entrenador aprovechó para cambiar algunas piezas en la estructura defensiva. Lo que mostró el comienzo del segundo tiempo fue un mayor orden y control de la pelota para Argentina, aunque poca profundidad por la escasa gravitación de Messi. Brasil convirtió el segundo tanto con papel carbónico. Kaká emprendió una diagonal de izquierda al centro, habilitó a Elano por la derecha, Bilos nuevamente lo corrió de atrás y el volante amplió el marcador con un derechazo. Poco margen anímico y futbolístico le quedó al equipo para que Sergio Agüero (entró por Tevez) demostrara su indiscutida clase de crack.


      El partido, ya sentenciado, le permitía algunos lujos a los brasileños. Sobre el final y para darle matiz de fiesta brasileña, Kaká anotó un golazo y desató el delirio de la cancha. El volante arrancó desde su campo, Messi lo persiguió desganado durante 40 metros y lo soltó, entonces eludió la marca de Milito y definió por debajo del Pato. Demasiado para un estreno olvidable. 

Comentarios de la nota

Últimas noticias

© 2019 Copyright.