access_time 09:56
|
7 de octubre de 2009
|
|

La división marcó actos en Chile (por Mauricio Weidel, de DPA)

https://elsol-compress.s3-accelerate.amazonaws.com/imagenes/000/023/302/000023302-200910pinochetjpg.jpg

El Gobierno y la izquierda chilena evocaron, divididos y con recelos mutuos, otro aniversario del plebiscito histórico en el que derrotaron al dictador Augusto Pinochet en 1988, abriendo paso a la democracia.

El Gobierno y la izquierda chilena evocaron, divididos y con recelos mutuos, otro aniversario del plebiscito histórico en el que derrotaron al dictador Augusto Pinochet en 1988, abriendo paso a la democracia.

La celebración evidenció el desgaste de un sector social y político, que, pese a llevar al país cerca del desarrollo, encara los comicios presidenciales de diciembre fracturado y con la posibilidad cierta de contemplar el regreso al poder de la derecha, otrora bastión político del pinochetismo.

La jornada encontró al país, de hecho con tres candidatos emergidos desde las filas del Gobierno, que individualmente no logran superar en primera vuelta al líder de la derecha, el millonario Sebastián Piñera, según las encuestas.

Por un lado, está el abanderado del oficialismo, el ex presidente Eduardo Frei; por otro el diputado independiente Marco Enríquez- Ominami y, en tercer lugar, el ex ministro Jorge Arrate, quien pasó de ser un socialista moderado a líder de los comunistas. El aniversario, otrora fecha de unidad, sólo sirvió para ahondar las diferencias, con amenazas de que no habrá apoyos cruzados ante la inminente segunda vuelta de enero.

En ese escenario, el ex presidente Ricardo Lagos, quien respalda al ex mandatario Eduardo Frei, pidió al oficialismo más convicción para gobernar otros 20 años al país, como ha sucedido desde 1990, tras el retorno a la democracia.

“Los que soñamos el 5 de octubre (de 1988) dar conducción para 20 años, hagámoslo ahora tras la tarea cumplida. Aquí están las fuerzas que nos ganamos el derecho a soñar por los próximos 20 años”, bramó en el acto oficialista de recuerdo del plebiscito.

Frei, en igual perspectiva, defendió en esa cita los logros sociales de los gobiernos de la Concertación Democrática, los que disminuyeron de 45 a 13 por ciento la pobreza desde 1990 hasta hoy.

“El país puede encontrar seguridad en la Concertación, una coalición que ha unido a Chile, que no divide o polariza”, planteó.

Sin embargo, sus palabras no parecen aún calar en el electorado que sólo le otorga de 25 a 30 por ciento de respaldo en sondeos de diverso signo.

Por ello, quizás, el diputado independiente Enríquez-Ominami, un ex correligionario de la presidenta Michelle Bachelet, sostuvo que el resultado del plebiscito fue “un triunfo de la calle”, en el que “la gente salió a decirle que no (al dictador)”.

“La democracia la conquistamos entre todos y la gobernabilidad la hacemos todos”, insistió, con lo que volvió a apuntar a que el oficialismo se enclaustró en la burocracia los últimos años, una de sus principales críticas a sus ex aliados.

Por último, Arrate, un ex ministro de Frei, remarcó que el sector que hoy lidera, los comunistas y sus aliados menores, no ha decidido apoyar al Gobierno en una segunda vuelta si Frei accede a esa instancia. Lo mismo dijo Enríquez-Ominami días atrás.

En ese escenario de confusión y recriminaciones, la presidenta Bachelet volvió a golpear la mesa, aprovechando su alta popularidad, que aún no logra traspasar a Frei.

“Chile necesita muchos cambios y sólo la Concertación va a hacer posible que estos se materialicen. La diferencia entre los proyectos políticos es muy grande”, señaló.

Pero lo cierto es que, hasta ahora, su voz, por querida y respetada que sea, no convence a los chilenos de que una coalición tan dividida pueda otorgar gobernabilidad y un sueño de futuro.

SEGUÍ LEYENDO:

Diario El Sol Mendoza. Domicilio: La Rioja 987, M5500 Mendoza. Argentina. Director Periodístico: Jorge Hirschbrand. © Copyright Cuyo Servycom SA 2020. Todos los derechos reservados.