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25 de julio de 2006
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Análisis

La difícil situación de las provincias

La falta de ahorro fiscal y la dependencia de los fondos nacionales son el caldo de cultivo de un problema financiero y político que se avecina para los estados provinciales.

     Últimamente, se están empezando a ver luces de alerta en los estados provinciales de nuestro país, a causa de la disminución en los niveles de ahorro público. Y esto comienza a ser un problema no sólo económico, sino también político para los mandatarios provinciales. Porque, por un lado o por el otro, empiezan a depender cada vez más de los fondos discrecionales que les envía la Nación.


      Esta relación, bastante asimétrica por cierto, es fogoneada desde la misma presidencia y se puede ver el crecimiento de la participación de dichas transferencias a las provincias que aumentó de 17% a 24%, desde el año 2002 al 2006. La causa por la que esto puede ser posible es porque el Gobierno nacional cuenta con una solidez fiscal abultada, suficiente como para salir de auxilio a las provincias.


     La dependencia política que este tipo de salvatajes genera es no menos importante, porque le genera al presidente Kirchner un poder político con peso suficiente para poder manejar los destinos políticos de los estados provinciales. Otra causa por la cual las provincias son nación-dependientes es la abultada deuda pública que poseen. La Nación, ya desde el año 2002, concentra cerca de la mitad de los pasivos de gobiernos provinciales, llegando aproximadamente a 70% en el año 2005, por los famosos programas de asistencia financiera a través de los cuales se le refinancia el pasivo a las provincias.


    De esta forma, se incrementó en los últimos años la participación de las transferencias discrecionales, al girarse por encima de 30%, mientras que en el año 2002, dichos giros automáticos eran de 20%. Esto viene a colación de lo que dijo la Ministra de Economía de la Nación, Felisa Miceli, días atrás cuando ponderó la racionalidad de las provincias en el manejo de sus gastos y recursos, pero les pidió un mayor esfuerzo recaudatorio. El panorama de deterioro fiscal que comenzaron a presentar algunas provincias empezó por Tierra del Fuego, que debió recibir el mes pasado un anticipo de coparticipación de 6 millones de pesos por su delicada situación financiera.


     Más allá de las complicaciones que presentan, por ejemplo, Buenos Aires y Río Negro, entre otros distritos, a las que además se suma ahora la provincia de Tucumán, ya que esta última reconoce un déficit primario en el primer trimestre de este año de unos 106 millones de pesos. En esta provincia pasa lo que está pasando en casi el resto del país, y es que Tucumán ha tenido que girar fondos permanentemente a sus municipios para hacer frente a subas salariales, lo que los ha llevado a tener un alza del gasto público en 56%. En cambio, Buenos Aires se prevee que terminará el año con un déficit de aproximadamente 500 millones de pesos.


     Río Negro no se queda atrás, en dicha provincia se debieron reprogramar los pagos a acreedores y sueldos en función de la disponibilidad del Gobierno local, ante un panorama que muestra , cada mes, un déficit de 6 millones de pesos. Como se mencionó anteriormente, lo que más incidió en esta situación es el fuerte impacto de los aumentos salariales que se ha tenido que dar a empleados públicos provinciales desde el año pasado. Actualmente, más de la mitad de los presupuestos provinciales está destinado al pago de sueldos de sus empleados públicos y contratos de locación de servicios.


     El principal problema se genera en el cumplimiento de la Ley de Responsabilidad Fiscal, la cual les pone límite al gasto y endeudamiento a los estados provinciales. Además, se contempla la posibilidad de sanciones para "los" incumplidores. La evidencia más clara de que esto puede ocurrir se da principalmente en la provincia de Buenos Aires, que maneja las cuentas más grandes del país. Esto desnuda un problema generacional en Argentina, la dependencia monetaria de los estados provinciales y municipales de la autoridad superior.


    Lo que conlleva, también, dependencias políticas y partidarias, las que ante la proximidad de un año con elecciones presidenciales como el que viene son de suma importancia para quién preside los destinos del país. En los años en que Argentina sufría de déficit presupuestario, esta situación no era tan evidente, pero, a partir de que se revirtió la situación y el Gobierno central logró superávit, la situación cambió (¿para bien o para mal?) y el Estado nacional empezó a tener ingerencia en los estados provinciales, ya no sólo desde el punto de vista económico sino también desde el político.


     Esta "caja" que maneja la Nación, hoy por hoy, es muy fuerte y pone prácticamente a su disposición a los gobernadores de las provincias más comprometidas con elcumplimiento de la Ley de Responsabilidad Fiscal, y sabiendo que una de las más complicadas es nada menos que Buenos Aires (donde se concentra la mayor cantidad de votantes del país), por lo que dicha "caja" se transforma en una herramienta, a veces, peligrosa para quienes tienen a su cargo el manejo y destino de dichos fondos. 

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