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2 de diciembre de 2009
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La derecha, obligada a reinventarse

OPINIÓN

   La izquierda encadenará, por primera vez, dos mandatos en Uruguay gracias al triunfo del ex guerrillero José Mujica en las elecciones del domingo, que obligará a los partidos de centro-derecha a renovarse si quieren regresar al poder, coincidieron varios analistas. En el éxito del Frente Amplio, la coalición a la que pertenecen Mujica y el presidente saliente, Tabaré Vázquez, tiene mucho que ver la relativa bonanza actual del país, que tradicionalmente se ha distinguido de otras zonas de la región latinoamericana por su civismo y estabilidad. “En Uruguay, poca gente se enteró de la crisis mundial, lo único que hubo fue un trimestre de crecimiento negativo” de la economía, manifestó el experto Eduardo Botinelli, quien considera a Vázquez una pieza clave en el triunfo en las urnas, por su buen hacer al frente del Ejecutivo.

   En el 2005, Vázquez se convirtió en el primer presidente de izquierda de su país, rompiendo casi 170 años de hegemonía del Partido Colorado, de centro-derecha, solamente cuestionada por el conservador Partido Nacional (Blanco). “Es el presidente que termina con mejor imagen desde que hay encuestas en Uruguay”, con 70 % de aprobación, coincidió el sociólogo Ignacio Zuasnabar, director de la empresa de sondeos Equipos Mori. Botinelli, responsable de la empresa de análisis político Factum, recordó que Vázquez ha logrado mantener la inflación por debajo de 10 por ciento, cuando en los años 90 del siglo pasado este índice llegó a 30 por ciento y en el 2005 a 20 por ciento. El desempleo, que había llegado a 20 por ciento con la crisis económica del 2002, se ubica actualmente en poco más de 8 por ciento, añadió.

   La pregunta que todos se hacen es si Mujica, quien debe hacer frente a las incógnitas que generan su edad (74 años), su combativo pasado y su incontinencia verbal, podrá repetir la fórmula. “La imagen del presidente sigue siendo un punto a manejar, por su exceso de franqueza”, indicó Zuasnabar, director de opinión pública de Equipos Mori, al recordar otro ejemplo similar en la historia política reciente del país, Jorge Batlle (2000- 2005), al que “como candidato, algunas cosas se le toleraron, pero no como gobernante”. Zuasnabar cree, sin embargo, que “la izquierda está madura, el elenco de gobierno es sólido y hay un montón de cuadros políticos y técnicos que son suficiente garantía de que el próximo gobierno no va a hacer grandes cambios”. Para Botinelli, la victoria electoral “no responde al éxito de la propia fórmula” formada por Mujica y el candidato a vicepresidente, el ex ministro de Economía Danilo Astori, “sino que atrás hay un partido y, en Uruguay, los partidos son muy sólidos”.

   Además, en la votación, los ciudadanos “han castigado a la vieja forma de hacer política”, representada por el rival de Mujica en la segunda vuelta, el candidato del Partido Nacional, el ex presidente Luis Alberto Lacalle (1990- 1995), y su candidato a la vicepresidencia, Jorge Larrañaga, quien no pudo despegarse de esa imagen pese a su menor edad. “Despertaron los temas de la vieja derecha, el tema de los guerrilleros como debate, y la gente no consideraba que eso tuviera que estar incluido en la campaña electoral”, argumentó el experto. “Claramente, ese era el camino que no tenía que transitar el Partido Nacional”, que “necesitaba captar, además de colorados o independiente, a frenteamplistas”, agregó.

   En opinión de Botinelli, el resultado de los comicios “responde también a un proceso histórico”, al ascenso paulatino del Frente Amplio desde su creación en 1971 y a la caída, también progresiva, de los partidos tradicionales durante todo el siglo XX. “El problema principal que tiene el bloque tradicional en Uruguay es que carece de definiciones ideológicas profundas”, por lo que su desafío en el futuro inmediato es “rediscutir su misión y su visión”, indicó. Ni siquiera la juventud de Pedro Bordaberry, nacido en 1960 y candidato del Parido Colorado, la tercera fuerza más votada en la primera vuelta, pudo cambiar las cosas, pues “esa derecha emergente es desideologizada”, profundizó.

   Consciente de ese vacío, la izquierda sigue firme en su camino y algunos ya hablan de un tercer mandato con Vázquez al frente. “Visto desde hoy, que Tabaré vuelva en el 2014 me parece lógico. Va a ser recordado como un gran presidente”, apuntó Botinelli al respecto. Para ello, lo mejor que puede hacer “es tener un pie dentro y un pie fuera del futuro gobierno, participar desde afuera en algunas acciones pero no involucrarse en exceso”, advierte Zuasnabar.

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