access_time 07:26
|
8 de octubre de 2019
|

La decencia no tiene precio

https://elsol-compress-release.s3-accelerate.amazonaws.com/images/large/1568804367542kicill.jpg

La dignidad y la honestidad de las personas no se mide en pesos ni en dólares. No tiene precio. Es o no es. Y va más allá del contexto. Es el proceso de años de socialización, educación, comportamiento cívico. Perder un trabajo es una contingencia dentro de un panorama económico y financiero crítico. Es desalentador y desesperante, es cierto, pero puede pasar. Incluso así, y por suerte, quienes están en la búsqueda laboral no encuentran la salida en el mundo delictivo. No lo hacen, básicamente, porque está mal. Porque saben que es moverse fuera de la ley. Porque no corresponde.
Las declaraciones de Axel Kicillof, referidas a la cantidad de personas que luego de ser despedidas se dedican a la venta de drogas, no hacen más que estigmatizar la pobreza y corre con el prejuicio de que sólo delinquen aquellos que no tienen acceso a la riqueza. Es olvidarse de la nobleza, el decoro, la decencia y el don de gente, que van más allá de un salario y de una clase social.

Comentarios de la nota

© 2019 Copyright.