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19 de noviembre de 2009
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ESCASO COMPROMISO EN LA LUCHA CONTRA EL HAMBRE

La cumbre alimentaria no fijó objetivos concretos

La Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria concluyó ayer en Roma con el lamento por otra ocasión perdida para concretar las acciones a emprender, sobre todo económicas, y resolver el problema del hambre en el mundo, que afecta ya a más de 1.000 millones de personas en todo el planeta.

    La Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria concluyó ayer en Roma con el lamento por otra ocasión perdida para concretar las acciones a emprender, sobre todo económicas, y resolver el problema del hambre en el mundo, que afecta ya a más de 1.000 millones de personas en todo el planeta. Ese lamento fue el que el propio director general de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Jacques Diouf, expresó ayer en su discurso de cierre ante el plenario de la cumbre, haciendo evidente que el mal sabor de boca no sólo se lo llevaran las ONG.

    La declaración conjunta aprobada en el primer día de encuentro hace pensar que, esta vez, se adoptarán medidas urgentes. “Aunque, lo lamento, tengo que constatar que no contiene ni objetivos cuantificables ni fechas concretas que hubieran permitido conseguir mejor su realización”, expresó Diouf. Esa misma postura fue la que el responsable de la FAO dejó patente en la rueda de prensa concluyente de la cumbre celebrada instantes después en la sede de la Organización de las Naciones Unidas, en la que Diouf tuvo que defender los logros que, a su juicio, salen del encuentro.

    “Creo que tenemos que ser muy realistas. La responsabilidad de garantizar la seguridad alimentaria, la agricultura y el desarrollo rural es responsabilidad de todos los gobiernos y de sus pueblos. No es responsabilidad de la FAO, y mucho menos de una cumbre”, incidió Diouf. “Una cumbre es un marco para que haya debate, para intentar llegar a un consenso, para encontrar soluciones a nivel mundial. Y una de las responsabilidades de la FAO es ofrecer un foro para que se debatan los temas que puedan tener un impacto en la seguridad alimentaria mundial”, añadió.

    En ese sentido, el director general de la FAO aseguró que lo que se ha hecho en esta cumbre es lo que se viene haciendo en los últimos encuentros internacionales a más alto nivel y lo que, según él, parece que se hará en la próxima conferencia de la ONU sobre el cambio climático, en Copenhague. Sea como fuere, la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria concluye con la reiteración del compromiso en la reducción a la mitad del número de personas que pasan hambre para el 2015, pero en el cierre también se cuestiona la ausencia de jefes de Estado y de Gobierno del G8, a excepción del anfitrión, Silvio Berlusconi.

    “Naturalmente que me habría gustado que todos los países estuvieran representados a nivel de jefes de Estado y Gobierno, y no sólo por razones protocolarias, sino porque estamos convencidos de que el problema de la agricultura va más allá de la cartera del Ministerio de Agricultura, porque no es la que decide la financiación”, apuntó Diouf. “Si no contamos con los jefes de Estado y Gobierno y no vienen para hablar de estos temas, creo que sólo abordamos de forma técnica, y esta cuestión tiene una dimensión social, financiera e, incluso, cultural”, agregó.

     La Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria ha encontrado una evidente disconformidad de las ONG y de diversos movimientos sociales que ven cómo en la declaración final no figuran nuevas ayudas económicas para luchar contra el hambre, aunque sí el apoyo a los fondos aprobados en el pasado G8 de L’Aquila (Italia), más de 20.000 millones de dólares en tres años.

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