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31 de julio de 2020
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Opinión

La cuarentena y sus destrozos a la población económicamente activa

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En Mendoza, la mitad de su población no trabaja. Esto no significa que la mitad de la población esté desempleada. El dato del desempleo surge de la población económicamente activa (PEA) y no es motivo de análisis en esta nota. Pero, así como, en Mendoza, la mitad de su población en términos absolutos se encuentra inactiva, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), esa situación alcanza a 43 por ciento de su población y es el distrito que marca la delantera desde este punto de vista. Mendoza es la segunda, mirada de esa manera. No deja de ser un dato positivo en medio de la desgracia económica que vive el país y alcanza, desde ya, a la provincia. Es más, no sería disparatado afirmar que, mientras más personas se encuentran activas en cualquiera de las provincias argentinas, ya sea como asalariadas privadas, públicas, autónomas o monotributistas, peor se la está pasando en medio de las cuarentenas, más o menos flexible, según los casos, impuestas por los gobiernos para combatir la pandemia de coronavirus y que desencadenaron una crisis económica sin precedentes a nivel mundial, claro está. Pero, mucho más si esa población activa y con empleo depende, como es de suponer, del sector privado; de la generación de riqueza producto del desarrollo económico en todo sentido.

Es que, mientras más influencia tienen la actividad privada y la economía particular en un momento de parate absoluto y total como ha ocurrido en Argentina desde que se declarara la pandemia, más consecuencias negativas se han abatido sobre su propia población.

De ahí que, más allá de lo que cualquier crítico pudiera llegar a sostener en torno a que los planteos mendocinos hacia la Nación sobre un claro caso de discriminación pueden haber resultado exagerados o animados políticamente, la realidad indica que no ha sido así y ha terminado por desmoronar los argumentos en contra. Han sido las provincias con menos empleo público y menos dependencia de los recursos nacionales las que más han sufrido el coronavirus en términos económicos y sociales, claro está. Los datos oficiales que surgen desde la misma Nación están reflejando que cerca de 400.000 personas han perdido el empleo formal desde que comenzó la cuarentena, allá por el 20 de marzo. También se calcula que han desaparecido alrededor de 500.000 empleos informales, no registrados. El desastre económico se percibe en la calle y no hace falta que ningún estudio académico lo descubra y lo devele. Y, como suele suceder en épocas de crisis –de cualquiera, pero en particular de las lapidarias como la actual–, mientras el empleo privado se pierde, el público se incrementa. Se calcula que han sido no menos de 30.000 los nuevos cargos públicos creados en el ámbito estatal nacional desde que empezó el desastre.

Un informe de la Mediterránea indica que Mendoza, junto con Salta, Tucumán y Santa Fe, son de las provincias que reflejan la menor proporción de su población empleada por el Estado. Las cuatro provincias comparten el mismo número: 7 por ciento de su población total trabaja para el Estado. Pero, Buenos Aires y Córdoba son las que muestran el número más bajo: de 5 por ciento.

Para el caso de Mendoza, particularmente, el resto de la curva se compone con 13 por ciento de su población como asalariada privada registrada; 10 por ciento como cuentapropista; 13 por ciento como asalariada privada no registrada y 5 por ciento contabilizada como desocupada. Dos por ciento está registrada como patrón/empleador y el resto, como está dicho, de 50 por ciento de la población total inactiva.

En términos generales y absolutos, la CABA es el distrito que más asalariado privado registrado refleja. Le siguen Neuquén y Tierra del Fuego. La primera, por la influencia de la actividad petrolera, y la segunda, por los programas de promoción tanto comercial como industrial que la han beneficiado. Pero, Santa Cruz, La Rioja, San Luis, Jujuy, Catamarca y Río Negro encabezan la lista de las provincias con mayor cantidad de empleo público registrado en función de su población absoluta. En el caso de Santa Cruz, particularmente, tiene 22 por ciento de empleo público registrado, pero, si el cálculo se hace en función de su población económicamente activa, supera ampliamente la mitad de las personas dependiendo del Estado.

En rigor, el empleo público viene en aumento desde el 2012. El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) ha calculado que, desde ese año a esta parte, el empleo público ha crecido 32 por ciento respecto del privado. El privado, en cambio, ha registrado un movimiento irregular según los años, pero, en los últimos 8 años, ha caído más de 4 por ciento. El empleo privado tuvo un pico en el 2018, de más de 6 millones de personas, mientras que desde el 20 de marzo y hasta la actualidad ha registrado una pérdida de más de 400.000 trabajadores en blanco.

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