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16 de mayo de 2018
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Crisis hídrica: podría agudizarse por temperaturas elevadas y poca nieve

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Los especialistas aseguran que las condiciones no son óptimas para los próximos meses y que podrían seguir las sequías hidrológicas. Con respecto a las precipitaciones, prevén condiciones normales e inferiores a ellas.

La falta de nieve que se percibe en mayo en la provincia es influenciada por el cambio climático. En invierno, siempre, la porción sur de la cordillera mendocina ha recibido más nieve que el sector norte. En ese sentido hay una clara diferencia entre el paso Pehuenche y el Cristo Redentor que, a la fecha, aún no ha tenido un cierre forzado como en años anteriores.

Según los especialistas, este invierno –tal como ocurrió con el anterior– será bastante más cálido que lo normal, casi sin precipitaciones ni grandes nevadas, lo que complica e incluso agudiza todavía más la crisis hídrica de la provincia desde hace ocho años.

Invierno benévolo, sin lluvias y poca nieve

Mediados de mayo y aún Mendoza disfruta de temperaturas entre 15ºC y 22ºC. “Luego de analizar los pronósticos puedo determinar que, en líneas generales, se pronostica que los acumulados de las nevadas en alta montaña están por debajo de lo normal durante este mes y el trimestre invernal”, expresó a El Sol Juan Rivera, investigador del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla, CCT Conicet).

El investigador aseguró que, tal como ocurrió el año pasado y el anterior, persistirán las nevadas tardías porque, durante los primeros meses de la primavera, los pronósticos auguran buenas condiciones climáticas.

Respecto de las altas temperaturas en esta época, Rivera manifestó: “Si bien ya se han producido ciertos eventos de nieve en alta montaña, los mismos no persistirán ya que las temperaturas estarán por encima de los valores normales, y eso, a la larga, no permitirá la acumulación nívea”.

Esta perspectiva de temperatura por encima de lo normal coincide con lo manifestado con el Servicio Meteorológico Nacional, que prevé altas temperaturas y pocas precipitaciones.

“Hasta julio, las temperaturas en la región de Cuyo serán 40% normales o superiores según la fecha; en tanto, las precipitaciones serán normales e inferiores, entre 30% y 40%”, dijo el meteorólogo Fernando Jara, coincidiendo con Rivera.

La emergencia hídrica podría continuar en Mendoza

Los pronósticos no son nada alentadores y todo indica que Mendoza deberá afrontar otra crisis hídrica. “A julio del 2017, 40% de las cuencas hídricas del río Jáchal hasta el Colorado –desde el norte de San Juan hasta el sur de Mendoza– estaban con condición de sequía hidrológica. Para revertir esa situación se necesita un año nevador y, según lo que indican las perspectivas, este no será el propicio”, comentó Rivera.

Frente a esta realidad, Juan Andrés Pina, director de Gestión Hídrica del Departamento General de Irrigación, expresó: “El Departamento General de Irrigación determina si hay crisis hídrica cuando hace el análisis de todas las nevadas ocurridas en invierno. Ese informe se concreta a principios de octubre ya que se considera que en agosto y setiembre aún hay chances de nevadas; las mismas comienzan en mayo, incluso, en un buen año podrían darse en abril”.

El ingeniero prefiere no hablar de crisis hídrica teniendo en cuenta que hay que esperar los resultados de las nevadas del 2018. “Respetamos y nos apoyamos mucho en los informes de los especialistas del Ianigla pero preferimos esperar a que transcurra todo el invierno para determinar el fenómeno. Esto es así porque hay procesos de acumulación de la nieve que son importante que se generen”, comentó.

De este modo, en setiembre, el Departamento de Hidrología determina cuánta nieve cayó en las estaciones, se hacen vuelos a la cordillera para realizar cateos de nieve y determinar su altura y tipo, y, en función de eso, se hace un pronóstico que se presenta a principios de octubre, que determina si hay crisis hídrica, de acuerdo con si están por debajo de la media.

“En función de los resultados alcanzados se hace una planificación de erogación del agua de los embalses, ajustando los programas de riego de modo que, cada año, cada cuenca va a tener una particularidad en función de cómo llega el embalse a la época de riego y cómo empezamos a regar”, aseguró el ingeniero.

La situación actual de ríos y embalses mendocinos

El Departamento General de Irrigación, a través de su Dirección de Gestión Hídrica, Departamento de Hidrología, produce diariamente una síntesis de la situación hídrica de las cuencas provinciales para el conocimiento de los distintos sectores vinculados con la gestión y uso del agua.

“Más allá de que hay que esperar para determinar si habrá crisis hídrica, es meritorio destacar que se plantea un año complicado”, dijo Pina.

En cuanto a la situación actual de los ríos y caudales, el ingeniero dijo que el río Mendoza –según el pronóstico presentado en octubre del 2017 y evaluado este año– tiene 70% del año medio, es decir, fue un año pobre. El Tunuyán, con 58% del año medio, un año seco; el Diamante, con 72% (año pobre); el río Atuel, con 77%, también pobre; el Grande, con 67%, pobre, y el Malargüe, con 53%, año seco.

“Estas cuencas se han comportado tal cual fueron pronosticadas durante este año, no hubo grandes variaciones y, este año, se espera que las condiciones mejoren”, concluyó.

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