access_time 16:54
|
2 de marzo de 2007
|
|
UN LUGAR HACIA EL OESTE

La Ciudad de Mendoza cumple 446 años

Breve reseña de la historia de la capital de la provincia, que este fin de semana cumple un nuevo aniversario. Pasado y presente de una metrópoli.

    Se cumplen 446 años de la fundación de la ciudad. Este aniversario encuentra a la capital de la provincia en un franco proceso de crecimiento urbano y edilicio, adquiriendo un perfil que se aleja cada vez más de aquel caserío de adobe que nació con la colonización.

    La ciudad que hoy disfrutamos es el fruto del trabajo y del esfuerzo de muchas generaciones. Podemos dividir la historia de la Ciudad de Mendoza en claras etapas: la de la conquista y colonización; la de la vida independiente; la Ciudad posterremoto y la Ciudad de la transformación, iniciada hace veinte años, y que aún continúa.

    La Ciudad de Mendoza fue fundada por el conquistador español Pedro del Castillo cuando declinaba el verano de 1561, el 2 de marzo. Del Castillo llegó a esta tierra enviado desde Chile por su amigo y jefe, el adelantado de la Corona española García Hurtado de Mendoza, en cuyo homenaje el nuevo asentamiento recibió el nombre de Villa de Mendoza, Nuevo Valle de La Rioja.

    Esta aldea, al año de su nacimiento, no fue ajena a la conmoción política que provocó el alejamiento de García Hurtado de Mendoza y su remplazo por Francisco de Villagra. Este envió a Juan Jufré con plenos poderes para cambiar el asentamiento que, finalmente, no varió mucho, sólo lo que separaba al fusilero del impacto de dos tiros de arcabuz, al sur. Ese fue el lugar de la segunda fundación, el 28 de marzo de 1562.

    El nombre nuevo –Ciudad de la Resurrección– no perduró, subsistiendo la primitiva denominación de la villa. Como el resto de las urbes nacidas bajo el signo de la conquista y la colonización españolas, la Ciudad de Mendoza fue por varios siglos el núcleo de la vida administrativa, cultural y económica de una extensa región, que luego sería la provincia homónima.

    Durante las primeras tres centurias de su existencia, su ritmo de crecimiento y su fisonomía no difirieron demasiado de las del resto de sus hermanas diseminadas por todo el territorio argentino, aunque su destino siempre estuvo condicionado por el desierto y los movimientos telúricos. Fue precisamente el terremoto de 1861 el que marcaría un fuerte punto de inflexión en su desarrollo, ya que, de alguna manera, obligó a sus habitantes y gobernantes a replantear su ubicación y diseño.

    Desde 1868, fecha de creación del departamento Capital, la Ciudad de Mendoza fue desarrollándose paulatinamente, aunque, sin dudas, fue durante el siglo XX cuando adquirió el carácter de una urbe moderna. Quienes la habían concebido a fines del siglo anterior incluyeron en su proyecto cinco grandes plazas, entre las cuales reina, por su dimensión y jerarquía, la plaza Independencia.

    También adquirieron su trazado definitivo las avenidas San Martín y Las Heras y todas las demás calles que conforman el centro tal cual lo conocemos hoy. Sobre esa plantilla original, la ciudad fue cambiando al compás del advenimiento de las corrientes inmigratorias, las sucesivas generaciones y también al calor de los acontecimientos y avances tecnológicos que el mundo le fue trayendo.

    Al despuntar el siglo XX, el ferrocarril (que había llegado en 1885), la luz eléctrica, el automóvil, los tranvías eléctricos, fueron el símbolo inequívoco de una ciudad que crecía tanto en extensión como en altura, ya que, desde el emblemático Pasaje San Martín en adelante, Mendoza apostó, poco a poco, a vencer el temor a la furia de la tierra. Mendoza es, en la actualidad, una orgullosa urbe en la que los edificios desafían el cielo y los sismos.

SEGUÍ LEYENDO:

Diario El Sol Mendoza. Domicilio: La Rioja 987, M5500 Mendoza. Argentina. Director Periodístico: Jorge Hirschbrand. © Copyright Cuyo Servycom SA 2020. Todos los derechos reservados.