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24 de noviembre de 2006
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La agresiva reforma judicial de Kirchner

Una de las primeras medidas del presidente al asumir fue renovar el máximo tribunal, sospechado de alevoso favoritismo al menemismo. Con el proyecto de que sean cinco los miembros supremos, el Gobierno parece haber terminado con un saludable cambio

         Con la restitución de una Corte Suprema de Justicia conformada por sólo cinco ministros, el gobierno de Néstor Kirchner corona la agresiva política de reestructuración del Poder Judicial que puso en marcha el presidente apenas inició su mandato en el 2003. El proyecto para la reducción de cargos en la cabeza del sistema de Justicia tuvo como artífice a la senadora y primera dama, Cristina Fernández, quien también tuvo un rol decisivo en los enjuiciamientos políticos que, en los últimos tres años, permitieron abrir seis vacantes en la Corte. 


       Durante este gobierno fueron removidos por el Senado los ex jueces supremos Eduardo Moliné O’Connor y Antonio Boggiano y, forzados por las acusaciones que ventilaba el Congreso, renunciaron los ahora ex magistrados Julio Nazareno, Adolfo Vázquez y Gustavo López (quien ya falleció), mientras que Augusto Belluscio resignó el puesto por razones de edad. Los jueces Carlos Fayt y Enrique Petracchi cumplirán 23 años en la Corte el 21 de diciembre y podrían ser quienes dejen vacíos los sillones del cuarto piso del Palacio de Justicia que nadie más ocupará.


         Es que sus actuales colegas desembarcaron en el supremo tribunal en los últimos años: Juan Maqueda lo hizo de la mano de Eduardo Duhalde en el 2002, mientras que Eugenio Zaffaroni, Elena Highton de Nolasco, Ricardo Lorenzetti y Carmen Argibay fueron elegidos por Kirchner. Fayt, con más de 85 años, aseguró que no renunciará, mientras que Petracchi se dispone a dejar, en principio, la presidencia de la Corte el primer día del 2007, cuando tomará el timón Lorenzetti. La decisión de Kirchner de recuperar una Corte con cinco ministros tiene sustento histórico, ya que, aunque la Constitución Nacional de 1853 fijó en nueve los cargos para jueces supremos, en los hechos el tribunal sólo contó con ese número en los 90, durante la controversial ampliación del cuerpo que instrumentó Carlos Menem. En la enmienda constitucional de 1860, el número de integrantes de la Corte quedó librado a una legislación futura que, luego, estableció por primera vez un total de cinco cargos.


          Desde enero de 1863 hasta 1958, la Corte tuvo cinco jueces. Desde entonces y hasta 1966 contó con siete ministros, es decir, el número de integrantes con el que funciona, de hecho, desde hace más de un año. A partir de 1966 y durante 24 años, el máximo tribunal estuvo conformado por cinco jueces, hasta que en 1990 Menem creó nuevos cargos y propició así una Corte de nueve ministros. La única vez en que Kirchner habló por cadena nacional, llevaba diez días en la presidencia, y lo hizo para exhortar al Congreso a renovar la Corte, en la que, desde entonces, se produjeron cuatro renuncias y dos remociones.


        La obra renovadora de Kirchner se reprodujo, al mismo tiempo, en los tribunales federales, donde se ventilan las causas más sensibles al poder político: Menem amplió a doce los juzgados del fuero y, aunque ese número se mantiene, desde la llegada del santacruceño se alejaron varios jueces y el Consejo de la Magistratura destituyó a Galeano, instructor del caso AMIA y, también, de una causa que investigaba el patrimonio del jefe de Estado y su esposa senadora.


       La cirugía judicial del Gobierno no acabó allí. Hace apenas una semana y como consecuencia de una reforma que motorizó Kirchner, el Consejo de la Magistratura redujo de veinte a trece el número de miembros, lo que alteró el equilibrio entre representantes del ámbito de la Justicia y de los poderes político-partidarios, como el Congreso y el Ejecutivo.

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