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13 de mayo de 2019
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Juicio por jurado

La acusan de matar al marido y asegura que se defendió

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Sandra Jaquelina Cortez intentó demostrar que actuó en “legítima defensa” cuando declaró.

Se trata de Sandra Cortez, quien lleva casi un año presa por el homicidio de Carlos Pelayes, esposo y padre de sus hijos. La mujer declaró y afirmó que sufría constantes agresiones por parte del hombre.

Sandra Jaquelina Cortez (49) se sentó en banquillo de los acusados por primera vez este lunes en los Tribunales provinciales: la mujer está acusada por el crimen de su marido, Carlos Ernesto Pelayes (48), ocurrido el 28 de junio del pasado año. Un grupo de 6 mujeres y 6 hombres será el encargado de determinar si es culpable, en el tercer juicio por jurado que se realiza en Mendoza.

La primera jornada del debate tuvo el testimonio de la imputada, quien aseguró que hirió con un cuchillo a su esposo para defenderse de las constantes agresiones que sufría. Asimismo, los dos hijos mayores de la mujer –de 18 y 23 años– ratificaron que su madre sufría sistemáticos maltratos por parte de Pelayes y que ellos mismos le pedían a su madre que no lo denunciara para que el hombre no regresara a la cárcel.

Por su parte, la fiscalía, representada por el jefe de Homicidios, Fernando Guzzo, y Gustavo Pirrello, sostuvo la versión de que Cortez mató a su marido en otra circunstancias. Incluso, afirma que la mujer intentó simular que el hombre había sufrido un paro cardíaco producto de una sobredosis de cocaína y que manipuló la escena.

El juicio continuará el martes y se prevé que se extienda hasta el viernes, día en que se espera que se desarrollen los alegatos, el posterior veredicto del jurado y, finalmente, la sentencia por parte del juez técnico Aníbal Crivelli.

Dos reconstrucciones

Durante la instrucción, que estuvo a cargo de Pirrello, surgió que el asesinato de Pelayes había ocurrido en un contexto de exceso en el consumo de cocaína. La fiscalía cree que, esa madrugada, ambos discutieron fuerte y que esto llevó a la mujer a ultimar a su marido con un cuchillo de pequeñas dimensiones.

La diminuta herida que le quitó la vida a Pelayes casi pasó desapercibido cuando el personal del Servicio Coordinado de Emergencias (SEC) llegó al lugar. En la habitación ni siquiera había sangre, por lo que se creyó en lo que el hijo de la víctima había descripto a la operadora del 911: que su padre había sufrido un ataque.

No obstante, cuando levantaron el cuerpo, este empezó a perder sangre por un pequeño orificio que tenía bajo la clavícula. Entonces descubrieron que no se trataba de una muerte sin asistencia médica, sino un homicidio.

Luego, fueron apareciendo más elementos en la escena que apuntaban hacia el asesinato. Se halló un pequeño cuchillo y el piso estaba mojado, como si lo hubiesen lavado.

En el debate, la imputada explicó que todo comenzó cuando su marido llegó en plena madrugada en estado de ebriedad y bajo los efectos de la droga. Este quiso obligarla a tener relaciones sexuales, pero la negativa provocó que la comenzara a agredir verbal y físicamente.

Frente a esa situación, la mujer tomó un diminuto cuchillo que su marido utilizaba para picar la cocaína y atinó a defenderse, sin conocer si lo había herido, según aseguró frente al jurado.

Por esa razón, reveló Cortez, pensó que cuando Pelayes se descompensó estaba sufriendo un infarto. Asimismo, aseguró que no lavó la escena y que el agua en el piso correspondía a un balde donde su marido orinaba, costumbre que había adquirido tras pasar varios años en la cárcel.

Sin embargo, cuando el fiscal Guzzo le consultó a la mujer por qué el trabajo de la Policía Científica arrojó que en el balde había sangre, esta respondió que no sabía. En el transcurso de la tarde también declararon los dos hijos de la mujer y un médico del Servicio de Emergencias Coordinado. Se espera que el martes continúen los testimonios.

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