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19 de marzo de 2007
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Análisis

Kirchner-Chávez, cada vez más parecidos

El columnista analiza la similitud de los problemas económicos que enfrentan ambos países, como así también las fórmulas que aplican para intentar resolverlos.

    Los presidentes de Argentina, Néstor Kirchner, y de Venezuela, Hugo Chávez, firmaron días atrás, durante el viaje del mandatario venezolano a Argentina, una larga lista de acuerdos que, se supone, serían de gran beneficio para ambos países. Pero, analizando las realidades económicas de cada una de estas naciones, vemos que comparten la pesadilla de la inflación o la de las consecuencias nefastas de seguir incentivando, con políticas de gasto y monetarias, el recalentamiento de la economía.

    SUBA DE PRECIOS. El incremento de precios de 2% de enero en Venezuela, igual que en Argentina, no se disparó de un momento a otro. En el 2006, la economía venezolana acumuló una inflación de 17%, lo que la ubica, junto con la nuestra, entre las más altas de América latina.

    Teniendo características distintas, el origen de la presión es bastante parecido: un consumo en ascenso, alimentado por políticas expansivas, oferta de bienes y servicios restringidos, con alta dependencia de los precios internacionales y bajos niveles de inversión para expandir esa oferta.

    Lo que los economistas llamamos cuellos de botella. Por lo cual, ambos presidentes hacen un canje que creen que es económicamente beneficioso. Nuestro país le provee a Venezuela los alimentos que le faltan (vacas por fuel-oil) y recibe financiamiento y proyectos energéticos para paliar la falta de gas.

    Teniendo en cuenta la baja producción de bienes y servicios en Venezuela, como consecuencia de la baja inversión del sector privado, como el alto nivel de circulante en poder del público, empujan los precios que pagan los consumidores. Para contenerla, ya en el 2003 Chávez echó mano de la vieja receta que desde hace poco más de un año aplica Kirchner con similares resultados: el control de precios.

    La experiencia chavista parece darnos la razón a los economistas que pensamos de manera distinta al Gobierno nacional. Los acuerdos para congelar precios pueden ser efectivos en el muy corto plazo pero no se pueden sostener en el tiempo como herramienta permanente.

    En el caso venezolano, el aumento de un poco más de 100% en el presupuesto de los programas sociales incrementó la liquidez en el sistema de manera alarmante. Y si bien le dio poder adquisitivo a los más necesitados, también provocó el desabastecimiento de productos de primera necesidad, como carne roja, granos, azúcar, leche y café, todos alimentos sujetos a la regulación desde hace tres años, cuando su escasez se volvió muy problemática. ¿No se parece a lo que está ocurriendo acá, en nuestro país?

    ESCASEZ DE ALIMENTOS. Provocada por la cadena de comercialización (principalmente supermercados), como acusa el presidente Chávez, la falta de alimentos básicos se transformó en un búmeran para dicho gobierno, que tuvo que recurrir a una mayor importación de alimentos, con el incremento de precios que eso significa.

    En ese sentido, el salvataje a la empresa argentina Sancor por aproximadamente 135 millones de dólares es un caso testigo para Venezuela, que busca revertir la histórica carencia productiva de alimentos básicos con la compra a la cooperativa Sancor de 15.000 toneladas anuales de leche en polvo a precios rebajados.

    Además de los convenios que se firmaron entre los presidentes de Argentina y Venezuela para la construcción de frigoríficos, viviendas y laboratorios agropecuarios, aparece la provisión de 10.000 toneladas anuales de carne vacuna y 5.000 toneladas de carne de pollo a Venezuela. Por lo que a esta altura es más que clara la similitud de estilos entre ambos mandatarios.

    De hecho, el presidente Chávez ha tomado una serie de medidas de fondo, como eliminar el impuesto al valor agregado (IVA) en alimentos, crear un impuesto a la riqueza y devaluar la moneda (el bolívar). Ahora más que nunca tenemos la posibilidad de vernos en un espejo, dado que si bien los países en cuestión no son necesariamente iguales, las políticas económicas aplicadas para solucionar los problemas estructurales sí lo son.

    Con lo cual no debemos dejar de pasar más el tiempo y cambiar el rumbo económico en el momento indicado y no esperar que comience a pasar lo peor. Como analizamos, Kirchner se maneja económicamente bastante parecido a Chávez, por lo cual no esperemos que los resultados de nuestras políticas sean diferentes a las de ellos.

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