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3 de abril de 2007
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PROCESO DE BEATIFICACIÓN

Juan Pablo II, en camino de ser santo

El papa Benedicto XVI destacó nuevamente el rol que cumplió su predecesor. Ayer se conmemoró, con una misa en Roma, el segundo aniversario de la muerte de Wojtyla

CIUDAD DEL VATICANO (EFE). El papa Benedicto XVI aseguró ayer que el proceso de beatificación de Juan Pablo II va rápido y que el título que en estos momentos le reconoce la Iglesia, el de Siervo de Dios, es particularmente apropiado para él, que ofreció un amor por Cristo sin reservas y a manos llenas. El pontífice hizo estas manifestaciones durante la misa en conmemoración de Juan Pablo II, en el segundo aniversario de su muerte, celebrada en la plaza de San Pedro del Vaticano, ante unas 30.000 personas, miles de ellas venidas de Polonia, país natal de Wojtyla, y de otras naciones.

    Pocas horas después de que se cerrara oficialmente la primera fase – la diocesana– del proceso que llevará a Juan Pablo II a la gloria de los altares, Benedicto XVI recordó en la plaza vaticana ese 2 de abril del 2005, cuando su antecesor “volvió a la casa del Padre” tras susurrar las que fueron sus últimas palabras: “Déjenme ir hacia el Señor”. Esas palabras fueron develadas por el actual cardenal arzobispo de Cracovia, Stanislaw Dziwisz, quien, durante más de 40 años, fue su fiel secretario y que ayer estuvo presente en la plaza de San Pedro y ofició una misa a primeras horas en las Grutas Vaticanas, donde se encuentra la tumba de Juan Pablo II.

    Benedicto XVI dio gracias a Dios por “habernos dado a Juan Pablo II como Papa durante 27 años” y saludó la presencia de Dziwisz, de miles de polacos “y de tantos jóvenes a los que Juan Pablo II amaba con pasión”. Del papa Wojtyla, Benedicto XVI resaltó que ofreció su amor a Cristo sin reservas y a manos llenas y que ese amor era tan intenso y fuerte que se expandió por todo el mundo.

    Del pontificado del papa polaco, el Papa alemán sostuvo que Juan Pablo II se entregó de forma generosa, sin reservas, y que los últimos meses del papado, en el calvario de la agonía, mostró al mundo su amor por Cristo y su entrega hasta el final. Ratzinger también resaltó la universalidad de Juan Pablo II y aseguró que la máxima expansión de esta se vio en el momento de su muerte, que el mundo entero lo vivió con una participación jamás vista en la historia.

MISA POR JUAN PABLO. A la misa funeral asistieron decenas de cardenales y obispos, Lech Kaczynski, presidente de Polonia, las monjas que cuidaron a Juan Pablo II en su residencia del Palacio Apostólico y la monja francesa Marie Simon Pierre, de 46 años, quien sufría Parkinson, la misma enfermedad que padecía Juan Pablo II, y que dos meses después de la muerte de Wojtyla, tras encomendarse al pontífice, curó de manera inexplicable. Banderas polacas y de otros países fueron ondeadas al final de la misa, a la vez que se escucharon vivas referentes a la santidad de Juan Pablo II.

DOCUMENTACIÓN. El cardenal vicario de Roma, Camillo Runi, declaró que toda la documentación estudiada y que ahora se envía a la Congregación para la Causa de los Santos está íntegra. Después se la entregó al postulador de la causa, el sacerdote polaco Slawomir Oder, para que la lleve al Vaticano. La documentación ocupa tres cajas, que fueron selladas y lacradas en medio del silencio y la conmoción de los presentes.

    Decenas de miles de páginas, así como los testimonios de 330 personas y la documentación sobre la curación de la monja francesa, forman parte de los documentos que tendrá que estudiar ahora la Congregación para la Causa de los Santos. Su titular, el cardenal José Saraiva Martins, explicó que analizarán la documentación en profundidad y que no sabe el tiempo que eso llevará. A la vez, un equipo de médicos determinará si la curación de la monja francesa tiene explicación científica.

    Después, una comisión de cardenales declarará si se trata de un milagro que puede ser atribuido a la intercesión de Juan Pablo II. Si es así, Benedicto XVI podrá proclamar su beatificación. Saraiva precisó que sólo el Papa puede decidir si se pasa por alto la fase de beatificación, de modo que se podría proclamarlo como un “santo súbito”. El español Joaquín Navarro Valls, portavoz de Juan Pablo II durante 22 años, indicó que le gustaría que se cumpliesen todas las fases del itinerario previsto por la Iglesia, recordando que el mismo Wojtyla así lo hizo en casos como el de madre Teresa de Calcuta.

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