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19 de octubre de 2009
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HISTORIA DE VIDA

Joven amputado mendocino esquía e intentará ir a los Paraolímpicos

Se trata de Augusto Alonso, un paciente del Hospital Notti, quien conoció el deporte a través de una fundación chilena. Ahora, el club de esquí Las Leñas quiere entrenarlo profesionalmente.

Para Augusto Alonso (14), no tener la pierna derecha no significa un impedimento a la hora de desenvolverse como un chico normal de su edad. Para él, treparse a los árboles, andar en bicicleta y jugar al fútbol son actividades cotidianas que realiza sin inconvenientes. Pero hace algunos años, este escurridizo pequeño, gracias a un intercambio entre el Hospital Notti y la Fundación Niños y Cáncer de Chile, conoció el esquí, deporte que hoy podría hacer que ganara un lugar en los Juegos Paraolímpicos de Londres 2012.


 LA HISTORIA DE AUGUSTO. Para Betty (47) y Marcelo Alonso (48), papás de Augusto, ha quedado ya muy lejos aquel agosto del 2005, momento en el que los médicos del Hospital Notti les dieron la desafortunada noticia de que su pequeño de 10 años tenía un ostiosarcoma (cáncer de hueso) a la altura de la rodilla derecha y que la solución más propicia ante este problema era la amputación de la pierna. “A Augusto y a nosotros, los médicos del Notti siempre nos hablaron con la verdad. Le explicaron a él cuál era el motivo de la decisión y por qué debían hacerlo, y nosotros confiamos en ellos siempre”, relató Betty, mamá del niño.


     Cuando el pequeño volvió a casa de los Alonso ya tenía lista una habitación remodelada a sus necesidades en la planta baja de la propiedad y a sus cinco hermanos dispuestos a ayudarlo. Pero grande fue la sorpresa de la familia al recibir la negativa de Augusto de mudarse de la planta alta y a la de pretender que sus hermanos lo ayudaran en algo. “Al principio me deprimí un poco, no te voy a mentir, porque no podía moverme mucho. Encima, me habían conseguido unas muletas de madera, que son terribles, después vinieron las de aluminio, que son más livianas, y por último los bastones, que son buenísimos”, explicó Augusto.


 LA MONTAÑA DE LA ALEGRÍA. Fue en el 2006 cuando el Hospital Notti y la Fundación Niños y Cáncer de Chile invitaron a Augusto a formar parte de un contingente de chicos en tratamiento oncológico que viajaría a un centro de esquí en Chile. “Cuando me invitaron no quería ir, me parecía aburrido, pero las enfermeras insistieron con que iba a hacer algo que no había hecho nunca, y eso me llamo la atención”, relató el pequeño. De este modo, Augusto se acercó al esquí, y desde ese momento, interrumpidamente participó en estos viajes que se realizan cada año. Y si bien el tiempo es muy poco, sólo tres días por vez, esto le bastó al niño para afianzarse en una disciplina para la que tiene talento natural.


LAS LEÑAS Y LOS PARAOLÍMPICOS. Pero la sorpresa mayor para Augusto vendría unas semanas atrás, momento en que, a través de Fundavita, el complejo de esquí Las Leñas, en Malargüe, les dio la oportunidad de viajar a pacientes en tratamiento oncológico del Notti. Obviamente, a este viaje Augusto no faltó, e incluso incentivó a otros niños a participar. Allí, el instructor Martín Cruz, del club de esquí de Las Leñas, al ver la destreza del pequeño sobre la tabla, no dudó en advertir al complejo sobre el potencial del pequeño y en lanzar la idea de entrenarlo para participar en los Juegos Paraolímpicos Londres 2012.


     “Cuando lo vi a Augusto, inmediatamente lo charlé con el club, que me dijo que sí, que era totalmente posible, sólo que había que esperar que se organizara y que lo llamarían. La idea es trabajar al pequeño, no sé si para el 2012, todo dependerá de su desempeño y de sus ganas, no queremos sembrar falsas expectativas, pero, en principio, el club está muy interesado en preparar al joven, como deportista o como instructor, como lo que él quiera”, afirmó Martín Cruz, instructor de esquí.


     De concretarse la preparación deportiva profesional de Augusto, el pequeño se convertiría en el segundo caso de discapacidad en formación para los paraolímpicos en la disciplina del esquí, ya que, de cara a Vancouver 2011 –los Juegos Paraolímpicos de Invierno–, existe un joven instructor paralítico a raíz de un accidente que se está entrenando para competir.


 UN VALIENTE. Para Augusto, lo primero que tienen que aprender los niños que sufren este tipo de enfermedades es a ser valientes. “¿Qué les diría a los chicos que tienen o tuvieron lo mismo que yo? Primero, que no tengan miedo; después que no tengan vergüenza, que caminen siempre con la frente alta y que no se dejen tratar como discapacitados, que no vean esto como un castigo ni se queden llorando, que lo asuman como algo natural, algo que tenía que pasar y no queda otra que aceptarlo”, concluyó el niño.

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