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14 de mayo de 2017
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Entrevista

José Bermúdez: "El artista siente íntimamente la necesidad de pintar"

<p>El pintor, grabador y escultor abre las puertas de su taller.&nbsp;A punto de cumplir 94 a&ntilde;os, recorre la historia de sus&nbsp;trazos en m&aacute;s de 500 cuadros.&nbsp;</p> <p>&nbsp;</p>

A punto de cumplir 94 años, a José Bermúdez se le enciende la mirada cuando habla de su obra. Dice que "no siente orgullo" ya que, más bien, experimenta una especie de "satisfacción".

En su taller, vuelve a sus trazos y recorre las más de 500 pinturas que se encuentran meticulosamente catalogadas. Asegura que no ha tenido predilección por ninguna de ellas, pero se limita a separar, eso sí, las que no quiere que posen junto a él al momento de ser inmortalizado en una fotografía. Por capricho o, porque fiel a su estética, nada debe quedar librado al azar.

"Mi periodo favorito es lo último que voy haciendo, siempre encuentro temáticas nuevas, tanto en color como en forma y contenido", aclara Bermúdez, que nació el 22 de julio de 1923 en San Rafael. El artista se destacó en el grabado, el dibujo, el muralismo y la escultura, pero ha logrado trascender los límites desde la pintura figurativa y el uso excepcional del color con el que se acerca al cubismo, al representar tres dimensiones desde múltiples puntos de vista.

Ningún tema escapó a su pincel: "el social, el individual, el colectivo y el amargado", señala el maestro que desde sus lienzos proyecta al espectador la alegría del descubrimiento y el placer de lo inesperado. La parte más dramática la trabajó desde otro soporte, el grabado, donde representó la guerra y el hambre. Las llama "las incoherencias humanas" . 

En su taller, dos habitaciones se encuentran atestadas con sus cuadros en formato medio y en un tercer cuarto -más pequeño- se ubican carpetas con bocetos, xilografías y sus matrices. "Hay mucho para ver", reconoce en diálogo con El Sol.

Su hija, la artista Liliana Bermúdez, indica que entre los "cuadros vendidos, prestados y perdidos" es difícil calcular la producción artística de un hombre que pintó todos los días, desde los 13 años y que aún, aunque con menos frecuencia, sigue dibujando.

Parte de su obra se exhibe en lugares públicos como la Casa de Gobierno, la Facultad de Medicina de UNCuyo, donde realizó un poderoso portal de hierro batido, y un mural en la Galería Tonsa. Este último creado junto a Luis Quesada y Mario Vicente, con quienes adhería al movimiento muralista latinoamericano, con una mirada socialista donde el arte debía ser popular y público.

Bermúdez ha logrado trascender los límites desde la pintura figurativa y el uso excepcional del color con el que se acerca al cubismo


- ¿Cuál es el motor que lo impulsa a pintar?

- Tengo mucho interés por la vida. El motor es la vida, si yo puedo hacer algo que transmita vida me siento cómodo. No siempre aparece de primera intención, como puede suceder cuando uno va escribiendo, esta palabra o esta frase redondea un propósito: ¿Me siento amargado o me siento optimista frente a la existencia? Yo, necesariamente, me siento potenciado para hacer una cosa vital, que estimule a una apreciación de la vida.

- ¿Para que sirve el arte?

- Es un modo de expresar una intención. Es una necesidad del autor expresar lo que siente y cómo lo siente. ¿Qué distancia puede haber entre la realidad objetiva y la realidad como la concibe el artista?

- ¿En algún momento de su carrera quiso patear el tablero? 

- No, a veces uno toma un descanso y se distrae con otra temática. 

El artista recorre sus obras y cuenta las historias que pintó en sus 80 años de carrera.

- ¿Qué mecanismo activa al momento de la creación?, ¿improvisa o lleva una idea precisa al lienzo?

-Una veces se da de una forma y otras, de otra. A veces, vas caminando por la calle y se te cruza por la mente la posibillidad de hacer tal o cual cosa. O descubrís allí mismo, en la calle, algún tema que queda dando vueltas. Por supuesto, uno se toma un tiempo que le sirve para ir reflexionando en lo que puede uno hacer. Se introduce en la inquietud. También, hay trabajos que surgen de otros. 

- ¿Cómo elige los colores?

- Los colores siempre aparecen. Por ejemplo, acá (señala un cuadro) estos son del blanco de la tela, los demás van apareciendo en la medida que uno va encontrando qué le da contenido a una figuración.  El entorno hace que la figurita sea más o menos atractiva. 

Eso que uno hace (señala otra obra), me está pidiendo íntimamente cómo hacerlo. Para que el color, el valor de la tinta- más clara y más oscura- ayuden. Por ahí pongo un verde que no entra ni a palos y pongo otro tono y tampoco... hay que encontrarle justo el color necesario.

Bermúdez podría estar horas contando la historia de sus cuadros.

- A lo largo de su vida, ¿qué pintor lo ha impresionado?

- Picasso, no sólo hace exclusivamente la realidad objetiva, si no la imaginada, con más temperamento, más dramatismo, más lirismo y ganas de vivir.

- ¿Es difícil ser artista en Mendoza?

- En cualquier parte del mundo debe ser difícil, es un trabajo imposible de entrar como quién corre la cortina y ya está.

- ¿Qué consejo le daría a un joven?

- Cualquiera puede ponerse a hacer un dibujo, pero el que tiene una pasión, íntimamente siente la necesidad de hacer, no es cualquiera. Tal vez se le ocurre hacer un cuadro un día, pero ¿cuántos cuadros hace para que lo emocione, lo sienta y tenga la necesidad de seguir haciendo?

-¿Qué opina de los artistas que se repiten a sí mismo?

- ¿Es una virtud o no es ninguna virtud? Tal vez es una manía, se pone a hacer y siempre le sale lo mismo, aunque quiera hacer una cosa distinta.

Un sello inconfundible.

José Bermúdez continúa revisando los libros donde se encuentra compilada gran parte de su vida, nada menos que 80 años de trayectoria. Podría quedarse horas observando los cuadros, sonríe y hasta bromea. "Si uno quiere buscarle una justificación anecdótica", dice, mientras lee el título de una de sus obras y  narra la historia que ocultan sus pinceladas. 

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