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18 de septiembre de 2009
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Recorrida de Diputados

Jorba de Funes, un instituto psiquiátrico en condiciones de vida indignas

Los legisladores, Ricardo Puga (Proyecto Independiente Mendoza), Mirta Díaz (Fiscal) y Luis Petri (Confe), criticaron seriamente la inacción del Gobierno en este sitio del Hospital El Sauce y adelantaron que realizarán una denuncia penal al respecto, si la Justicia no actúa de oficio.

Lamentable. Esa es la única palabra que los tres diputados de la Comisión de Derechos y Garantías de la Cámara Baja, Ricardo Puga, Mirta Díaz y Luis Petri, utilizaron para calificar lo que vieron en el Instituto Jorba de Funes, ubicado en el predio del Hospital El Sauce y dependiente del Ministerio de Desarrollo Humano, Familia y Comunidad.

Actualmente, hay 48 pacientes con deficiencias psíquicas crónicas y sus condiciones de vida son indignas: no tienen remedios, la ropa y las zapatillas se las prestan para determinadas situaciones, la comida es escasa, los baños están rotos y sólo hay dos inodoros, el ambiente donde conviven está impregnado por olores nauseabundos y, lo peor de todo, es que hace más de un año, no hay un médico abocado a cuidar la salud de quienes, sin lugar a dudas, se encuentran absolutamente desprotegidos.

Los legisladores llegaron hasta el neuropsiquiátrico, luego de recibir una denuncia de los mismos empleados del lugar. La presentación ingresó al despacho de Puga (Proyecto Independiente Mendoza), la semana pasada, y rápidamente decidieron realizar una visita para percibir por sus sentidos aquello que las enfermeras y el personal les hizo saber através del documento.

¿Qué habían manifestado los trabajadores?. Nada más ni nada menos, denunciaron un abandono de personas. Y ese mismo delito tipificado en el Código Penal, es al que los legisladores hicieron referencia luego de finalizar con el recorrido. La presentación interpuesta ante Puga, hacía referencia al fallecimiento de Ñata, una querida anciana de 74 años, quien falleció el 16 de junio y permaneció sin vida durante varias horas entre todos los internos.

El lugar donde ellos conviven, si bien tiene habitaciones con aproximadamente 12 camas cada una, no existe un sitio cerrado y apartado de ese espacio, por lo que los demás pacientes debieron circular alrededor del cadáver durante mucho tiempo. Pero eso no es sólo lo que denunciaron estas mujeres que más que un trabajo, a su tarea la sienten como un estilo de vida y un servicio a los más necesitados.
Sostuvieron que, cuando la víctima, Clementina Jofré, comenzó a sentirse mal, llamaron a una ambulancia varias veces, pero que el Servicio de Emergencias Coordinado, nunca llegó. ¿Por qué?, porque sólo habían dos unidades coronarias que no podían hacerse cargo. Esa fue la explicación que le dieron a las enfermeras y es la misma que expuso el coordinador del Jorba, Domingo Ferreti. Producto de esta demora, la víctima murió y después, para trasladar el cadáver, fue necesario que pasara más de medio día porque “no había quien se lo llevara”, explicó Liliana Chavero, de servicios generales.

El Sol, en el lugar. Este medio pudo realizar una recorrida junto a los legisladores, y apreció las mismas condiciones de vida existentes en el lugar y que no alcanzan las palabras para poder describirlas. Nadie, sólo los pacientes que no logran ni pueden comprender ese mundo en el que viven, pudo pasar por alto la tristeza y la desesperanza de todas y cada una de las personas que colaboran a diario con el Jorba y piden a gritos que alguien los escuche “porque esto así no puede seguir, aseguraron”.

Ni bien se ingresa al lugar, en un salón de aproximadamente 50 metros cuadrados, está ubicado el comedor, donde permanecen la mayor cantidad de tiempo en el día los 48 pacientes. Camas, mesas y sillas, ocupan ese sitio. Algunos juegan, otros saltan, hay quienes cantan, quienes se movilizan en su silla de ruedas y otros que, por sus incapacidades no sólo psíquicas sino físicas, estaban postrados en una cama con la mirada perdida y una cara que a muchos les tocó el alma. Los baños, ubicados al costado de ese mismo salón, están destruidos. La mayoría de las duchas no funcionan, hay sólo dos inodoros para tantos internos y los pisos, no parecen pisos o, al menos, no son los adecuados para darle mejores condiciones de vida a una persona enferma.

Las palabras de los legisladores. El estado deplorable que hemos podido observar del instituto Jorba, requiere que el Estado tome medidas urgentes”, explicó Puga luego de realizar el recorrido. Y vaticinó: “Estamos en presencia de un posible abandono de personas y eso nos obliga a hacer la denuncia penal correspondiente”. Por su parte, Díaz manifestó: “Es lamentable lo que vi adentro. No tienen ropa, zapatillas, ropa interior, es vergonzoso. No se puede seguir así. Las responsabilidades tienen que empezar a aparecer desde el Gobierno. Esto es grave y el Gobierno se tiene que poner a la altura de las circunstancias”. Y también se refirió a los empleados del lugar: “Esta gente pasa a formar parte de la historia heroica de Mendoza”. Asimismo, Petri comentó: “Es incomprensible que no haya un médico permanente para asistirlos. Nosotros creemos que el Jorba hoy está en un estado de abandono y lo que ocurrió con la paciente Jofré, podría volver a ocurrir si no se toman medidas urgentes”.

Un testimonio desgarrador. Mientras los legisladores dialogaban con Ferreti y las empleadas que hicieron la denuncia, apareció una mujer que se presentó como la madre de Enzo, un paciente de 22 años que hace tres está internado allí. Se trata de Mónica Beatriz Género, quien agradeció la “excelente  predisposición y amor que siempre tuvo el personal de este lugar”, pero no dejó de ser crítica. “Yo vengo todos los días a ver a mi hijo. Vivo a dos cuadras de aquí y lo visito todo el tiempo. Cuando lo quiero bañar, no andan las duchas o no hay agua. Los pisos están destruidos. Él no puede hacer sus necesidades solo y por eso usa pañales, pero cuando yo lo llevo al baño, sí usa los inodoros. El problema se presenta cuando quiero entrar a uno de ellos, ya que no se puede porque sólo hay dos”, explicó la mujer. Además, agregó que ha presentado tres cartas a diferentes organismos de Gobierno desde hace más de dos años, pero que nunca tuvo una respuesta favorable: “Estas cartas que tengo en mi mano (una del 2008 y la otra del 2009), son como las hubiese escrito hoy”, concluyó Género, a quien se le llenaron los ojos de lágrimas.

Las explicaciones. Por momentos se lo notó muy nervioso. Pero cuando Domingo Ferreti (no tiene título profesional) quiso dar explicaciones, no conformó a los diputados. Intentó deslindar responsabilidades en anteriores gestiones y, en más de una oportunidad se contradijo con sus empleadas, sobre todo en la falta de medicamentos, que él asegura no existe y las enfermeras dicen lo contrario. Lo cierto es que ahora la Comisión de Derechos y Granatías, deberá hacer un análisis de lo observado y comenzar a investigar las diferentes responsabilidades sobre lo que viven estas personas. Por su parte, Puga, Díaz y Petri, adelantaron que si la Justicia no actúa de oficio, presentarán la denuncia cuanto antes. 

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