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19 de septiembre de 2006
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Joaquín Sabina, en carne viva

Antes de su llegada al país, el músico habló de todo en un libro biográfico.

    Todavía faltan tres meses para las presentaciones de Joaquín Sabina en nuestro país (los días 16 y 17 de diciembre), y hasta se habla de una posible actuación en nuestra provincia, rumor que cada vez toma más fuerza. Antes de que eso suceda, por estos días se presentó ante la prensa española un libro biográfico que desnuda al músico y muestra su faceta como hombre más que como músico. Salvajemente sinceras, rebosantes de escepticismo, ironía y también de verdades, las páginas de la nueva biografía de Sabina (Jaén, España, 1949) salen a la luz para desnudar al cantautor español de voz ronca más reconocido a nivel internacional.

    Sabina en carne viva, yo también sé jugarme la boca es un libro en el que el cantautor confiesa a Javier Menéndez Flores los grandes temas de su vida, desde la música o la literatura hasta las drogas, el alcohol, las prostitutas, sus auténticos amores y su vida arriba y abajo de los escenarios. “La vida sin una copita se me hace incolora, inodora e insípida. Para mí, la cultura del alcohol es muy superior a la de la droga. La cultura de la droga, sea cual sea, con la única excepción de la marihuana, termina metiéndote en un agujero, incomunicándote.

    Y eso no me interesa para nada”, explicó Sabina, quien no niega haber caído en la depresión y haber sufrido a causa de su acercamiento al mundo de las drogas. Joaquín Sabina es uno de los cantantes españoles más queridos en América Latina y cuenta con dieciséis discos en el mercado, todos grandes éxitos con letras punzantes. “La fama a mí me llegó tarde. Tarde, pero bien. Es en esa edad en la que debe llegar y no cuando no tienes la experiencia para sobrellevarla”, aseguró.

SABINA Y SUS MUJERES. La fama de mujeriego de Joaquín Sabina es internacional y él no lo niega. Sin embargo, hay dos amores en su vida que perduran con el paso del tiempo y cuyos vínculos afectivos han crecido con los años. Se trata de sus dos hijas, Carmela y Rocío, de diecisiete y quince años, respectivamente. “Yo no empecé a hablar con mis hijas hasta que ellas no supieron hablar bien, porque no sé cómo dirigirme a la infancia. Los primeros años no ejercí de padre porque no lo había estudiado y no estaba dotado para eso”, confesó. Sin embargo, detrás de la fachada de hombre duro y tosco, se esconde todo un padrazo.

    “Si yo no hubiera podido pagar el colegio y la casa de mis hijas y la atención médica y todo lo que había alrededor, o robaba un banco o mataba a alguien. En esos casos, no me importa nada, voy hasta el final”, explicó el músico, y agregó: “Si algo les pasara a mis hijas, soy capaz de convertirme en un asesino fundamentalista”. Sus dos grandes tesoros son fruto de su relación con Isabel Oliart, la única mujer con la que ha tenido descendencia.

    Sin embargo, ella no fue ni la primera ni la última: Chispa, Lucía, Isabel son algunas de las mujeres de su vida, aunque ahora está junto a Jimena, y espera que sea “la penúltima mujer” La relación de Sabina con las mujeres va más allá de sus muchas parejas. “Que he sido putañero lo sabe todo el mundo. Todavía me sorprende que no haya aparecido alguna de mis mujeres en los programas del corazón. Siempre las he querido, siempre las he respetado, he pagado el doble y la inmensa mayoría de veces no me he encamado con ellas”, aseguró.

“AMO EL ALCOHOL, PERO ODIO A LOS BORRACHOS”. Sabina es un personaje amado por su público a pesar de la vida que ha llevado durante años y que ahora parecer haber abandonado en parte. El alcohol y las drogas han estado siempre ligados a este cantautor, incluso, hay quien afirma que sin estas adicciones sus letras no hubieran sido lo que son. “Está claro que todo lo que me he metido y todo lo que me he bebido se volcó en las canciones.

    Es decir, ¿qué hubiera sido de mí si no hubiera probado la coca? No tengo ni idea”, explicó Sabina antes de afirmar: “Yo no tengo nada contra el alcohol y las drogas. Lo tengo contra la autodestrucción. Siempre he dicho que amo el alcohol y detesto al borracho”. En tanto, su biógrafo agregó: “Creo que sus letras beben copiosamente de sus excesos y que su personalidad ha sido, sino determinante, muy importante en la forja de su mito. Ahora bien, su calidad como escritor de canciones brilla por sí misma y se sostiene sin necesidad de transgredir”.

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