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11 de julio de 2006
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Análisis

Japón analiza atacar a Corea del Norte

El Gobierno nipón se debate en la posibilidad de bombardear bases de misiles en Corea del Norte. Sin embargo, su constitución paScifista se lo impide. Diversas posturas

      La crisis de los misiles lanzados por Corea del Norte llevó ayer al Gobierno japonés a plantearse la posibilidad de un ataque contra bases militares extranjeras, aún a riesgo de violar la actual Constitución pacifista del país. Japón debe estudiar las posibilidades de realizar un contraataque contra bases extranjeras de lanzamiento de misiles en caso de sufrir una agresión con ese tipo de armas, dijo ayer el ministro portavoz del Gobierno nipón, Shinzo Abe, en referencia a Corea del Norte.


      “Creo que es preciso llevar a cabo un estudio e investigar sobre lo que se necesita para proteger de manera efectiva a la población, el territorio y el Estado japoneses”, afirmó Abe en una conferencia de prensa sobre la crisis generada por el lanzamiento de siete misiles que realizó la semana pasada el régimen norcoreano. Abe, candidato a suceder en el puesto de jefe de Gobierno al actual primer ministro, Junichiro Koizumi, fue más allá y sugirió que Japón debería tener la capacidad de asestar un contragolpe contra territorio enemigo y atacar sus bases allá donde se produzca esa agresión.


      Esta posibilidad está prohibida por la actual Constitución nipona, que se declara pacifista y niega a las fuerzas de autodefensa de este país la capacidad para lanzar ataques fuera del territorio nipón. Sin embargo, según el punto de vista expresado por Abe, es preciso ver si realmente un contraataque a suelo enemigo vulneraría la actual Constitución. “Si aceptamos que no existe otra opción para prevenir un ataque”que el realizar ese contragolpe, “existe el punto de vista según el cual un ataque a la base de lanzamiento de misiles teledirigidos (enemiga) estaría dentro del derecho constitucional a la defensa propia”, explicó.


      Abe añadió, en este sentido, la necesidad de que se produzca un debate en el Gobierno sobre este asunto. La Constitución nipona también prohíbe, en teoría, la existencia de un ejército japonés, de ahí que el cuarto de millón de militares que posee Japón esté agrupado en unas denominadas fuerzas de autodefensa, dotadas, sin embargo, con los más modernos pertrechos bélicos. Las palabras de Abe corearon las del actual responsable de las fuerzas armadas niponas, el director general de la Agencia de Defensa,Fukushiro Nukaga, quien el domingo, en un debate televisado, adelantó ya esa propuesta.


      “Como una nación soberana, es natural tener la idea de que se posee la mínima y esencial capacidad (de ese contraataque) en un determinado marco”, dijo Nukaga. El responsable de Defensa afirmó que es preciso alcanzar un consenso en la coalición gobernante del Partido Liberal Demócrata (PLD) y el budista Nuevo Komeito. “Entiendo que podemos decidir sobre la posibilidad de atacar a un enemigo para defender a Japón cuando ese enemigo, que tiene a Japón como un posible blanco de ataque, pone el dedo en el gatillo de un arma”, aseveró Nukaga.


     Según el director general de la Agencia de Defensa, de los siete misiles lanzados por Corea del Norte el miércoles, uno era intercontinental y, otros tres, Rodongs de medio alcance, es decir, capaces de golpear con precisión territorio japonés. En otro programa televisado, el ministro de Exteriores japonés, Taro Aso, se lamentó de la actual situación de indefensión de Japón. “Si un misil apunta a Japón, no tenemos otra opción que el no hacer nada hasta que suframos el daño” derivado de ese ataque, dijo Aso.


     También al respecto se pronunció ayer el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, quien no vio ningún mal en debatir sobre “cómo responder al lanzamiento de un misil”, aunque pidió precaución sobre la posibilidad de lanzar un ataque preventivo nipón contra suelo enemigo, justo antes de que Japón sea atacado. “Este es un asunto constitucional y, por tanto, debe ser estudiado con mucho cuidado”, dijo Koizumi.


     En los últimos dos años, los críticos al gobierno de Koizumi vienen denunciando el giro militarista que ha dado la administración japonesa, con las repetidas llamadas al cambio de la Constitución pacifista de 1947 por parte de los sectores más conservadores. Algunos medios de prensa habían advertido, en los últimos días, que la actual crisis de los misiles con Corea del Norte podría dar a esos “halcones” del Gobierno favorables a fortalecer el poder de las fuerzas armadas la oportunidad buscada para consumar el cambio de la Constitución.


     Koizumi tiene previsto dejar el Gobierno y la presidencia del PLD en setiembre, y el temor de los pacifistas es que su salida del poder despeje el camino al nacionalismo militarista.

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