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23 de agosto de 2006
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Israel eligió nuevo enemigo: Irán

El Estadio judío interpreta que ahora los ataques de Hezbolá vendrán por Irán, lo que confirma el apoyo entre el país árabe y la milicia chií. Siria también está en la mira.

    Una semana después de comenzado el alto el fuego en la guerra de Líbano, Israel se prepara ya para el siguiente asalto en el conflicto: se espera un nuevo enfrentamiento contra Hezbolá, pero los expertos en seguridad del país advierten que el enemigo también podría ser el patrón de la milicia chií libanesa, Irán. El ministro israelí Rafi Eitan llamó ayer a su país a aprestarse para recibir ataques con misiles iraníes en el caso de que se dé en el futuro una escalada del conflicto nuclear con Teherán.

    Para Israel, es un problema principal que Hezbolá no sea desarmado pese a la resolución 1.701 y que no se imponga ningún mecanismo que funcione para evitar el aprovisionamiento de la milicia chií por parte de Siria e Irán. “Esto significa que la cuenta atrás para el próximo asalto de la pelea ya comenzó”, advirtió el antiguo director de los servicios secretos exteriores israelíes (Mosad) Shabtai Shavit. “Irán quiere retrasar el siguiente asalto hasta tener armas nucleares.

    El interés de Israel es el contrario, según parece. En todo caso, está claro que cada vez se acerca más un conflicto directo entre Israel e Irán”. A la vista de la amenaza iraní, los ministros israelíes meditan sobre la actitud tomada hasta ahora frente a Siria, un aliado principal de Teherán. Para Israel, sería una ventaja que el país árabe vecino y su presidente, Bashar al Assad, desataran los lazos políticos que los unen a Irán. Para eso, el ministro de Seguridad israelí, Abraham Dichter, puso en juego una posible retirada de los Altos del Golan, que Israel conquistó a Siria y, más tarde, se anexionó.

   La propuesta fue duramente criticada por sus propias filas, pero también en el Ministerio de Exteriores en Jerusalén se trabaja, según la prensa israelí, en un cambio de rumbo respecto a Siria. La idea es aislar así a Irán y aumentar la presión en la disputa atómica. La pregunta que se plantea es si tiene algún sentido continuar con las relaciones congeladas con Siria mientras Irán se dirige hacia la bomba atómica. “Assad puede ser un sinvergüenza. Pero realmente es posible que sea mejor tenerlo de nuestro lado”, se citó a un representante gubernamental israelí.

   El primer ministro israelí, Ehud Olmert, dijo al respecto que las negociaciones con Siria ni siquiera se plantearán mientras Damasco siga apoyando a Hezbolá. También una clara mayoría de ministros israelíes son actualmente contrarios a negociaciones de paz con Siria, pues sólo cuatro, de más de 20, están a favor, escribió hoy el periódico Maariv. Por eso, Eitan Kabel, ministro israelí sin cartera, pide el diálogo con Siria de la siguiente manera: “Siempre se encontrarán excusas por las que no debe haber ningún acuerdo con los sirios. Si son débiles, se dice, no merecen la pena. Ahora que son, al parecer, fuertes, no podemos ceder”. Pero el precio para alcanzar la paz con Siria es conocido: la retirada de los Altos del Golan.

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