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27 de julio de 2006
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FUE EN LAS HERAS

Investigan a policías por supuestas agresiones

Tres hermanos adolescentes denunciaron que unos seis policías los golpearon en el Palacio Policial. La Inspección y la Justicia investigan el caso

         La Inspección General de Seguridad ya identificó, al menos, a dos de los policías que habrían golpeado a tres hermanos en Las Heras. El caso, también, ya está siendo investigado por la Justicia, y la causa recayó en el despacho del fiscal de la Unidad de Delitos Complejos Daniel Carniello, quien continuará con la investigación. El violento hecho salió a la luz por los testimonios de los familiares de los chicos agredidos. Uno de los hermanos de Jonathan Delgado, el chico que está por ser operado en el Hospital Central debido a los golpes recibidos en el rostro, Marcos Saúl Delgado (21), rememoró lo sucedido el lunes. Según comentó a El Sol,


         Lucas (14) encontró un celular en Olascoaga y San Luis de Las Heras. Luego, el adolescente recibió una llamada del dueño, ofreciéndole una recompensa para recuperar el aparato. Quedaron en encontrarse para devolver el celular y allí los tres hermanos se encontraron con un hombre vestido de gris que los esperaba. “Nos acercamos y aparecieron varios más, quienes nos pegaron y nos apuntaron con revólveres en la cabeza”, recordó Marcos. Y dijo que al menor se lo llevaron en un auto particular y a Jonathan y a él en una patrulla, directo al Palacio Policial.


         “Les preguntamos por qué nos llevaban allí y nos dijeron que por robo y hurto, y a Jonathan lo metieron en otra oficina y pudimos escuchar cómo le pegaban y lo escupían. Y a nosotros nos pegaron tanto, que yo quedé inconsciente”, dijo el joven ayer en la tarde en la sala de espera del Central y agregó: “Recién nos dejaron ir cuando mi mamá nos fue a buscar”.


LOS HECHOS.


        Lucas, el menor que encontró el celular en la calle Olascoaga de Las Heras, comentó que iba caminando con otros amigos en la madrugada del lunes, a eso de las 5 de la mañana, cuando sintieron un ruido. Según relató, de dos autos que pasaron se cayó un teléfono: “Junté las partes porque estaba despedazado, llamé a mi mamá para avisarle que iba a mi casa, le mandé un mensaje a mi papá y, después de jugar un rato, le saqué el chip y se lo puse a mi celular”. De acuerdo con el relato, durante ese día el teléfono de Lucas, que tenía el chip ajeno, empezó a sonar: era el dueño que le decía que necesitaba el aparato porque era de su trabajo. Y comentó que el hombre le ofreció una recompensa de hasta 200 pesos para que volviera a sus manos.


        De allí surgió el encuentro en Olascoaga y San Luis de Las Heras entre el hombre y los tres hermanos, que terminó con uno de ellos en el Central. La versión de los policías involucrados en el caso es diferente. Según fuentes oficiales, han dicho que cuando los uniformados quisieron recuperar el celular los jóvenes los quisieron golpear y ellos se defendieron. “Cuando llegamos al lugar donde nos habían dicho, el hombre de buzo nos dijo que nosotros queríamos robarle, pero le dijimos que no era así.


         Es más, nos levantamos la remera y le dijimos que no teníamos armas, que sólo queríamos entregarle el teléfono”, recordó el menor, Lucas, y agregó: “Fue entonces cuando aparecieron unos seis hombres más y nos empezaron a pegar”. Ninguno de los adolescentes recuerda haber oído el nombre de alguno de los que los golpearon, pero sí se acuerdan que cuando estaban en la calle llamaron por teléfono para pedir la patrulla. Y una vez que estaban en el Palacio Policial escucharon hablar de un “supervisor”.

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