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5 de noviembre de 2007
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CONSUMO DE SUSTANCIAS PROHIBIDAS

Intoxicación con drogas: 90% por LSD

El ácido lisérgico incide en jóvenes de 20 a 25 años. Arrastra consecuencias psicológicas y físicas.

    Desde el 2006 comenzó a tener incidencia en los jóvenes mendocinos una sustancia por la que antes los hospitales y centros asistenciales de la provincia no recibían casi consultas. Se trata del ácido lisérgico dietilamida, más conocido como LSD, un alucinógeno que afecta, sobre todo, a personas de entre 20 y 25 años. Alrededor de 90 por ciento de los pacientes que llegan a los centros asistenciales con cuadros de intoxicación por drogas ingirió este tipo de sustancia, que afecta el sistema psíquico y puede generar en los consumidores severas complicaciones.

    La “droga cara”, como muchos la llaman, se suma a una tendencia creciente de consumo indebido de sustancias –entre las que los especialistas enumeran, además, el alcohol, la marihuana, el éxtasis y los solventes–, que en Mendoza avanza sin dar tregua.

NÚMEROS. Según confirmó Jorge Saracco, jefe del Centro de Información Toxicología de Mendoza, de las 1.800 consultas anuales que reciben por intoxicación, 4,26 por ciento corresponde al uso indebido de drogas –cifra que indicaría un aumento con respecto al año pasado, cuando se registró 3,35 por ciento–.

    Tres por ciento corresponde a la ingesta de LSD, lo que significa 90 por ciento de ese total y, asimismo, una incidencia creciente en los consumidores mendocinos de este ácido. “Antes del 2006, el LSD casi no se veía en la provincia”, aportó el especialista, y comentó que, a pesar de la creencia popular, “no hay drogas blandas y duras, hay drogas, y todas ellas hacen mal. Su incidencia depende del consumo”.

UN MUNDO DE SENSACIONES. Conocido por su gran difusión en los sesenta, cuando, tras la búsqueda de nuevas sensaciones y de liberación sexual, los alucinógenos actuaron para alimentar la imaginación y la desinhibición, el ácido lisérgico afecta, sobre todo, el sistema psíquico del individuo. A pesar de abiertamente se cree que es muy difícil llegar a una dosis letal, el toxicólogo consultado contradijo en cierta medida esa afirmación.“ Al incidir sobre el sistema nervioso central, el LSD produce severas consecuencias.

    Las más conocidas son los trastornos psíquicos, pero detrás de ellos se esconden otros padecimientos, como la rabdomiolisis, una destrucción muscular que puede derivar en excesiva hiperactividad muscular o rigidez, convulsiones prolongadas, insuficiencia renal aguda, paro cardíaco e, incluso, inducir un estado de coma”. Distorsionar el tiempo, la autoimagen corporal, las habilidades afectivas, sentir pánico– y, en los peores casos, sufrir psicosis–, escuchar y ver cosas inexistentes son las percepciones de quien consume este tipo de ácido y que, además de afectar su organismo, como consignaba Saracco anteriormente, pueden llevarlo a padecer accidentes, debido al escaso control sobre sí mismo.

    Otra de las consecuencias características producto de la ingesta de ácidos es el llamado flashback, que llega a presentarse en 75 por ciento de los consumidores de esta sustancia. “El paciente puede creer estar bajo los efectos de la droga a pesar de no haberla consumido en ese momento”, explicó al respecto Saracco.Además, el toxicólogo recalcó que en los consumidores asiduos del LSD, ese efecto puede ser disparado a raíz del consumo de otras sustancias.

    El LSD no genera dependencia, lo que no disminuye su peligro. “Lo que se ve es una rápida tolerancia a este ácido. Esto quiere decir que el organismo, a medida que se habitúa al consumo, necesita una dosis creciente para producir el mismo efecto”, informó Sergio Saracco, advirtiendo el peligro generado por la ingesta de mayores cantidades de parte de los jóvenes acostumbrados a ella.

BASTA DE MITOS. Para finalizar –además de recalcar que las políticas deben apuntar a un trabajo preventivo desde los niños de 13 años para evitar que siga creciendo la demanda–, el especialista opinó que no existe la escalada en las drogas. La creencia popular indica que, si empieza por la marihuana, el adicto seguirá por la cocaína y así con otras sustancias, pero, en la realidad, esta tendencia no existe. “La personalidad adicta, tal como se define en medicina, es capaz de consumir cualquier sustancia sin que necesariamente una la lleve a otra”, determinó.

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