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19 de febrero de 2007
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Análisis

¿Índice de precios paralelos?

El especialista analiza cómo calcula la inflación la Nación y por qué el Gobierno mendocino decidió divulgar dos índices. Más allá de los números oficiales, los ciudadanos perciben la suba de costos.

   Ante la confusa situación generada por los polémicos retoques del Gobierno nacional a la manera de calcular la inflación, el Gobierno de Mendoza optó por la insólita medida de divulgar dos índices paralelos. Las incógnitas sobre una potencial intervención oficial de la Nación en la metodología de calcular el índice de precios al consumidor (IPC) en las provincias del interior parecen acentuarse, teniendo en cuenta el flojo desempeño en materia de control de precios que mostró en el 2006 el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

   El IPC nacional registró al año pasado una suba de 10%, superior a 9,8% mostrado en ese mismo período por el índice tradicional (que sólo alcanza a la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires). Desde fines del año 2005, existe un IPC a nivel nacional, que releva y procesa los precios en ocho jurisdicciones: Ciudad de Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Tucumán, San Luis y Catamarca, que representan 83% del gasto en consumo nacional. En la elaboración de este índice participan las direcciones de estadísticas de las respectivas provincias.

   El IPC que difunde el INDEC los primeros días de cada mes corresponde, en cambio, a un relevamiento hecho solamente en la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires. Es por eso que, a principios de febrero del 2007, el Gobierno nacional difundió que el aumento de los precios minoristas de enero del corriente año fue de sólo 1,1%, en base a no incluir en el cálculo el incremento de hasta 23% en la medicina prepaga. En este marco,Mendoza es quizás uno de los casos más importantes del impacto del efecto INDEC, ya que directamente la provincia decidió dar a conocer dos índices de inflación de enero.

   Ambos fueron calculados en base a un relevamiento local de precios. Pero uno de ellos toma como dato el aumento promedio de 15% en las prepagas locales (que fue relevado por el organismo local –Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas– (DEIE)), que confluye hacia un índice de inflación de enero de 1,8%, mientras que el otro se alinea con el alza de 2% en ese rubro autorizada por el Gobierno nacional, cerrando un indicador de 1,5%. ¿Pero por qué esta variable es tan sensible?

   Básicamente, porque por cada punto porcentual que aumenta la inflación, unas 100.000 personas caen debajo de la línea de pobreza. Sin embargo, más allá de los hechos, el punto clave es que la inflación sigue siendo alta y que este año habrá mayores tensiones inflacionarias, como producto de las políticas expansivas que aplicará el Gobierno, la influencia del año electoral y el hecho de que la economía está operando con un alto nivel de utilización de su capacidad instalada.

   Esta realidad muestra que el IPC se está transformando en un indicador cada vez menos representativo para medir la inflación, debido a la manipulación que realiza la Secretaría de Comercio Interior (a través de controles, acuerdos, intervenciones, precios de referencia, congelamientos y subsidios) sobre aquellos rubros con mayor incidencia en el índice en cuestión.

   Si se analiza el fenómeno más a fondo, se advierte que la inflación “libre” sigue moviéndose a tasas de 1,4% mensual promedio (lo que equivale a casi 17% anual), que la convierten en una de las más altas de Sudamérica. En la provincia de Mendoza, el rubro alimentos y bebidas aumentó en enero 1,4% (en enero del 2006, el incremento había sido de 0,8%) y, a nivel nacional, este mismo rubro aumentó en enero del corriente año 1,9% (lo que explica el encarecimiento de la canasta básica).

   Pero cualquier persona que va al supermercado compara la inflación mostrada por el INDEC o la DEIE con la suya. Valga el ejemplo: mi tía Titina compra todo en los supermercados. Consiguientemente, ella registra la existencia de inflación, porque el costo del mismo changuito es cada vez mayor a ese 1,8% provincial. En la facultad le enseñamos a los alumnos a distinguir entre aumento de precios y precios altos.

   La inflación tiene que ver con el aumento sistemático del nivel general de los precios; las formas de mercado –la “cartelización”, por ejemplo– con los márgenes de beneficio y, por consiguiente, el nivel de precios con relación al nivel de los costos, los salarios, las tarifas, entre otros. Mucho más allá de los anuncios oficiales y de politización de la inflación, el changuito de mi tía en el supermercado ha tenido en el 2006 una inflación aproximada de 17% y en el mes de enero del 2007, un aumento aproximado de 7%, porque su canasta se basa en carnes, pollos, frutas, legumbres, hortalizas y bebidas no alcohólicas

   MÁS CARO. Los valores de productos básicos subieron en los últimos meses (que son justamente los bienes que más subieron sus precios en el último mes). Por eso es importante que cada ciudadano aprenda a “ver” su propia inflación, para que pueda distribuir su ingreso o renta de la mejor manera posible entre sus necesidades básicas y de esta manera le pueda ganar o por lo menos empatar a la inflación. En Argentina 2006 y principios del 2007, todos los factores inflacionarios (gasto público, emisión monetaria, aumentos de costos, salarios) tiran la tasa para arriba. Habrá que ver cómo sigue esta historia.

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